Me parece oportuno aclarar conceptos errados de algunas personas íntimamente ligadas al deporte del fútbol en Puerto Rico. En muchas ocasiones he tenido que establecer los argumentos a favor de la importancia de tener una liga profesional de fútbol en nuestra isla.

He tenido que acudir al ejemplo de la creación de un club profesional en Puerto Rico cuando era imposible, por razones distintas, crear una liga profesional en Puerto Rico. Era el sueño del expresidentes de la FPF, Joe Serralta y creó al club profesional Islanders de Puerto Rico. ¿Qué fue exitoso? Claro. Busque información sobre el aspecto deportivo y económico de ese club y me dará la razón. Llenaron a capacidad el Juan Ramón Loubriel, se ganaron a los mejores clubes de Centroamérica y crearon una economía totalmente deportiva. Claro… jugadores del patio, sudaron la franela anaranjada.

También, a la salida de Serralta, el descalabro surgido por no haber un equipo de trabajo con miras claras de lo productivo económicamente y deportivamente de un club profesional.

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Decía Winston Churchill que el fútbol profesional era como una guerra, y las guerras debieran ser como el fútbol profesional. Juego rudo, pero con objetivos claros.

Cuando se desconoce el impacto económico, social, de desarrollo deportivo, de creación de infraestructura y de importancia nacional no puede haber interés por la creación del fútbol profesional. Puede haber otros intereses que retrasen o no impulsen la creación de una liga profesional en nuestra isla. Nuestros niños tienen el derecho a ver su meta. A donde aspirar cuando sean adolescentes y quieran jugar profesionalmente. ¿Por qué impedirlo?

Nos alegra, en el plano personal mas deportivamente que los lazos familiares que nos unían, que el interés por el desarrollo del fútbol profesional haya pasado de Serralta a Serralta. Esta vez, su hijo Joey Serralta, anunciará el retorno no de un club, sino de una nueva Puerto Rico Soccer League con todos los beneficios antes mencionados.

Como buenos puertorriqueños y amantes del fútbol, debemos apoyar este esfuerzo, que ha de traer a nuestra isla de nuevo al pedestal que una vez ostentamos. Por favor, no mas trabas y personalismos detractores.

No le hagamos la guerra al fútbol profesional y que el fútbol profesional sea una guerra deportiva en la cancha.

Ya escucho a Joe Serralta aplaudiendo desde el cielo. Amén.

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