Delegación de Tenis de Mesa en Barranquilla, Colombia para los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018. por Zacha Acosta

Utuado es un pueblo montañoso del centro oeste de nuestra isla. Precioso.

Su nombre taíno es Otoao, que significa “entre montañas”. Su población ronda los 35,000 habitantes y es el tercero en extensión geográfica de nuestra isla.

Tiene varios tesoros de incalculable valor.

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Encontrarás el Centro Ceremonial Indígena de Caguana, a un señor que se llama “Peco” González, maratonista de fama mundial y a las familias Díaz, González y Afanador que huelen a tenis de mesa. Familias utuadeñas que han puesto el nombre de Puerto Rico en un sitial de orgullo con medallas de oro en Juegos Centroamericanos y del Caribe y una jovencita de ellos, la puso en la India. ¡Bravo!

Pero, es bueno señalar, que estos logros no cayeron del cielo. Aquí se sudó y se metió pasión y orgullo para lograr lo que se ha ganado en el difícil juego de la mesa y la paleta. No se ha logrado bañándose en el lago Dos Bocas o rezando a San Miguel Arcángel, patrono del pueblo.

Las jovencitas Díaz no asistían a la escuela y sus conocimientos los adquirían en el llamado “home schooling”. Ese tiempo lo aprovechaban para practicar y mejorar su rendimiento. Sudaban la patria, lograron las medallas, y siguen sumando oro y plata.

Es bueno señalar que el presupuesto de la Federación de Tenis de Mesa, no pasaba de $45,000.00 anuales. Parte de la aportación del Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) y otras ayudas pequeñas que llegaban.

Al principio, allá en la tierra de Guarionex, no había unas mesas, mallas y paletas profesionales y aún así, con una programación y un liderato paterno efectivo de Vladimir Díaz, se ha logrado escuchar la Borinqueña varias veces: en Veracruz, México y en Barranquilla, Colombia. Disputándose el oro y la plata las duplas, todos los de Utuado.

¿De donde? ¿Tenis de mesa? ¿Utuado? ¿Esas nenas (Melanie, Daniely, Fabiola y Adriana) y esos nenes (Dariel, Bryan, David y Jomar)?

Y se tuvieron que comer las preguntas.

Traigo esto a colación porque nuestra Federación Puertorriqueña de Fútbol (FPF) antes recibía de la FIFA la cantidad de $250,000.00 anuales para administración y desarrollo del deporte.

Actualmente, desde el año de 2017, está recibiendo $1,250.000.00 anualmente para administración y desarrollo. Súmele a eso las aportaciones de la CONCACAF, el COPUR y otras partidas que FIFA envía para construcciones y arreglos de instalaciones.

El presupuesto para el año fiscal de 2018 es de $1,910.500.00. Sin las cantidades no conocidas de la sentencia del FIFA Gate y la del mundial de Rusia que acaba de terminar y en agosto se sabrá la gran tajada que ingresará a la FPF.

Puede estar seguro que las arcas tendrán sobre los $2,700.000.00.

Pero, en vez de adelantar nuestro fútbol, vamos en picada. Estamos en el ranking FIFA en la posición 173. No pasamos del Caribe en nuestras competencias, no tenemos fútbol profesional, no existe un Plan de Desarrollo, no se aplica el de Grassroots de la FIFA, no se copia el de Panamá, no hay fogueos internacionales, no se reúnen con las muchachas de la selección nacional y dicen que no hay una fecha designada todavía para una reunión, no hay quórum en las asambleas, no se cumple con lo establecido en los estatutos, reglamentos y códigos y muchos sabiendo esto, se quedan como los tres monitos de la leyenda china.

¿Sabe usted que en Puerto Rico, en los pueblos, hay mas instalaciones para jugar fútbol que mesas de tenis? Pero no hay programación ni liderato. Entonces, ¿para que se necesitan tantos dólares?

Una última pregunta: ¿sabe usted si Vladimir Díaz ha jugado fútbol? Para que cambie la paleta por el balón.

Nota Editorial: Fútbol Boricua (FBNET) Inc., y sus diversos patrocinadores, no se solidarizan necesariamente con las expresiones vertidas por el columnista.

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