Periodista internacional, Keyvan Antonio Heydari se crió en Puerto Rico, y reside en Miami. Ha trabajado para varios reconocidos medios deportivos: The New York Times, NPR, L'Equipe, FIFA Futbol Mundial, ESPN, Telemundo, Univision y otros. En Brasil cubrió su octavo Mundial y asistió a su partido mundialista número 100. Desde la distancia, mantiene un ojo en el futbol boricua.
Periodista internacional, Keyvan Antonio Heydari se crió en Puerto Rico, y reside en Miami. Ha trabajado para varios reconocidos medios deportivos: The New York Times, NPR, L’Equipe, FIFA Futbol Mundial, ESPN, Telemundo, Univision y otros. En Brasil cubrió su octavo Mundial y asistió a su partido mundialista número 100. Desde la distancia, mantiene un ojo en el futbol boricua.

Brasil 2014 terminó hace un mes, y con el pasar del tiempo, el legado del torneo, y las lecciones para el fútbol y la Isla se aclaran.

Se destacan el logro histórico de Alemania, primer europeo en campeonar en América, el desplome de Brasil, Espana y Asia, las sorpresas de América – Costa Rica, Colombia, USA, Chile – y el lustre ausente de los idolatrados astros del balompié a la hora de la verdad.

Hay lecciones deportivas y sociales a procesar de Brasil, con aspectos que aplican a Puerto Rico y la idiosincracia de los pueblos. Vi varios boricuas que viajaron a Brasil a vivir el Mundial, apoyando varios equipos y viendo diferentes cosas. Viajar es ver otras maneras de vivir y aprender.

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EL PAIS
1. En Brasil hay un sentimiento que el gobierno está malgastando el dinero del pueblo. A veces para promover eventos deportivos (¿parece familiar?) . Todo se complica y la paciencia se agota. El Mundial se salvó de disturbios mayores, en parte por el desplome increíble de Brasil del torneo.
2. La playa y naturaleza es el mayor bien de Rio y Brasil. Y Borinquen es igual. El carioca usa la playa para comer, trabajar, hacer deportes – futbol, futevolei, voleibol, surfing – y como punto de encuentro. Le invierte, la aprecia y la explota. Los domingos en Rio, cierran la avenida sobre Copacabana para los que pasean, pedalean y corren a su orilla. En Puerto Rico la maltratan y desprecian.

Tras ver como quedaron las playas de Puerto Rico, (llenas de basura tras un fin de semana feriado), la ciudadanía tiene que aprender. Aparte, en Brasil quedaron sorprendidos de cómo los japoneses limpiaban los estadios donde jugaba su selección tras cada juego.

2. Tomar jugos de frutas naturales son costumbre:. Mango, Parcha, Guayaba, Tamarindo, Piña y Coco serán algunos conocidos. Pero también Açaí, Cacao, Cupuaçu y otros…. frutas maravillosas que salen del mayor laboratorio del mundo: la naturaleza. En Puerto Rico las frutas que se consumen son importadas. En la Isla, la gente está desconectada de la tierra y sus alimentos. Para tener un pueblo y un deportista saludables requiere comer bien, no pizzas y tripletas.

EL MUNDIAL

1. El Mundial como evento se ha polarizado entre los acaudalados y los apasionados. A los partidos van los que puedieron comprar boletos y viajar. Los que viajaron, con pasión pero sin taquillas, lo vivían a lo plebeyo: durmiendo en su auto o en la playa, y los viendo los partidos con cerveza en un bar o en el Fan Fest.

2. Un Mundial que arrancó con partidos de gran calidad y goles, se fue esfumando.
El Mundial deja muy poco – nada – de legado extradeportivo. Solo un 30% de las obras prometidas para el evento no se concretan en los siete años que tuvo Brasil para prepararse. Y de lo que se hizo, será innecesario. En Cuiabá, Manaus y Brasilia no hacían falta nuevos estadios. (En Brasilia, el promedio de hinchas por partido profesional es de 1036. Ni Garrincha podría driblar esa realidad.)

3. Alemania fue el ganador indiscutido. A largo plazo, apostó por un cambio y le rindió fruto. En la final, el hombre que hizo el gol de la victoria, Mario Goetze de 22 años y sustituto de Miroslav Klose, mayor goleador en la historia del torneo, tiene simbolismo. En el 113, Goetze decidió la final del Mundial con un golazo.

En la federación alemana, vieron la situación, y aunque fueron finalistas en el 2002, no se conformaron con eso, y modificaron su sistema de producir jugadores para y sacar una generación muy técnica, sumado a lo que siempre tuvo: concentración y trabajo. Alemania se preparó, llegó a Cabralia meses antes, y construyeron un centro de alto rendimiento. En el norte del país se acostumbraron al calor del país y del pueblo, se integraron con los locales, y disfrutaron del torneo. Eso es preparación y visión, exactamente lo que falta en el futbol boricua, que sigue improvisando con lo poco que tiene.

Eso es creer en los procesos y el futuro. Y Goetze respondió de una manera que Higuain ni Messi lo hicieron por Argentina.

Otros jugadores usaron el Mundial como su mejor vitrina para traspasos: Toni Kroos, James Rodríguez, Luis Suárez, Alexis Sánchez y Keylor Navas fueron los primeros. El baile de entrenadores que triunfaron y fracasaron – los Pinto, Loew, Scolari, Van Gaal, Sabella.

4. Brasil tiene otro trauma que superar, e incluso puede ser más impactante que el Maracanazo de 1950. En aquel entonces, Uruguay era un gran equipo, y no era descabellado que sorprendiera a Brasil en el último partido del Mundial. Pero un 7-1 en casa contra Alemania era impensable, y pudo haber sido más. Los brasileños juegan en tantos equipos diferentes que es casi imposible que desarrollen un entendimiento en la selección. ¿Será todavía el «pais do futebol» o será uno más entre los grandes?

Es un deporte de equipo. Era evidente que Brasil ponía las esperanzas en Neymar. Argentina en Miessi y Uruguay en Luis Suárez. Pero Alemania fue un equipo. Del primero de atrás, Manuel Neuer, el mejor portero del Mundial aún sin ser exigido tanto como los Keylor Navas o Memo Ochoa o Chiquito Romero, del certamen. Lahm, Howedes, Hummels, Kroos, Schweinsteiger, Khedira, Mueller, Ozil, Klose integraron un grupo sólido.

Lo único que podrâ haber amargado más el certamen a Brasil era ver a Argentina campeón.

Gianfranco Alvarez-Dunn y Keyvan Heidary en el Mundial de Brasil 2014. Foto: Keyvan Heidary
Gianfranco Alvarez-Dunn y Keyvan Heidary en el Mundial de Brasil 2014. Foto: Keyvan Heidary

LA ISLA

Ahora, el Mundial retumba en Puerto Rico, y se acrecenta el interés. Muchos, incluyendo una ola de enternadores ibéricos, impulsados por la marca «España» y por la situación económica en su tierra, han llegado a Borinquen a sumar.

Mientras en Puerto Rico disputan las prioridades futboleras y se paraliza el progreso, los dominicanos anunciaron una liga nueva con el apoyo de la Concacaf.

Sin acuerdo salomónico de trabajar juntos, se pierde el impulso en la Fedefutbol PR y todo termina en proyectos truncados. Ahora el futbol playa; antes la Sub 20 a Puebla; que las nenas; que los muchachos. El futbol juvenil o el profesional… Y no hay cama pa’ tanta gente. La selección, el plato fuerte de cualquier expresión futbolística, está sin acción desde el 15 de agosto 2012. Más de dos años sin competencia,

Ahora es un cambalache, un disparate. Hacen falta visión, acción y trabajo. Y unidad de criterios. Porque invertir tiempo o dinero en el futbol es invertir en un futuro, en las esperanzas de la juventud. Y eso siempre es una buena inversión.

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