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Por Randy Torres

Van cuatro meses desde que la FPF rajó a Carlos Avedissian. Que a Avedissian, después de una clasificación histórica, lo echaron como a borracho colao en una misa, a usted no le debe quedar la más mínima duda. Eso ya es un cuento viejo. Otro cuento viejo es que seguimos sin técnico de selecciones.

Ya saben, ¿no? Es el cuento del técnico interino con muchas versiones y que ya hemos leído mil veces. A Jeaustin Campos, otro técnico que logró clasificarnos a donde jamás habíamos clasificado antes, también lo rajaron. En aquella ocasión la FPF no esperó cuatro meses y nombró un apostolado de 12 técnicos. Los dos apóstoles más listos lo pensaron mejor y no llegaron a la ultima cena.

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Con un técnico por comité los malos resultados eran predecibles, pero por lo menos en esa ocasión la FPF actuó con algo de diligencia. El retraso largo vino después con el permiso de trabajo de Avedissian. Por este retraso y par de injusticias Avedissian nunca llegó a dirigir a la selección mayor en partido oficial.

De más está decir que el comité no llegó a ningún lado. Puerto Rico perdió todo en todas las categorías y para el colmo dejaron perder una selección sub-20 al no convocarla para ningún torneo. Una camada de talento joven completamente perdida sin razón o explicación. Menos mal que para el ciclo actual si la convocaron, pero no pasa desapercibido que en esta sub-20 que acaba de ser eliminada San Martin, juega el hijo de un poderoso mandarín.

Irónicamente, en la rajada 2.0 de la administración de Eric Labrador y el interinato de cuatro meses, no obstante, nos ha ido mejor deportivamente. Jack Stefanowski, entrenador de porteros del Puerto Rico FC, fue a préstamo a la FPF y nombrado técnico interino de la selección mayor. El técnico interino cumplió, contra todas las probabilidades, al clasificarnos a una 3era ronda de la Copa del Caribe, territorio inexplorado para Puerto Rico. No está mal por supuesto, pero seguro que ya hay dos o tres mandarines que se piensan que con esto fuimos Islandia antes que Islandia.

No le debería quedar ninguna duda de que esta clasificación fue de chamba, como solíamos decir en el Condado, y no el resultado de un proyecto serio y encaminado a alzar el nivel de nuestras selecciones. La eliminación de la susodicha sub-20 en la primera ronda del Caribe refleja mejor la realidad de nuestro programa de selecciones.

No tenemos nada en contra de Stefanowski por supuesto. Stefanowski se merece todos los reconocimientos y sin duda tiene los méritos para ser técnico de selecciones en propiedad. Para lo que no sirve, ni él ni nadie, es para ser técnico interino. O, mejor dicho, quizás le sirva al técnico ser interino, pero a nuestra selección no. Desde la época de Colin Clarke ha quedado claro que estos interinatos son desastrosos. No solo se pierden partidos y clasificaciones, sino camadas enteras de jugadores. Mientras esto siga así, una 3era ronda y par de “pres” seguirán siendo hazañas históricas.

Un tema de semejante peso requiere, como mínimo, por lo menos un pronunciamiento presidencial. Felizmente me encontré con el señor presidente en Nueva York durante la final de la Copa Centenario. En plena Octava Avenida, en medio de un tapón kilométrico y el calor sucio típico de la Gran Manzana vi a Labrador esperando un taxi. Me le acerqué y lo primero que pensé en decirle era que a esta hora era mejor coger subway. Al final no se le dije, porque si la hinchada tiene que esperar cuatro meses por un técnico, él puede esperar media hora por un taxi.

Resuelto el tema del transporte, le pregunte a Labrador para cuando podíamos esperar el técnico. “Precisamente por ese tema nos acabamos de reunir en estos días”, me dijo, “para evaluar opciones”. Eso empezaba a sonar boen, pero entonces añadió, “lo mejor sería Jack.”

¿Stefanowski?, titubeé, “pero si Tom Payne…” No me dejó terminar. Labrador sabía que Payne, presidente del Puerto Rico FC, ya había dicho públicamente que a Stefanowski no lo prestaban más. Eso no le importaba a Labrador. Su razonamiento era que, para octubre, con el torneo de la NASL ya concluido, Stefanowski podría estar disponible para las eliminatorias. Para el, basado en la chamba de la histórica 3era ronda y poco más, Stefanowski era el mesías más conveniente.

Y ahí lo tienen, servido en bandeja de lata, el técnico invisible. Con las eliminatorias a la vuelta de la esquina y dos fechas FIFA en agosto y septiembre, la estrategia de Labrador es esperar hasta octubre cuando Stefanowski, con una excelente posibilidad de un probable quizás, pudiera estar disponible. Un técnico interino, sin proyecto, a tarea parcial y de disponibilidad limitada, ese parece ser el plan para afrontar nuestra cita con la historia.

Nada menos que una clasificación a la Copa Oro está en juego y lo que nos proponen es una curita para restañar una hemorragia. En Islandia, seguramente perplejos, se estarían rascando la cabeza.

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