Cuando en un partido de fútbol estamos perdiendo, nos preocupamos porque no nos goleen y siempre, por lo menos, anotar un gol al que llamamos: el de la vergüenza.

A veces ese gol de la vergüenza es más importante para efectos anímicos de jugadores y fanáticos, que empatar con el contrario.

El partido del domingo contra Granada, se puede decir, es el último clavo al ataúd administrativo de Eric Labrador, pues Iván Rivera acaba de tomar riendas de la FPF y esa derrota es una mas en el desdichado record de Labrador.

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En la trayectoria de la Fase Clasificatoria de la Liga de Naciones de la CONCACAF, el resumen es el siguiente:

Con San Cristóbal y Nevis perdimos 1-0.
Con Martinica perdimos 1-0.
Con Belice perdimos 1-0.
Con Granada perdimos 2-0.
TOTAL= 5-0

Eso nos refleja que en esa fase llegamos en la posición 33 de 34 participantes. Que quedamos eliminados sin poder pasar a la Copa de Oro y se reflejará en el próximo “FIFA ranking” donde apareceremos en una posición sobre la 180.¡Que tremenda despedida para el saliente presidente!

Que nos hicieron 5 goles y nosotros no atinamos a una portería de ocho (8) pies por veinte y cuatro (24) pies. Las razones han de sobrar, sin incluir el reconocimiento al desarrollo efectivo de nuestras islitas vecinas en fútbol. Algunas de ellas, pertenecientes a la CONCACAF, pero no son miembros de la FIFA. Con menos población, con menor ingreso per capita, con menor territorio, con menos infraestructura deportiva, pero con mayor amor al deporte, que el demostrado por la pasada administración Labrador.

Dura tarea para el presidente Iván Rivera, dependerá de si su plan para el desarrollo del fútbol cuenta con unas rutas trazadas y con el factor humano que las puedan lograr. Pasó el huracán, destrozó la federación. Se necesita un “FEMA” deportivo.

Veremos.

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