Lunes 25 de mayo de 2015
Esteban Guevara/Columna ‘Mejenga Tico’

Finalmente el Club Sport Herediano se deshizo de su fantasma. Luego de la sequía de 19 años sin alcanzar títulos nacionales, volvió a subir al podio en 2012 (final ante Santos de Guápiles) y 2013 (vrs Cartaginés), pero no había podido doblegar a ninguno de los dos denominados rivales ‘grandes’ en las instancias finales de los últimos campeonatos… hasta este sábado pasado. Tras empatar a uno ante Liga Deportiva Alajuelense en el Estadio Morera Soto, hace dos días igualó a dos en su sede del Rosabal Cordero y en la serie desde los once pasos por fin se impuso y se coronó campeón costarricense.

Llamado de emergencia, el técnico brasileño Odir Jacques tomó las riendas de un equipo que se desplomaba anímicamente tras su descalabro en el Estadio Azteca, y lo llevó a lo más alto de nuestro fútbol nacional. El sudamericano, exjugador de las ligas de su país, El Salvador y Costa Rica, aportó justo lo poco que en cuanto a aspectos futbolísticos se le puede brindar a un equipo que disputa la recta final de un torneo, pero con respecto al factor motivacional, le dio un giro de 180 grados al plantel.

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En ‘el Coloso de Santa Úrsula’ el conjunto rojiamarillo exhibió una de las más pobres presentaciones de un equipo tico en la capital azteca; en aquel momento el 6-0 que encajó el entonces cuadro dirigido por Mauricio Wright hizo recordar el miedo escénico que sufrían nuestros clubes hace muchas décadas cuando les correspondía jugar allá. Como si no fuera suficiente castigo la humillante eliminación del torneo regional, de vuelta en el certamen local los florenses parecían no salir del shock mental, y ni siquiera el más ferviente aficionado de aquella provincia podía augurar una mejoría; incluso la clasificación a semifinales se tornaba una posibilidad muy oscura…

Pero se concretó el cambio en el banquillo. La misma dirigencia herediana que en otras ocasiones ha tomado las más absurdas decisiones de tal índole, esta vez acertó y le encomendó el equipo a un ‘viejo zorro’ como Odir, quien en el Verano 2012 ya había cosechado un título tras la larga sequía mencionada al inicio de estas líneas. Jacques, un técnico capaz de convencer al más limitado jugador de salir a darlo todo en el campo contra los más versados rivales, hizo nacer en sus pupilos la firme convicción de que podían ganar el cetro, y así lo demostraron incluso cuando las condiciones parecían darles la espalda.

Valga unos cuantos ejemplos sobre el anterior punto: en un pletórico Morera Soto, y encontrándose un ‘gol de camerino’ con ridícula complicidad del arquero Leonel Moreira (autor de una salida en falso propia de un niño de divisiones menores) los rojinegros tenían todo listo para montar su propia fiesta. Pero lejos de caerse psicológicamente, los jugadores del ‘Team’ lucieron ordenados tácticamente y fueron a buscar el empate, hasta conseguirlo finalmente a través de Elías Aguilar, por mucho su figura más sobresaliente. El sábado, por su parte, el Herediano estuvo al borde del precipicio no una, sino varias veces; cayendo 1-2 en tiempos extra, y ya prácticamente sobre el final de los 120 minutos de reglamento, rescató la contienda de la única forma que a esas alturas se podía buscar: pelotazo a ‘la olla’ y apareció un zaguero incorporado al ataque como Keyner Brown -igual podía haber sido el mundialista Dave Myrie- para empujar a las redes y arrebatarles a sus oponentes manudos el título que ya descontaban como propio.

La tanda de lanzamientos desde el manchón blanco inició cuesta arriba con el yerro del cuscatleco Alexander Larín en el primer remate, pero de nuevo los muchachos de Odir no se dejaron vencer y es a partir de este momento en que surgió Moreira, cuestionado tras el error en Alajuela, y empezó a ‘hacerse grande’, como se le llama en el argot futbolero. Alajuelense tuvo el disparo de Johan Venegas para concretar su campeonización, y ‘el Cachetón’ tampoco pudo con él… “ninguno pudo con él” (♪ ♫ ♩ ♬)

¿El resto? El resto es conocido por todos… Odir Jacques Ferreira, ‘viejo zorro’ de los banquillos nacionales, tomó un plantel con la capacidad para proclamarse campeón nacional, y logró lo que otros en el pasado no supieron: convencer a sus jugadores de que podían ser campeones. Felicidades a la institución rojiamarilla y a su afición, se deshicieron de un fantasma que los perseguía, y ahora ninguna cadena los ata para buscar más éxitos como el del sábado, e incluso otros de cartel internacional.

*La fotografía de Odir Jacques junto a ‘Pelé’ es tomada de la desaparecida revista ‘Mundo Saprissista’ #2, noviembre de 1971.

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