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El Mundial 2026 todavía no tiene himno

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Hay algo raro pasando con la música del Mundial 2026. Y no es solamente que las canciones hayan dejado más dudas que emoción. Es que, con el torneo ya prácticamente encima, FIFA todavía no parece tener clara la identidad musical de esta Copa del Mundo. Ya han salido varias canciones oficiales y, honestamente, ninguna se siente como ese himno mundialista que automáticamente te transporta al torneo.

Y ese es el problema.

Las canciones no son malas porque sí. Algunas tienen cosas interesantes. “Jump”, por ejemplo, probablemente sea la más entretenida hasta ahora, pero gran parte de su impacto viene de la energía que toma prestada del clásico “Jump” de Van Halen de 1984. Esa vibra explosiva de estadio ya existía antes de esta nueva versión, y quizás por eso logra sentirse más grande que las demás. La producción con J Balvin, Travis Barker y Steve Vai tiene fuerza, y el video está súper bien hecho visualmente, especialmente con la estética anime y las referencias al fútbol global. Pero, aun así, sigue sintiéndose más como una canción para promocionar el Mundial que como una canción DEL Mundial.

Y aunque parezca lo mismo, no lo es.

Las mejores canciones mundialistas nunca fueron solamente canciones pegajosas. Eran canciones que capturaban emociones. “La Copa de la Vida” convirtió Francia 98′ en un espectáculo completo. “Waka Waka” terminó representando mucho más que Sudáfrica 2010. Incluso “Wavin’ Flag”, que ni siquiera era el himno oficial, conectó muchísimo más con la gente porque transmitía algo real. Son canciones que todavía hoy escuchas y automáticamente piensas en fútbol.

Las de ahora todavía no tienen eso.

“Lighter”, una de las primeras canciones oficiales del torneo, intenta irse por algo más emocional con Jelly Roll y Carín León, mezclando sonidos country con regional mexicano. Pero, aunque la propuesta era interesante, la canción tampoco termina dejando una identidad clara. “Por Ella”, de Belinda y Los Ángeles Azules, sí abraza completamente la estética mexicana, algo que honestamente hace sentido considerando que México será una de las sedes principales del torneo. Y eso no está mal. El problema es que funciona más como una celebración cultural específica que como una canción capaz de representar una Copa del Mundo completa. “Echo”, por otro lado, intenta sonar mucho más internacional y comercial, pero termina sintiéndose bastante genérica. Y aunque “Jump” ha sido la que más conversación ha generado hasta ahora, ninguna de las canciones parece haber encontrado ese balance entre emoción, identidad y grandeza que normalmente define un Mundial.

Y quizás parte del problema también tiene que ver con el propio contexto del torneo.

Este Mundial será organizado por Estados Unidos, México y Canadá, algo histórico, pero también complicado culturalmente. Otros mundiales tenían identidades mucho más claras. Brasil respiraba fútbol y samba. Sudáfrica tenía una vibra única. Este Mundial, en cambio, todavía se siente dividido entre demasiadas ideas distintas. Todo parece diseñado para funcionar globalmente, pero no necesariamente para sentirse memorable.

Además, el fútbol mundial llega a este torneo en un momento raro. Hay controversias constantes dentro de selecciones y federaciones, conflictos políticos alrededor del mundo, debates sociales súper polarizados y una sensación general de tensión global. El fútbol sigue siendo enorme, claro, pero ya no se siente tan inocente como antes. Y aunque el Mundial sigue siendo de los pocos eventos capaces de unir literalmente al mundo entero, también carga con todo ese peso alrededor.

Tal vez por eso muchas de estas canciones se sienten vacías.

FIFA parece mucho más enfocada en crear canciones virales que himnos memorables. Todo tiene que funcionar para streaming, redes sociales y campañas comerciales. Pero un Mundial no se recuerda por algoritmos. Se recuerda por emociones. Por momentos. Por canciones que años después todavía hacen que la gente recuerde exactamente dónde estaba viendo un partido.

Ahora mismo, la gran esperanza musical del torneo parece ser Shakira.

El 7 de mayo anunció oficialmente “Dai Dai”, tema que saldrá el 14 de mayo junto a Burna Boy y que ya mucha gente ve como la verdadera candidata a convertirse en la canción emblemática del Mundial 2026. Y honestamente, FIFA necesita que funcione. Porque Shakira entiende algo que varias de estas canciones parecen haber olvidado: una canción mundialista no solamente tiene que sonar bien. Tiene que sentirse gigante. Tiene que provocar ganas de cantarla, aunque tu selección ni siquiera esté jugando.

También Emilio Estefan adelantó que trabaja en un proyecto relacionado al Mundial bajo el lema “Love Always Wins”, aunque todavía no existe una fecha oficial para su lanzamiento. Y quizás eso es exactamente lo que este Mundial necesita musicalmente: algo más humano, más emocional y menos calculado.

Porque un Mundial puede tener estadios gigantes, campañas millonarias y artistas globales. Pero si no tiene una canción que haga sentir algo de verdad, algo simplemente se siente incompleto.

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