José Serralta padre (al centro) con los apoderados de la Puerto Rico Soccer League agosto 2015. Archivo

Joe Serralta, además de ser mi yerno, era uno de mis mejores amigos. Era, como afirmó Randy Torres, un visionario del fútbol boricua. Con una apasionada defensa en lo que creía aunque estuviera equivocado. ¡Temperamento!

Fueron pocas, pero contundentes, las veces que diferí de sus posturas referente al desarrollo de la Liga Profesional de Fútbol de Puerto Rico que él siempre anheló que tuviera nuestra isla. Tenía razón; pero para ello, había que tener principios básicos administrativos en la creación de la misma. En ese concepto de la creación de una verdadera Liga Profesional diferíamos, pero naturalmente con el respeto profesional deportivo y de amistad. Lo de familia, era aparte.

Una de sus teorías bien pensadas, pero mal explicadas, era la dichosa pirámide invertida que nadie entendía. Hasta que dentro de casi mil explicaciones llegué a entender que era lo que Serralta quería decir y se los voy a explicar. Porque no es asunto de virar una pirámide por virarla, ni tampoco es la secuencia altamente reconocida de ir deportivamente eliminándose o adelantándose hasta llegar a la cima o cúspide, que representa el éxito de un torneo o de una acción personal. A ver si me explico.

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Lo que visualizaba Joe Serralta era que un joven jugador de fútbol de nuestra isla practicaba y se desarrollaba en su respectiva categoría, pero no tenía un club profesional (representado en la parte más ancha de la pirámide) y se tenía que quedar en ese punto finito de la pirámide (la parte más pequeña), toda su vida.

Era su modo de verlo, dentro de sus ansias de que tuviéramos el cielo futbolístico, para los siempre eternos futbolistas terrenales. Logró parte de su sueño, con la creación de los Islanders y demostró que cuando hay un club o una liga profesional, todos asisten a sus partidos con ojos abiertos y esperanza de vestir esa franela que tal o cual jugador luce en el campo.

Es llegar al cielo del fútbol.

Creó, junto a Mike Roca, ex presidente del periódico El Vocero, una liga con características casi profesionales, pero con una deficiencia organizativa, dentro del concepto de propiedad única de la misma. Mike y Joe tenían la buena voluntad, pero amparándose en actuaciones anteriores de ciertas personas dentro del fútbol, establecieron una Liga propiedad de un individuo, ignorando el concepto de la mancomunidad. Asistí como asesor, a la primera reunión, de lo que sería la Puerto Rico Soccer League. Presidía Mike y Joe enfatizaba en lo que este decía y hasta aclaraba puntos de los asistentes a la reunión, que tenían ciertas dudas. Hasta que vino la noticia de la noche.

Me llamó la atención (y hubo una euforia colectiva) cuando Mike Roca expresó que en esta Liga, ningún club pagaría franquicia y que eso corría por la Liga. Cuando preguntó cuantos participarían bajo ese concepto hasta un gato que por allí corría levantó una pata. ¡Que bueno! ¡Viva Roca! ¡Viva Joe! ¡A jugar todos los 26 apoderados de clubes que asistieron esa noche!

Miré a todos lados y el único que no había entrado en euforia…era yo. Porque sabía lo que pasaría y semanas después pasó. La promesa de jugar gratis se esfumó.

Se lo comenté a Joe Serralta, cuando me dijo que Mike no tenía el dinero para las franquicias. Joe se quedó presidiendo la Liga, cuando Mike se la pasó y se fue de la isla. “Cambia el concepto Joe, cámbiala a mancomunada; que paguen por adquirir la franquicia”. No me hizo caso.

Le explicaba que muchos apoderados hacían un esfuerzo desesperado por conseguir el dinero para “alquilar” la franquicia, mientras otros jugaban de gratis, con la promesa de pagar luego lo adeudado. Eso tenía que molestar a los que pagaban. Además, el pago de árbitros no se cumple si no pagan todos. Está presupuestado.

Aplaudo a Joey Serralta por su visión que tiene sobre la PRSL, y los cambios administrativos que piensa hacer. Agradezco que cumpla el sueño de su admirado padre: pero con una liga profesional de primera, mancomunada, que todo apoderado tenga voz y voto y cumpla con lo establecido por la Liga, la FPF, la CONCACAF y la FIFA.

¡Lo va a lograr! Y desde el cielo, Joe le gritará… ¡GOOOOLLLLL!

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