Martes 28 de julio de 2015
Edwin R. Jusino | Desde la Tribuna

Como se ha probado una y otra vez en la historia política de nuestra borinquen, puedes cambiar el cuerpo legislativo, pero si no cambias la cabeza, no habrá cambio real. Y eso pasó en la elecciones pasadas de la Federación Puertorriqueña de Fútbol (FPF), donde se prometió continuidad de proyectos y un equipo nuevo que prometía cambios y transparencia en los procesos administrativos, y ha sido un espejismo lo que han recibido los clubes. Como diría el refrán, eso es más de lo mismo. ¿Donde está el Proyecto Goal, los Estatutos, la Liga, el programa de Selecciones Nacionales, que son la razón de ser de una federación?

Cada día son más los clubes que están desconformes con la gestión de la administración actual de la FPF. Cada día son más las voces que se plantean que beneficios o razón hay para una afiliación más allá de mordaza y amenazas de sanciones. Cada dia son más las voces que gritan por una Asamblea General para poner en cintura al Comité Ejecutivo. ¿Mi opinión? La manzana podrida daña el pastel de manzana, por más manzanas que uses para taparlo.

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Los clubes son los que tienen el poder decisional. La Asamblea es soberana, y ni siquiera FIFA puede ir contra una Asamblea. Pero del mismo modo, el que hace la ley hace la trampa, las administraciones han hecho un flaco servicio a la democracia en la manera en que se otorgan los derechos de los clubes. Lamentablemente hay mucha queja, y poca acción concertada para forzar los cambios necesarios. Es hora de que la Asamblea General exija la destitución de aquellos miembros del Comité Ejecutivo que no han laborado por los mejores intereses del fútbol de Puerto Rico y se busque un nuevo liderato. Mientras la FIFA se dirije a cambios en areas como la transparencia, en la FPF siguen trabajando en cuartos oscuros, como si ellos vivieran en el olímpo, con muy poca comunicación con su base. Enajenados de los deseos de su propia matrícula.

Lo que demostró la pasada elección, con las irregularidades que este medio denunció, es que, a pesar de que son los más los que desaprueban de la gestión federativa hasta el momento, despues de todo Eric Labrador ganó con 34% de los votos de un universo de votantes hábiles de 30 y pico organizaciones, es una minoría la que tiene las riendas federativa. O sea el 34% del 30 y pico de organizaciones que tuvieron el derecho al voto, de alrededor de 100 organizaciones afiliadas, apoyó la gestión de Labrador. La estructura está diseñada para perpetuar estas irregularidades evitando que surjan líderes capacez de trabajar en consenso y no por decreto.

¿Habrá algún lider con sus pantalones bien puestos para exigir la destitución de aquellos elementos de la FPF que han estado trabajando para si y no para el fútbol?

No es tan ridículo el pensamiento, particularmente a la luz de los señalamientos de corrupción a la CFU y CONCACAF, del cual Labrador es miembro de varias de sus comisiones. Estos señalamientos incluyen mal manejo de fondos de Proyectos Goal, fondos FIFA y de CONCACAF. CONCACAF y FIFA están abriendo el espacio para la transparencia, la FPF levantan muros para retener el estilo carasterístico de Blatter de otorgar favores, beneficios económicos y hasta lujos a sus personas cercanas para retener el poder.

Desde enero la FIFA y CONCACAF le exigieron a la FPF que se enfocara en trabajar los cambios estatutarios que exigió la FIFA. La Asamblea la han cambiado de marzo a mayo, luego a junio y ahora ni se sabe cuando. Por favoritismos hacia el Bayamón FC, los equipos superiores femeninos han salido de la Liga Superior Femenina. No hay un esfuerzo concertado de federar clubes, jugadores, etc., no existe un plan alguno, sino la improvisación. Y si la improvisación no funciona, se vuelve a improvisar.

Yo soy solo una voz que clama desde el desierto. Son los clubes los que tienen que organizarse y exigir la salida de aquellos que se han demostrado incapacez de hacer los cambios, incapacez de unificar el fútbol. Aquellos que han hecho de la FPF un comité político en su modus operandi, aquellos que solo están pendientes a como guisar del pote y no a como hacer crecer el fútbol; esos son los que han demostrado la incapacidad de liderar, y los que hoy en día no tienen poder de convocatoria. A esto apuesta Labrador y compañía: mientras más dividida la base, más se diluye la oposición, otorgandole libertad para operar de manera impune e intentando callar vocez fiscalizadoras, como la de este medio.

Es triste que a pesar de ser mayoría, no haya un liderato que se una por el bien común.

Como diría don Luis A. Ferré, ¡Esto tiene que cambiar! Es hora de que los clubes le saquen la roja directa al Comité Ejecutivo.

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