Pablo Armero tras anotar gol. Foto: FIFA.com
Pablo Armero tras anotar gol. Foto: FIFA.com

Sábado 14 de junio de 2014
Edwin R. Jusino | Brasil 2014

Fueron 16 años los que Colombia tuvo que esperar para volver a debutar en una Copa del Mundo. Sin su Tigre, las preguntas sobre Colombia y su rendimiento ofensivo corrían en la prensa internacional. Pero llegó el momento de su anhelado debut ante Grecia, en el Estadio Mineirão de Belo Horizonte. Ante unas aproximadas 50,000 personas Colombia y Grecia tomaban el terreno. Las gradas se convertían en un mar amarillo, y parecía que Bogotá había sido transportada a Brasil.

Colombia silenció a los excepticos, y la ausencia de Radamel “el Tigre” Falcao, no se notó en el partido. Colombia aprovechó los primeros minutos, tomando a la defensa de Grecia por sorpresa, cuando Pablo Armero anotaba el primero al minuto 6, con un tiro que pasaba desapercibido entre la defensa griega.

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Grecia se cerró, y presionó, pero los helenos no pudieron concretar sus ataques, y el más cerca chocaba con el travesaño y rebotaba hacia afuera.

Al minuto 58 Teo Gutierrez, con una brillante jugada al recibir un tiro de esquina, sentenciaba el 2-0, y el Estadio Mineirão rugía como un tigre hambriento. La presencia de Falcao, aunque no personificada fisicamente dentro del partido, acompañaba a los cafetaleros.

Cuando todo parecía que acababa, aparecía James Rodríguez al minuto 95+2, y sentenciaba la goleada de Colombia sobre Grecia.

Un debut de ensueño, y el segundo partido que no ha sido marcado por la mano negra del mal arbitraje que ha caracterizado los partidos anteriores.

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