The Straits Times

El Dortmund moderno nos tiene acostumbrados a un juego electrizante. Salidas de balón rápidas, muchos desmarques y movimientos a los espacios para crear ocasiones con la menor cantidad de toques posibles. Lamentablemente, parece ser que el COVID-19 se llevó ese ímpetu que tenían.

En esta jornada 31 de la Bundesliga se enfrentaban al colista, al Fortuna Dusseldorf, y quizá todos esperábamos algo más del encuentro. Mi lectura es que Lucien Favre lo ha vuelto a hacer; ha plantado un equipo completamente insulso y ha recurrido a las individualidades para salvar los muebles.

En esta ocasión fue Haaland quien, a pase de Akanji, marca la diferencia para los de Dortmund, quienes se mostraron indiferentes durante 95 de los 96 minutos del partido. Más aún, el empate a cero le favorecía al Bayern para ser virtual campeón, y esto no parecía molestarle a ninguno de los jugadores del BVB.

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Quizá se podría decir que es injusto hacer valoraciones de equipos que están regresando del forzoso parón por la pandemia, pero estamos hablando del sexto encuentro que disputa el conjunto. Jugaron un partido completamente plano y sin ideas. Faltaron movimientos de desmarque, faltó la rapidez en la circulación del balón y faltó la creatividad. Son elementos que podrán parecer básicos, y es porque lo son. Sin ellos, este Dortmund es otro equipo más que juega esperando a que se acabe todo para vender a sus jugadores y comenzar de nuevo.

Tampoco quiero quitarle méritos al Fortuna Düsseldorf, quienes plantearon y jugaron un partido excelente e impecable. Sin embargo, el cambio táctico en la segunda mitad del partido para buscar un gol les terminó pasando factura en defensa.

El reflejo más revelador que puedo mostrar al criticar este partido, es el hecho de que uno de los integrantes del Dortmund se lesionó en las celebraciones del gol tardío.

El técnico del Borussia Dortmund sufrió un desgarre en el gemelo luego de saltar de la emoción provocada por marcar un gol al colista en el último minuto. Quiero pensar que Favre preferiría haberse desgarrado en una celebración al ganarle al Bayern para pelear por el título de Bundesliga; quiero pensar que no se conforma con el segundo lugar. No obstante, si su planteamiento es seguir jugando así, quizá podríamos terminar con un RB Leipzig más arriba en la tabla.

 

 

 

 

 

 

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