Iván Rivera. FPF

Escribo esta columna hoy miércoles, 2 de octubre de 2019, para certificar mi cansancio, mi frustración, mi desgano y mi esperado fracaso para lograr sacudir a unas pléyades de creíbles amantes de nuestro fútbol.

¡Que equivocado transita uno por la vida! ¡Que decepcionante es encontrar una realidad que sospechaste, e intentaste cambiar! ¡Ni los que uno creían invendibles, o carentes de precio! Ahora reconozco, que nunca, los años son un impedimento para aprender. Y la última asamblea de la FPF, me da la total razón. Un sábado negro para el fútbol.

He tratado de acudir a varias de mis fuentes fidedignas, para saber que pasó este pasado sábado en la asamblea y el resultado fue unos inesperados; “no asistí”, “todo bien”, “un voto en contra, uno abstenido y todos los demás, a favor.” “Chévere, todo en orden.” “Por la maceta.” “Fue todo rápido, como que estaba planchado.” “Me dio lo mismo no ir.”

Anuncio
Haz click en la imagen para más información.

 

Viendo el presupuesto, pude hacerme ocho (8) preguntas sobre su contenido que merecen una explicación lógica, de detalles de cada una. ¿Y tantos miembros de la asamblea no las hicieron?

Voy a contarles una de mis anécdotas de cuando era Secretario General de la FPF. Una tarde llega a mi oficina un miembro de la Federación, que tenía una academia con más de sesenta (60) niños en la misma, cuyos padres pagaban una buena mesada por ellos. “Buenas tardes señor Gautier, quisiera me permita unos minutos para relatarle algo que me preocupa.” “No tengo la mas mínima duda de su preparación y conocimientos, pero el señor Labrador es un paquete.”

“Cada día esta federación va en picada por la culpa de Labrador.” “Sabemos que usted quisiera levantarla junto a nosotros, los que queremos al fútbol, pero con las actitudes de Labrador, no podemos.” “No debe ser el que presida la FPF.”

Fue larga la tarde, escuchando todo lo malo que tenía Labrador y que el visitante relataba, a veces, con coraje.

Se me ocurrió pedirle de favor que tomara su tiempo en escribir una carta al Comité Ejecutivo señalando todas esas condiciones de las cuales Labrador era el culpable, para presentarlas al Comité Ejecutivo para la acción pertinente.

Me miró fijamente y me dijo: “Eso no. ¿Quiere usted que yo pierda mi “finquita” y desaparezca mi academia?” Dio una media vuelta…y se fue. Vivo ejemplo de otras más aterradoras que pude vivir en esa época.

¿Un solo voto en contra de un presupuesto cuadrado como la cara de Dick Tracy? ¿Sin preguntas explicativas, sin derecho a saber por las incongruencias redactadas? Todo bien. Mi “finquita.” Por saber que no importa sacrificio alguno para mejorar lo que está en manos de algunas personas con intereses ajenos, cubiertos por la manta sagrada del deporte, lo que pueda restar de mi vida lo dedicaré a mirar otros nortes apacibles.

No creo que mis columnas podrán lograr cambios significantes en nuestra actual situación. Y será del agrado de muchos saber que no fiscalizaré más. Con un botón de muestra…basta.

“I can lose my money, but never waste my time.”
Frankie Gautier Burgos

Comentarios

Comentarios