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Sin transmisión, pese al nivel: el fútbol femenino en Puerto Rico sigue sin visibilidad

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Caguas, Puerto Rico — El pasado fin de semana dejó en evidencia una realidad que persiste en el fútbol femenino de Puerto Rico. Mientras la atención se centró en los partidos de la rama masculina de la LPR Pro, en la rama femenina se disputaba uno de los encuentros más importantes del torneo: el clásico entre Caribbean y Coamo.

Un partido de alto nivel competitivo, con peso en la tabla y gran interés entre la fanaticada. Sin embargo, no fue transmitido.

La situación no es nueva. Tampoco aislada.

Desde hace tiempo, seguidores del fútbol local han manifestado su inconformidad ante la limitada exposición de la rama femenina. Un ejemplo de ello ocurrió el 26 de septiembre de 2025, cuando se publicó el calendario de partidos que serían transmitidos sin incluir encuentros femeninos. Las reacciones no tardaron en surgir.

“¿Cuándo van a transmitir los partidos femeninos?” y “Partidos intensos que hay en la rama femenina y ninguno lo transmiten” fueron algunos de los comentarios compartidos en ese momento. El reclamo, lejos de desaparecer, se ha mantenido.

Lo ocurrido el pasado fin de semana no fue un caso aislado, sino parte de un patrón.

Mientras los encuentros masculinos ocupaban el espacio en transmisión, el clásico femenino entre Caribbean y Coamo —uno de los partidos más esperados de la jornada— quedó fuera de cobertura.

La reacción en redes sociales fue inmediata. “¿Por qué no se transmiten los juegos de fútbol femenino?”, “Quiero ver transmisión para los juegos femeninos”, “Transmiten juegos que terminan 20-0, pero no los de la rama femenina”.

“¿Y la transmisión de la rama femenina?”, se repetía entre los comentarios.

Las respuestas reflejan un patrón claro: existe interés, pero no siempre acceso.

La situación no se limita al pasado. Hoy, domingo 26 de abril, en la jornada #6 de la LPR Pro, se disputan dos partidos de la rama femenina en un mismo escenario, prácticamente uno a continuación del otro. Sin embargo, solo uno será transmitido: el encuentro entre Guaynabo y Escalante.

El otro —Caribbean vs. Fraigcomar no cuenta con transmisión, a pesar de tratarse de un enfrentamiento entre el primer y segundo lugar en la tabla.

Un partido con peso competitivo directo, implicaciones en la clasificación y alto interés dentro de la jornada. Aun así, no será televisado.

La decisión resalta una contradicción evidente: incluso cuando se dan las condiciones logísticas —mismo lugar, misma jornada, mismo montaje— la visibilidad del fútbol femenino sigue siendo limitada.

En paralelo, el fútbol femenino puertorriqueño atraviesa uno de sus momentos más significativos. Por primera vez, una selección del país clasificó a una Copa Mundial de la FIFA. La selección femenina Sub-17 logró el hito, marcando un precedente histórico para el desarrollo del deporte en la isla.

El logro posiciona al fútbol femenino en una nueva etapa competitiva. Sin embargo, también evidencia un contraste: varias de las jugadoras que forman parte de este proceso compiten activamente en ligas locales que no siempre cuentan con visibilidad sostenida.

En ese contexto, también surgen ejemplos concretos del nivel que están alcanzando las futbolistas puertorriqueñas fuera de la isla. La jugadora Cristina Torres, natural de Puerto Rico, ha representado al país en múltiples categorías de la selección nacional —Sub-15, Sub-17, Sub-20 y la selección mayor— y actualmente compite en la primera división del fútbol mexicano con Pumas UNAM, donde se ha consolidado como titular en su equipo.

Su trayectoria refleja no solo el desarrollo del talento local, sino también el camino que muchas jugadoras se ven obligadas a tomar para encontrar oportunidades y visibilidad fuera de la isla.

En su caso, ese crecimiento la ha llevado a establecerse en una liga de alto nivel competitivo, validando el potencial del fútbol femenino puertorriqueño en escenarios internacionales. Sin embargo, a pesar de este logro profesional —que incluso la posiciona en una de las ligas más competitivas de la región— su historia no recibe la visibilidad que corresponde dentro del panorama deportivo local.

Dentro de ese contexto, una jugadora activa en la liga —quien prefirió mantenerse en el anonimato— describió el impacto que tiene esta falta de exposición desde la perspectiva de quienes viven el proceso desde adentro.

“Es frustrante. Hay nivel, pero no siempre tenemos el espacio para demostrarlo. Ni siquiera se transmiten los juegos, y a veces tenemos que buscar la manera de grabarnos nosotras mismas”, expresó.

La jugadora también señaló que, tras seis jornadas, su equipo aún no ha tenido un solo partido transmitido, una situación que limita no solo la visibilidad externa, sino también el análisis y desarrollo interno de las atletas.

“Muchas crecimos con la meta de jugar profesional. Esta liga se llama ‘pro’, pero no se nos da la importancia que eso implica”, añadió.

El impacto trasciende lo competitivo. En varios equipos participan jugadoras internacionales cuyos familiares no tienen acceso a ver sus partidos, lo que añade una dimensión emocional a la falta de exposición.

“Hay familias fuera de Puerto Rico que quieren verlas jugar, apoyarlas, y no pueden. Es bien fuerte”, comentó.

La falta de visibilidad también tiene consecuencias a largo plazo. Según la fuente, esta realidad ha provocado desmotivación en algunas jugadoras, quienes terminan buscando oportunidades fuera de la isla o, en algunos casos, alejándose del deporte.

“Llega un punto en que cansa. Te desilusiona. Hay talento, hay esfuerzo, pero no se valora de la misma manera. Muchas terminan yéndose o quitándose”, sostuvo.

La LPR Pro, como principal circuito competitivo del fútbol en Puerto Rico, juega un rol clave en ese desarrollo. La visibilidad de sus encuentros no solo impacta el alcance del deporte, sino también el reconocimiento de sus atletas y el interés de nuevas audiencias.

En ese contexto, la falta de transmisión de partidos relevantes —como el clásico disputado el pasado fin de semana o el enfrentamiento entre Caribbean y Fraigcomar programado para hoy— plantea interrogantes sobre la proyección del fútbol femenino dentro del panorama deportivo local.

A nivel competitivo, el avance es evidente. A nivel de exposición, el reto permanece.

Puerto Rico cuenta hoy con talento, resultados y una selección clasificada a un Mundial. El próximo paso no es demostrar el nivel —eso ya está claro—, sino garantizar que ese crecimiento también se refleje en la visibilidad del deporte a nivel local, permitiendo que más personas puedan acceder y seguir un proceso que ya está marcando historia.

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