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El presidente de la FPF, Iván Rivera, presenta trofeo de campeón al capitán del Caparra FC, Joshua Martínez. Suministrada FPF. Archivo.

Cuando digo a prueba no me refiero a Iván Rivera, presidente de la FPF, y otros secuaces, porque todos en esta isla y fuera de ella conocen del fracaso administrativo que han tenido en las riendas de la organización.

No creo que sea prudente enumerar los fracasos de este señor, pues parafraseando una expresión callejera “lo que se ve no se pregunta.”

Basta con mencionar una que servirá de ejemplo. Han creado una “liga” con cinco (5) equipos cuando FIFA reconoce a una liga cuando son seis (6) o más los que la componen. Y todavía la anuncian como liga.

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Pero, cuando digo a prueba me refiero a los componentes de mayoría en la Federación. A los que de verdad llevan el peso de la ruta que ha de seguir nuestro fútbol; a los que no tienen propósitos ajenos a la formación de buenos ciudadanos a través del deporte; a los que pueden cobrar por ayudar en el desarrollo de futuros jugadores profesionales, pero no solo por lucrarse y vivir del deporte.

La prueba es para aquellos que han detectado hace tiempo, que vamos en picada, que no salimos del atolladero, que no hay una ruta hacia el profesionalismo, que nuestras selecciones nacionales están formadas por muchachos y muchachas que no desayunan en la isla, que viven fuera de Puerto Rico, que la ayuda de FIFA es superior a la década del 80 y se hace menos, que no avanzamos en el ranking de la FIFA y estamos en peor posición que muchas islitas de 400 mil habitantes.

Pero, jugamos y nos divertimos. Violentamos estatutos y reglamentos cuando nos conviene y le cobramos a los padres por enseñar a su nene de 8 años, de portero con guantes, tan grandes como el niño, con un balón #5 y en una portería regular de adultos de 8 x 24. Y nadie los supervisa y tampoco saben.

Además; “Let them do what they want, as it’s stay with me.”

Pero, ahora se nos puede ir el deporte del fútbol isleño por la borda. Se está tratando de preparar unos estatutos federativos, como dijeran unos amigos; “ taylor made.” O sea, a la medida y beneficiosa para los enterradores deportivos.

Unos estatutos que despojan de poderes a los que sostienen el deporte. Que cada vez que no les favorezca, los cambian, citando a una asamblea extraordinaria. Unos estatutos que desmembraron a los anteriores que fueron preparados por personas de alto conocimiento legal y parlamentario.

A prueba, de un pueblo que ansía que podamos ganar en nuestro Caribe y con el sueño de ir a un mundial. A prueba de poder volver a llenar al estadio Juan Ramón Loubriel con otro Islanders de Puerto Rico y lucir la camiseta anaranjada, tener orgullo de llamarme “Huracán Azul” y no “La tormentita Endeble.”

A prueba, a todos los que se han seleccionado para representar el fútbol nuestro con orgullo y lealtad.

El próximo noviembre, veremos a quien se responde en esta prueba que han de aquilatar los votantes. Que personalmente no conozco, pero que confío, en que su amor al deporte y su honradez están por encima de cualquier patraña. Si hay que cambiar algo en los estatutos vigentes que sea para darle más poder a nuestras ligas, clubes y jugadores.

Están a prueba.

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