Lunes 19 de enero de 2015
Esteban Guevara/FBNET
Reacciones
Volvieron las aguas a la calma, y es justo cuando mejor se puede reflexionar y opinar con algo de sapiencia. Dos movimientos futbolísticos sacudieron el medio nacional hace unas pocas semanas; por un lado el director técnico de la Selección Femenina, el uruguayo Carlos Avedissián, renunció a su puesto como timonel tricolor y casi de inmediato anunció su partida para negociar con la Federación de Puerto Rico; mientras que en un hecho que generó un alto grado de convulsión mediática Francisco Calvo, zaguero del CS Herediano, fue anunciado –originalmente de modo extraoficial- como futuro nuevo fichaje del Deportivo Saprissa, tan solo unos cuantos días después de disputada la Final del Torneo de Invierno 2014.
En el caso del estratega charrúa, dejó la nave a cinco meses del debut costarricense en el Mundial Femenino en Canadá, cita a la que él logró clasificar a su escuadra de modo inédito en nuestra historia futbolística. La resolución de la relación laboral con la Federación Costarricense de Fútbol se desarrolló en buenos términos, y al grueso de la prensa y afición pareció no causarle mayor asombro. Avedissián hoy es Director de Selecciones y entrenador de las representaciones nacionales boricuas, mientras que en nuestro país ha asumido la vacante en el banquillo Amelia Valverde, la asistente técnica del sudamericano; Valverde se encargará de enfrentar el reto mundialista con la legionaria Shirley Cruz (París Saint-Germain) y compañía.
Francisco Calvo, por otra parte, debió soportar una agresiva tormenta desde el momento en que la voz oficial del conjunto rojiamarillo denunció que el futbolista habría negociado con la entidad tibaseña en pleno desarrollo de la definición del último certamen nacional. Fue a partir de ese momento que el país entero se volcó a tratar el asunto de marras; prácticamente media nación se dedicó a criticar y atacar el aparente mal proceder de Saprissa y el jugador, al tiempo que la otra mitad, a defenderlo e incluso recordarle a la dirigencia florense sus pésimos antecedentes en otros casos de negociación de refuerzos.
Vamos por partes: en primer lugar quien escribe estas líneas siempre se ha manifestado en contra de la tendencia “normal” de los equipos económicamente fuertes de diezmar a las instituciones más débiles al adueñarse de sus mejores piezas. Cuántos sudamericanos y nacionales dejaron el Valle de El General, por ejemplo, por unos colones más, pese a los enormes esfuerzos de esa y otras directivas que incluso rifas han debido organizar para poder costear sus humildes planillas… cuántas veces el finado Carlos Cañón González debió tomar dinero de su propio bolsillo –ganado honradamente en su verdulería- para tener al día el salario de sus futbolistas carmelos… Pero en este caso, estoy seguro que el estimado lector coincidirá conmigo en que el simpático ‘Mr Patey’ no debió viajar en bus público para ahorrar unos pesitos y así poder fichar a Francisco Calvo; tampoco tendrá que rifar una canasta de víveres en diciembre próximo para poder contratar otro defensor que sustituya al jugador oriundo de Guadalupe… El conjunto herediano posee una de las nóminas más competitivas de la primera división, algunos incluso consideran que es más fuerte y experimentada que las de LD Alajuelense y el Deportivo Saprissa, así que es de fácil inferencia que el malestar florense no radica en ningún temor infundado de que su plantel quede diezmado.
¿Qué no es ético negociar un fichaje si ya se tiene contrato con un equipo? A ver, ¿entonces las negociaciones de futbolistas únicamente se llevan a cabo con jugadores desempleados? De ser así los campos que utiliza Asojupro estarían colmados de contratistas todo el tiempo… No, en el fútbol como en cualquier otra profesión si se desea cambiar de lugar de trabajo es necesario evaluar otras opciones previamente. Imaginemos a una empleada doméstica y madre de hogar que lucha por sacar adelante a sus hijos pequeños; ¿será muy listo de su parte renunciar a su actual trabajo para dedicarse a buscar uno nuevo? La propia dirigencia florense muchas veces ha iniciado negociaciones con futuros fichajes que se encontraban en otros equipos; lo mismo ha hecho Saprissa, Alajuelense, Cartaginés, etc, así que tampoco cabe vender la idea de que tal práctica no se debe hacer…
Así, solo queda una posibilidad que explique el enorme malestar exhibido por la institución rojiamarilla. El equipo acaba de perder el título en una serie en la que fue muy evidente la superioridad del conjunto rival, asimismo está imposibilitado de culpar al referato (que estuvo desastroso sobre todo en el juego de ida) pues este cometió yerros en ambos lados del campo; tampoco cabe descargar la artillería en el cuerpo técnico, que ya ha quedado más que claro está conformado por los peones de la dirigencia herediana (a Jafet Soto lo tienen bailando entre los puestos de estratega y gerente deportivo; un día lo veremos envestido como la mascota ‘Pirro’); de tal forma, había de culpar a alguien por el fracaso deportivo, y bueno, el pobre Calvo se ganó la despreciable lotería…
El CS Herediano lanzó la granada y explotó en todas partes, incluso en el propio plantel, pues algunos de sus ahora excompañeros hoy lo señalan y lo critican, como si él hubiese pactado el más vil amaño en la Final nacional. Otro amplio sector de la afición costarricense no desaprovechó la ocasión para arremeter contra los morados, incluso lo hicieron los seguidores de un equipo grande sin vela en el entierro y sí con mucho rabo que le pisen… Y la prensa, ávida de noticias debido a que en ese momento no había iniciado el torneo nacional, -por ende, urgida de algo para vender- tampoco dejó pasar la oportunidad y le dio nacimiento a una telenovela deportiva que en su momento incluso se “benefició” con las amenazas al jugador y los actos vandálicos hacia su local de batidos en el Estadio Rosabal Cordero. Ya en otras oportunidades ha sido manifestado en esta columna: la labor de la mayoría de nuestra prensa deportiva es irresponsable y muy peligrosa porque le brinda pólvora a la afición, y como sucede en nuestro país, hasta que ocurran las desgracias se hace algo al respecto. Afortunadamente en este caso fueron las propias directivas las que decidieron limar asperezas y le dieron fin a una situación que desde un inicio se pudo haber evitado si se hubiera tratado más con la cabeza y no tanto con el hígado.
Carlos Avedissián y Francisco Calvo, dos casos similares de profesionales de nuestro fútbol que en búsqueda de mejores opciones (sean económicas o de otra índole) tomaron la decisión de cambiar de aires. En el caso del técnico su salida pasó casi de forma desapercibida en el medio nacional, mientras que con respecto al zaguero generó diferentes reacciones, muchas de ellas viscerales, alimentadas por el famoso y ya común “antisaprissimo”, y esto último hay que señalarlo sin más; así como en otras ocasiones en esta columna se ha criticado fuertemente a la “Sapriprensa”, en esta oportunidad hay que desacreditar una desafortunada práctica que abunda en el país, como lo es esa aversión hacia el cuadro morado. “Sapriprensa” y “antisaprissismo” son tan nefastos en nuestro balompié como el racismo y el narcotráfico en el deporte, y quien no lo considere así debería buscar otras salidas a sus frustraciones personales, pues como se afirmaba en el desaparecido programa ‘La Patada’, “el fútbol es un asunto de cabeza…”

*Las fotografías fueron tomadas de La Nación y Al Día.

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