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Carlos Avedissian. Archivo

Por Frankie Gautier

Esta vez utilizo como título de esta columna el inicio de una conocidísima canción de ese privilegiado cantautor argentino, Alberto Cortéz.

Estaba a punto de salir a gestiones personales cuando suena mi teléfono celular. Me percato que es de un teléfono de número desconocido, pero como no tengo deudas con nadie y menos citas de tribunales para cobro de deudas, contesto a todos los que me llaman. Se non debo soldi, non mi nascondo., diría mi amigo Petro, el italiano.

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¡Sorpresa! era Carlos Avedissian, el conocido uruguayo, que fue el último técnico contratado por la FPF para la dirección de nuestras selecciones nacionales. Hace más de seis años que no tenía comunicación con el. Se había ido a Costa Rica y en el período en que dirigió a las ticas hizo excelente trabajo. Si lo quiere comprobar busque en FIFA el salto espectacular de las féminas. Clasificadas a un mundial. Un gran logro… y punto.

Pero me llamó para, en primer lugar, darme las gracias por reconocer su trabajo como técnico a pesar de unas diferencias de criterios administrativos que una vez tuvimos. Y reconoció que mi carácter, mi educación y mi temperamento me hacen separar la paja del grano. Y es cierto: si usted sabe, se lo reconozco. Y lo apoyo con honestidad. Lo que no acepto son sesos huecos  con ínfulas de sabios, ni buscones, ni vela güiras.

De los temas tratados, el que más me impresionó, fue su salida de la Federación y los pormenores que han circulado sobre la misma. Me habló con sinceridad, con ecuanimidad, pero con decoro. Me confesó que pudo haber explicado con detalle las verdaderas razones que lo llevaron a aceptar su salida pero no lo hizo. Prefirió callar antes que hacer daño emocional a las jugadoras y a algunos padres.

Pasaron cosas, fuera y dentro del terreno, que para el eran inaceptables. Y le creí todo lo que me dijo. Y como el lo hizo, también me lo callo. ¡Que pena!

Recuerden que muchas de ese grupo de jugadoras estuvieron con nosotros en un viaje de fogueo por todo el Caribe sur y Avedissian era el técnico. Y ganamos TODOS los partidos. Se prepararon en Country Club, era exigente y ponía presión, pero para ir a ganar.

Recuerdo a mi abuelo Lorenzo que decía: El carbón se hace diamante a presión.

¡Que sabio el viejo!

También me confesó sobre la gran diferencia entre la pasada administración de Joe Serralta y esta la de Eric Labrador. Los records hablan y me confesó algo que todos conocen. Dentro del Comité Ejecutivo existen unos intereses personales que hacen caso omiso a lo que afecte o no al fútbol. Es más, me dijo que de los miembros con verdadero interés colectivo solamente lo notó en dos de ellos. Y que el comentario general que el escuchaba era en detrimento de los restantes miembros, con epítetos como: esos son unos ceros a la izquierda. Fallamos

De Labrador me dijo todo lo que todos saben y no debo gastar cuartillas en repetir sobre su ineptitud, hartamente  conocida. No se reunía con Carlos y solo le enviaba mensajes inútiles con un miembro asociado, que en realidad, es el que manda en la FPF. Como si uno no lo supiera.

No quiero comentar otras cosas que me dijo, por vergüenza, por decoro, porque se lo prometí y por que se que en esta administración no se van a arreglar.

Las cosas pasan y no pasa nada. Me recuerda al poema de Palés Matos.

Y como siempre, ser franco, me puede traer problemas con gentes de otra hechura y estirpe estrecha y maquiavélica. Pero no me callo. Y menos cuando nadie ha refutado, con pruebas, mis escritos anteriores. Y me hago las siguientes preguntas:

¿Por qué tenemos que esperar a que Labrador cite a reunión de asamblea para tratar de empujarnos unos estatutos amañados de nuevo? No es necesario.

¿Desconoce el nombrado Comité Ad Hoc que puede autoconvocarse y redactar unos estatutos y presentarlos ante los miembros de la asamblea para su aprobación?

Es el órgano legislativo y el que dicta pautas, para que el Comité ejecute y Secretaría administre.

¿Saben que con las recomendaciones de los señores, Amílcar Colón, de Joe Serralta, de Eugenio Díaz y las de este servidor, FIFA las aceptaría, porque cumplen con lo que ellos exigen, sobre el balance representativo en la asamblea y el Comité Ejecutivo?

¿Saben que pueden encontrar resistencia, en algunos miembros del Comité Ejecutivo, porque les afecta en su carácter personal y en algunos césares de organizaciones de fútbol? Pero solo pueden patalear, porque la asamblea manda.

Pero paadelante, para no tener que repetir, que la asamblea es el órgano supremo y legislativo con el poder de destituir a un miembro o al total de los miembros, incluyendo a los del Comité Ejecutivo, que no trabajen para el beneficio del fútbol y utilicen su posición para beneficio propio.

Si no actúan entonces citaré, en mi carácter de vicepresidente de un club afiliado a la FPF, a toda la matrícula (aún a opositores) a una reunión informativa sobre los derechos de cada miembro y el verdadero orden de mando en la jerarquía señalada por FIFA. Y de ahí saldrán los Estatutos de la FPF.

¡Ya es hora¡ ¡Ya basta!

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