Martes 24 de setiembre de 2013

Esteban Guevara/FBNET


En los últimos días el fútbol de Costa Rica ha ocupado varias páginas de medios deportivos internacionales, que deseosos de dar a conocer un poco sobre el cuarto país americano en sellar su visa para Brasil 2014, han destacado algunas de sus características sociales y futbolísticas, tal como el hecho de carecer de fuerzas armadas, por un lado, y por contar con un muy breve historial en copas del mundo (será su cuarta participación en el máximo evento balompédico del planeta). Sin embargo, al mismo tiempo, una investigación de la FIFA lo ha hecho objeto de un protagonismo para nada halagüeño.


El máximo ente rector del fútbol mundial se encuentra estudiando unas irregularidades acontecidas el pasado 6 de setiembre, con motivo del encuentro entre Costa Rica y Estados Unidos, válido por las eliminatorias rumbo al certamen amazónico. La silbatina de los aficionados que colmaron el Estadio Nacional de La Sabana hacia el himno nacional estadounidense, un imperfecto en el funcionamiento del audio a la hora de leer Clint Dempsey (capitán del seleccionado visitante) el mensaje FIFA de juego limpio, el señalar con un puntero láser al rostro del técnico alemán Jürgen Klinsmann por parte de algún aficionado, así como la aparente simulación de una falta recibida del delantero local Joel Campbell, son los puntos fundamentales denunciados por el comisionado del juego, que dieron pie a la investigación de marras.


En primer lugar debo expresar la profunda pena que a mí como costarricense me embarga al conocer que circunstancias propias de un mal comportamiento de mis coterráneos tienen al seleccionado nacional en la mira de las autoridades reglamentarias de la FIFA, con el riesgo de sufrir una sanción, sea económica o, peor aún, que vaya a deparar en el veto del precioso escenario josefino -casa de la Sele en la presente hexagonal de la CONCACAF- para el encuentro del próximo mes ante México. Reitero que de ningún modo podría aprovechar esta columna para defender un mal proceder de la afición. Partiendo de esa premisa, sí pretendo referirme al trasfondo de toda esta situación, el cual, no es un secreto, se alimenta de intereses ocultos –en realidad no son tan ocultos, pues saltan a la vista de todos los seguidores del deporte que nos ocupa-.

Anuncio
Haz click en la imagen para más información.


Cuando inicia un proceso investigativo que adopta características de “chivo expiatorio”, sea cual sea el campo de acción en el que se desarrolle, sugiere detenerse a cuestionarse la razón, el por qué repentinamente surge una iniciativa tan poco común, quién se perjudicaría y quién se beneficiaría… Las últimas actuaciones y determinaciones adoptadas por el principal órgano regidor del fútbol mundial, empezando por su parsimoniosa actitud en el caso del nefasto “partido-nevada” de Denver seis meses atrás, propiciador de una enorme mancha al Fair Play que tanto defiende el organismo con sede en Suiza, así como el actual análisis de los acontecimientos de La Sabana –valga reiterar, lamentables sí, pero comunes en casi todos los partidos interselecciones del planeta-, evidencian una lamentable zancadilla a los ideales de juego limpio con los que nació el entonces llamado “Fútbol Asociación” en la Universidad de Cambridge durante la segunda mitad del siglo XIX.


Quienes contamos varios almanaques siguiendo eliminatorias mundialistas de la CONCACAF, hemos sido testigos de no pocas situaciones en las que la norma de ese organismo –con complicidad de FIFA, desde luego- ha sido un trato diferenciadoy condescendiente hacia ciertas selecciones nacionales del área, que en la mayoría de los casos ha terminado por premiar a dichos representativos “privilegiados”, en detrimento de otros participantes que no representan mayor beneficio para las arcas “concacafquianas”. Es en este punto que considero necesario aportar un dato que en los últimos días ha trascendido: la eventual no clasificación de la selección mexicana al Mundial 2014 le ocasionaría a esa nación la pérdida de aproximadamente $600 millones por concepto de patrocinios (el Tri cuenta con una veintena de auspiciadores; los gigantes Televisa, TV Azteca y Adidas son algunos de ellos). Si a tal monto se le añaden $215 millones que Brasil también dejaría de percibir por la consecuente alteración en su turismo -irremediablemente debilitado por la inasistencia de casi 50 mil seguidores aztecas-, más los montos que también perdería la FIFA –que fiel a su costumbre ha declinado hacer públicos- crea la severa noción de que sería una auténtica tragedia económica que afectaría muchísimos bolsillos alrededor de la organización del torneo.
Grito al cielo en Honduras. La imagen corresponde a la portada del diario catracho Diez del 14 de setiembre. El tabloide centroamericano denunció que intereses económicos están moviendo a CONCACAF y FIFA a hacer hasta lo imposible para asegurar la clasificación de la selección mexicana al Mundial Brasil 2014. En el resto del istmo se maneja la misma percepción.

Con respecto a Estados Unidos, ese país aporta los principales afiliados mercadotécnicos de la FIFA, como lo son Coca Cola, VISA, Budweiser, Castrol, Johnson & Johnson, McDonaldsademás de otros que “jugarán” en campos brasileños como Chevrolet, Nike, AT&T, Gatorade, Pepsi y Panasonic, patrocinadores estos de la selección de las barras y las estrellas; por tal razón es indudable que existía una presión enorme para asegurar la presencia de la selección estadounidense en el máximo certamen para promocionar sus productos entre la afición de ese país -que se estima supera los 25 millones de seguidores-, misión que se firmó en la última fecha eliminatoria con la clasificación matemática del equipo estadounidense.

Desde luego en años anteriores el fútbol no representaba montos tan exagerados, ni siquiera existía en la noción de las personas que una actividad originalmente lúdica como esta significara semejante maquinaria económica. Pese a ello, a través de la historia los restantes 39 países adscritos a CONCACAF han sufrido no solo con el potencial futbolísticamente superior de los mexicanos, o más recientemente con el económico estadounidense, sino con un tercer rival fuera del campo, uno más fuerte que los oponentes del norte continental: el juego sucio de la propia CONCACAF –con la FIFA haciéndose de la vista gorda, insisto-. Como se afirmó unas líneas atrás, las maniobras en servicio de los estadounidenses, así como la inminente colaboración que estarían recibiendo los mexicanos en la presente eliminatoria mundialista, no corresponden a la primera vez que ocurre. Para ejemplificar cito algunos casos: en 1956 -cinco años antes de fundarse la CONCACAF propiamente-, cuando Costa Rica se preparaba administrativamente para tomar parte de su primera eliminatoria mundialista, la FIFA pretendía sembrar a la selección mexicana en la serie final por el boleto hacia Suecia 58, mientas que su rival saldría de un grupo de contendientes del istmo, el Caribe, Estados Unidos y Canadá; ello motivó a los miembros de la antigua Confederación Centroamericana y del Caribe de Fútbol a reunirse en Cuba para reclamar y exigir que los rivales norteamericanos disputaran entre ellos su pase al playofffinal, cosa que finalmente ocurriría.


Los fallos arbitrales que “coincidentemente” siempre han beneficiado a México y a EEUU, han sido la forma más común de incidir en el destino de cuanta competición futbolística organice la CONCACAF. De hecho aún permanece en la memoria de los costarricenses –a la postre, antecedentes de los hechos de Denver- los dos más nefastos arbitrajes de partidos en los que nuestra representación nacional haya enfrentado a Estados Unidos: las sendas derrotas 0-1 en San Luis Missouri (1989) y en Dallas (1993).  La primera, válida por las eliminatorias hacia Italia 90 (casualmente la Copa del Mundo a la que debían clasificar los estadounidenses para empezar a promocionar su Mundial de 1994), mientras que la segunda, en semifinales de la Copa de Oro, certamen en el que es sabido por todos que las apreciaciones referiles se inclinan hacia los dos grandes del Norte, tal como lo sufrieron y denunciaron además Panamá, Canadá y la misma Costa Rica en la edición de 2007. En este torneo, el tico entrenador de los canaleros, Alexandre Guimaraes, no se abstuvo de criticar las situaciones extra cancha con las que debió lidiar su equipo, eliminado por Estados Unidos en Massachusetts en octavos de final. «Empezamos este partido, por lo menos Panamá, intentando hacer un fair play, cosa que no ha sido correspondida por la organización, ya que hemos llegado a esta sede, a este juego, con menos de 24 horas de antelación […] Primero nos desalojaron del hotel donde estábamos en Houston, el jueves, y no teníamos pasajes aéreos para viajar hasta acá […] Querían que nos viniéramos por separado, seis jugadores por un lado, doce por el otro, ocho más tarde y así, y cuando nos negamos y pedimos viajar todos juntos, como selección, nos sacaron del hotel y estuvimos todo el día en el aeropuerto, esperando por un vuelo, como si fuéramos un equipo amateur […] Desde que terminó el primer tiempo en el partido contra México empezaron a haber arbitrajes muy, muy suspicaces […] Ya ahí, con todas esas cosas extrañas, nos dimos cuenta de que había empezado el juego contra Estados Unidos» (1), denunció Guima en aquel momento.


Las sentencias administrativas también han estado a la orden del día en aquellas oficinas dirigenciales. Aún se recuerda con cierta frustración el fallo negativo a la Federación  de Guatemala que apeló la indebida alineación del seleccionado estadounidense Cristóbal Chris Armas en la ruta hacia Corea-Japón 2002, pues el mediocampista había disputado cinco juegos internacionales de la Copa Shell del Caribe con Puerto Rico en 1993. Dado que los norteamericanos trataron infructuosamente de ampararse en su ligamen político con la nación boricua, cosa que no reconocían los estatutos futbolísticos, se salvaron gracias a una brillante jugada de la FIFA, que dictaminó que el torneo caribeño no contaba como oficial. 


Caso Chris Armas. En 2000 la federación guatemalteca denunció la irregular participación de ChrisArmas con EEUU, debido a que previamente había jugado con Puerto Rico en la Copa Shell del Caribe, y solicitó los puntos de su partido eliminatorio mundialista disputado ante aquel rival. Pese a que los federativos boricuas y la propia CONCACAF le dieron la razón a los chapines, finalmente “de más alto” se falló a favor de los norteamericanos: la FIFA se sacó de la manga una ingeniosa determinación y dictaminó que el torneo caribeño no contaba como oficial.

Para referirme a un ejemplo más, antes debo preguntarle al estimado lector: ¿sabe usted desde cuándo se dejó de jugar la fase final eliminatoria de la CONCACAF en una única sede? Pues desde 1981, precisamente la última vez que México se quedó fuera de un Mundial tras fracasar en el campo hondureño (afirmo “en el campo” puesto que para Italia 90 sería excluido por alterar la edad de varios de sus seleccionados juveniles), algo similar al fiasco que había vivido en 1973 en Haití; es decir, esos dos golpes sufridos en solo ocho años hicieron que la organización regional de nuestro balompié aprendiera la lección, lo cual “obligó” a esta a derogar tal formato de competencia. Bien, ahora el formato actual se supone que debería beneficiar a México gracias a la localía de su famoso Estadio Azteca, mas como es conocido, en la actual hexagonal todos los rivales le han perdido el respeto y han cosechado puntos, incluso los catrachos obtuvieron su primera victoria en el Coloso de Santa Úrsula, tal como lo hiciera la Selede Guima en 2001.


Por supuesto no puede obviarse lo acontecido en Denver el 22 de marzo. El juego eliminatorio entre Estados Unidos y Costa Rica, disputado bajo una fuerte nevada, reunió tal cantidad de irregularidades como pocas veces se ha observado en un partido de fútbol: no se apreciaban las líneas de demarcación; había invasión de personas externas mientras se efectuaba el partido; el balón no era el adecuado para jugar bajo aquellas condiciones climáticas, según reconocerían los seleccionados ticos; había escasa visibilidad a pocos metros de distancia; hubo lanzamiento de bolas de nieve tan contundentes como piedras… Si bien es cierto la incompetencia de la Fedefutboldio al traste con cualquier intento de realizar una correcta apelación, no hay que olvidar que tanto la CONCACAF como la FIFA tenían la potestad de llevar a cabo una investigación de oficio –es decir, sin que mediara ninguna denuncia formal- para, por lo menos, sentar un precedente y evitar que se repita un caso tan lamentable, mas ello no ocurrió y la actuación de los árbitros y del comisionado quedó impune. 

Para el Libro Guinness. El juego eliminatorio entre EEUU y Costa Rica, disputado el 22 de marzo bajo una fuerte nevada en Denver, reunió tal cantidad de irregularidades como pocas veces se ha observado en un partido de fútbol. En la imagen dos paleros limpian la nieve sobre las dimensiones del área, mientras el encuentro está en desarrollo.

El Fair Playo Juego Limpio que promueve la FIFA es, a todas luces, falso. Si la Federación Internacional depende de ciertos patrocinios –y por ende, de ciertas selecciones nacionales- significa que se marcha por el camino incorrecto. Apelo a la siguiente analogía: es como que mis amigos y yo organicemos una mejenguita (partido informal) en mi barrio, y quien pone el balón lo hace con la condición de que su equipo empiece ganando el partido 4-0… de entrada se caería el ideal de competencia sana y equitativa, pero eso es exactamente lo que propicia la FIFA. Ahora, confío plenamente en que el amigo lector y este servidor poseemos la madurez y el raciocinio suficientes para dilucidar lo correcto de lo que no lo es… ¿pero los niños? ¿Qué idea puede forjarse un infante que empieza a formarse no solo en el maravilloso mundo del fútbol, sino en la vida en sí, si presencia hechos como el ocurrido en la mencionada nevada estadounidense? Irremediablemente estará recibiendo el pésimo mensaje de que “ganar lo es todo”, o sea, que se puede lograr a como dé lugar…

Juego “limpio”. Como dicta el protocolo de la FIFA, niños exhiben la bandera del Fair Play antes de iniciar cada encuentro internacional. En la actualidad ha sido muy cuestionada tal práctica, por cuanto las políticas parcializadas a favor de los países que representan ciertos intereses económicos han creado la imagen de que es válida la trampa en el fútbol; lamentable para la niñez que se inicia en el deporte. 

Hay algo que pasa por alto la dirigencia de FIFA. El mundo actualmente vive crisis no digamos solamente económicas, sino morales, en las que la ética cada vez es deformada más y más sin contemplaciones ni remordimiento; todo ello ha repercutido en un nefasto materialismo en el que la vida humana ha dejado de poseer el valor que en algún momento tuvo. Una franja de tierra, el acceso a algún mar, o incluso una simple opinión religiosa es motivo para acudir a las armas en cualquier rincón del planeta. Ante tal panorama, las actividades que logran hacer olvidar –aunque sea de forma momentánea- las vicisitudes propias de la irracionalidad humana, han adquirido un significado especial en los habitantes del mundo. Una de esas actividades corresponde, desde luego, al fútbol, el deporte colectivo más seguido en el orbe.


El balompié es un bálsamo para tantas problemáticas que aquejan a poblaciones y ciudades enteras. La pobreza, la inseguridad, la injusticia social, las paupérrimas condiciones de salud, la impotencia ante la corrupción y despotismo gubernamentales, tantas incomodidades que probablemente jamás en su vida palidecerán los altos dirigentes de FIFA, que posicionados en las más acomodadas esferas de la sociedad, contemplan de forma lejana e inmutable la realidad que agobia a la mayoría de las personas en el planeta. Cuántas veces se ha ordenado un cese al fuego en tantísimo conflicto bélico que pulula en el mundo, por motivo de la celebración de un partido o un torneo de fútbol. Desde la cruenta guerra de tribus en distintos países de África, hasta la zona de bombardeos en la Franja de Gaza en Oriente Medio, pasando por la guerrilla de las FARC en las selvas colombianas, entre miles de casos más, en todos ellos un balón de fútbol logró lo que muchos gobiernos aún sueñan: suspender, por lo menos de manera provisional, la matanza de seres humanos.
Mejenga en campos de guerra. Un niño palestino juega con un balón en La Franja de Gaza. Al fondo se aprecian las edificaciones destruidas por los bombardeos. El fútbol, como pocas cosas en la vida, regala momentos de felicidad aun en las peores condiciones humanas…

De tal forma, las determinaciones tan arbitrarias de FIFA en contra de algunas selecciones, para al mismo tiempo favorecer directa o indirectamente a otros equipos, son afrentas no a una nómina de 22 futbolistas, sino a un pueblo, un país entero que, bien o mal,  ha convertido a su selección en símbolo patriótico. “Ese es el sentir de un pueblo dolido, de un pueblo que ha sido maltratado, de un pueblo al que las leyes (del Fair Play) que ellos (la FIFA) practican son solo para ellos” (2), afirmó el narrador nacional Manuel Antonio Pilo Obando en la transmisión televisiva del juego en el que la afición tica en señal de protesta le dio la espalda y silbó el himno de la FIFA tras lo que consideró un robo en Denver. Como si no fuera suficientemente infame lo acaecido en la nieve estadounidense, ahora, queriendo poner el dedo en la llaga de una forma vil, el ente rector emprende iniciativas que terminan por parecer auténtica persecución hacia el equipo nacional costarricense.


La Federación Internacional practica una política ambigua… es tan ambigua como la del Gobierno de Estados Unidos que sanciona fuertemente a los narcotraficantes y gasta millones de dólares en la guerra contra las drogas, pero es el principal consumidor del planeta. La FIFA combate el amaño de partidos, pero –a su manera- muchos de sus dirigentes han amañado partidos, torneos y clasificaciones mundialistas desde hace décadas. En los últimos tiempos tanto la FIFA como la CONCACAF han sido más cuestionadas que el Vaticano, lo cual ha llevado a importantes periodistas europeos a publicar excelentes investigaciones en las que han confirmado toda la corrupción que se mueve alrededor de la principal organización futbolística del planeta. Un porcentaje importante de aquellos dirigentes ha sido investigado incluso en sus países de origen, pero en el caso concreto de las denuncias de las que han sido objeto como miembros de FIFA, siempre han evadido la ley debido a la imposibilidad de aplicarle auditorías y controles similares a dicha entidad, creando la percepción de que goza de una autonomía prácticamente ilimitada y, por lo tanto, propiciadora de impunidad. 

“El poder más grande que hay”. Una de las primeras buenas investigaciones sobre los cuestionables manejos de la FIFA corresponde al libro Cómo se robaron el juego, publicado en 1999 por el inglés David Yallop, uno de los mejores escritores investigativos del mundo. Yallop también se ha dedicado a averiguar temas del terrorismo, crímenes no resueltos e incluso escándalos del Vaticano. Con respecto a su obra futbolística, se refirió a la corrupción que rodeó los 25 años de mandato del brasileño Joao Havelange en la Federación Internacional, cuyo poder quedó de manifiesto con las siguientes palabras incluidas en el libro: «He ido a Rusia dos veces, invitado por el presidente Yeltsin. He estado en Polonia, con su Presidente. En el Mundial de 1990 en Italia, vi el Papa Juan Pablo II en tres ocasiones. Cuando voy a Arabia Saudita, el Rey Fahd me da la bienvenida en forma espléndida. En Bélgica tuve una reunión de una hora y media con el Rey Albert. ¿Cree usted que un Jefe de Estado escatimaría mucho tiempo a cualquiera? Eso es respeto. Esa es la fuerza de la FIFA. Puedo hablar con cualquier presidente, y lo voy a estar haciendo en igualdad de condiciones. Ellos tienen el poder, y yo tengo el mío: el poder del fútbol, ​​que es el poder más grande que hay.» (3) En el momento de su publicación el recién electo presidente Joseph Blatter intentó prohibir su distribución.

FOUL! Andrew Jennings, periodista investigativo escocés que ha publicado trabajos sobre los conflictos bélicos en Irán y Chechenia, y la corrupción en la policía londinense Scotland Yard y en el Comité Olímpico Internacional, incursionó en el fútbol en 2004 y desde esa fecha se dedicó a indagar los sobornos, fraude electoral y manejo irregular de los boletos a los partidos de la FIFA. En 2007 publicó su investigación titulada FOUL! Cabe destacar que tres años antes Jennings aprovechó una conferencia de prensa de Joseph Blatter durante la Copa Africana y le cuestionó la aparición de un millón de francos en una cuenta de la FIFA, a lo que el suizo se limitó a responder: “Bueno, bueno, no estamos aquí para hablar sobre eso, sino sobre fútbol africano…” (4) Al año siguiente el ente rector le retiró para siempre al periodista su acreditación para estar presente en actividades de aquel tipo.

La mafia de FIFA. El alemán Thomas Kistner, periodista deportivo del año en 2006 e investigador del doping y la corrupción en el deporte, publicó el año pasado FIFA MAFIA, un texto en el que desenmaraña el retorcido accionar del órgano rector del balompié mundial. La Academia Alemana de Cultura del Fútbol lo declaró mejor libro futbolístico del año.

Algunos de los mayores escándalos de la FIFA corresponden a los siguientes:


En 2011 el entonces presidente de la CONCACAF, el trinitario Jack Warner, fue acusado por el ex presidente de la Federación Inglesa, Lord David Triesman, de solicitar $4.8 millones a cambio de dar su voto a la candidatura de Inglaterra para ser sede del Mundial de 2018, lo cual provocó la salida de FIFA del caribeño. Previamente también había sido cuestionado por apropiarse de una enorme cantidad de tiquetes mundialistas, e incluso por retener para sí mismo unos fondos donados para los damnificados por el terremoto de Haití en 2010. Jamás recibió una condena penal.


El paraguayo Nicolás Leoz (ex jerarca de la CONMEBOL) y los brasileños Joao Havelange y Ricardo Texeira (su yerno) recibieron sobornos de parte de la empresa ISMM/ISL para la adjudicación de los derechos de transmisión televisiva de las Copas Mundiales. Si bien se probó que fueron creadas empresas ficticias con el fin de justificar millonarios pagos de dinero, lo cual deparó este año en la separación de sus puestos en la FIFA, al igual que Warner, nunca recibieron penas carcelarias.


El último escándalo puso en tela de duda la adjudicación de Qatar como sede del Mundial 2022, por cuanto se descubrió que hubo compra de votos y presión de gobiernos europeos y asiáticos para que sus respectivas federaciones de fútbol eligieran al país qatarí. La UEFA también estaría involucrada, a través de su presidente, el francés Michel Platini, a quien se le comprobó haberse reunido unos días antes de la elección, con el entonces presidente del gobierno galo, Nicolás Sarkozy, y con el primer ministro de Qatar, Hamd al Thani. “Un día fui invitado a una cena por Sarkozy en la que estaba el primer ministro de Qatar. El señor Sarkozy nunca me pidió durante la cena que votara por Qatar. Me invitó a cenar, pero sabían que sería independiente y que votaría por quien yo quisiera” (5), se defendió el ex futbolista.
El Qatargate. En alusión al famoso escándalo político Watergateque retumbó en el gobierno del entonces presidente estadounidense Richard Nixon en 1972, la prestigiosa revista FranceFootball publicó en enero pasado el caso Qatargate, un reportaje de 20 páginas en el que denuncia la viciada designación de Qatar como sede del Mundial 2022, debido a la compra de votos en 2010. Aparentemente gobiernos europeos y asiáticos ejercieron presiones políticas para que sus respectivas federaciones de fútbol eligieran al país qatarí. Se dice que Francia y Emiratos Árabes Unidos fueron los principales culpables, dado que poseen importantes nexos económicos con Qatar. España también estaría implicado, así como la UEFA, esta a través de su presidente, el galo Michel Platini, a quien se le comprobó haberse reunido unos días antes de la elección, con el entonces presidente del gobierno francés, Nicolás Sarkozy, y con el primer ministro de Qatar, Hamd al Thani.

Además de ambigua, la política que practica la FIFA es déspota, pues encima de propiciar un ambiente negativo entre sus países miembros, sus autoridades disciplinarias se atreven a sancionar sin tomar en cuenta el contexto de toda la situación. Me explico: como quedó claro al principio de este artículo, silbar el himno nacional de otro país es una práctica desafortunada, sin embargo, en el caso específico de los Estados Unidos, hay dos situaciones que no pueden pasar desapercibidas antes de emitir un juicio o sentenciar a nadie; me refiero, por un lado, a lo sucedido en la nevada de marzo –desde luego-, y por otro, para nadie es un secreto lo que sucede en la actualidad con respecto a la intervención militar que ese país estuvo a punto de efectuar en Siria. El mundo entero advirtió con suma preocupación las intenciones armamentistas que, tal como en muchísimas ocasiones anteriores, deseaban concretar los estadounidenses. En Costa Rica, un país sin fuerzas militares, por nuestra naturaleza pacífica repudiamos tales intentos.


De nuevo, valga la aclaración, no pretendo justificar pero sí explicar las razones que bien podrían haber llevado a mis compatriotas a silbar el cántico cívico estadounidense, y eso debería ser contemplado por la FIFA. Ese contexto al que me refiero, muchas veces constituido por factores históricos y políticos que resultan imposibles de hacer a un lado en la población, es el que hace que se aplique el sentido común para, por ejemplo, no sancionar a la Federación de Fútbol de Polonia si arribara a jugar a Varsovia la selección alemana y su fanaticada la recibiera con una sonora silbatina; el mismo sentido común que en la actualidad tiene a Israel participando en la UEFA y no con sus enemigos mortales de Oriente Medio, entre otros casos… Con la arbitraria investigación a Costa Rica, lamentablemente el máximo organismo está confirmando tener el mismo carácter opresor que demuestra todo gobierno que aplica un toque de queday que encima de eso, osa castigar a quien expone su inconformidad.  Guardando las distancias, ¿es válido sancionar a todos los parientes de las víctimas del 9/11 que demostraron públicamente su beneplácito por la muerte del terrorista Osama Bin Laden?

En el ojo del huracán. Michel Platini, presidente de la UEFA, actualmente es señalado como sospechoso de recibir sobornos por parte de autoridades políticas qataríes para asegurarse su voto en la designación del país asiático como sede del Mundial de 2022. La caricatura hace referencia a tal hecho.

Refirámonos a México. El Tries nuestro trapito de dominguear… Dejando pasiones de lado, a todos los países de la CONCACAF nos sirve que los aztecas hagan un buen papel en los Mundiales; ¿o es que no nos hemos detenido a pensar gracias a quién hoy el área dispone de tres plazas y media para asistir a las Copas del Mundo? De hecho eso precisamente ha generado en los mexicanos la animadversión que poseen en el área; la envidia que genera ser el gigante de la CONCACAF, sus dignos papeles en Copas del Mundo y en la CONMEBOL, su palmarés añorado por todas las naciones “concacafquianas”… (por ejemplo, ni sumando todas las participaciones de los siete países mundialistas del Caribe y América Central se supera la cantidad de veces que los aztecas han dicho presente en el máximo evento de la FIFA; ni qué decir lo alcanzado en mundiales menores y olimpiadas, en los que ya suman tres campeonizaciones). Hay que señalar que, estando propiamente en esos torneos, han cumplido destacados papeles en el campo, sin ayuda externa, muchas veces con talento, otras tantas con esa garra y nacionalismo que inconscientemente les envidiamos… Pero así como sucede con el mejor estudiante del salón, si un día olvidó prepararse bien para una prueba y el profesor lo sorprende copiando, ¿cree usted que haría lo correcto el docente si deja pasar esa situación? Si México se queda fuera del Mundial sería una gran enseñanza para ellos y debería ser motivo para trabajar en procura de fortalecer su fútbol, también lo sería si sí clasifica a Brasil 2014 pero intentándolo limpiamente en la cancha… Así, reitero, se beneficiaría la CONCACAF; empero, ello no tiene importancia para la dirigencia del área, que como mal padre alcahueta, le da todo a manos llenas a su primogénito, sin reparar que al hacerlo esté “manchando la pelota”, como siempre ha afirmado Diego Armando Maradona, quien pese a todas sus excentricidades y altercados, es uno de los principales detractores de la FIFA por su manejo fraudulento y corrupto.


La corrupción que cada vez ensucia más al mundo entero está llevando a la gente a decir “basta ya!” tal como sucedió en Egipto y Libia, donde el pueblo derrocó a sus gobernantes. Pues sucede similar con el fútbol: me atrevo a afirmar que hace diez años ninguno de nosotros tan siquiera se hubiera imaginado que el pueblo brasileño, eminentemente futbolero como pocos en el orbe, saldría a las calles a afirmar que en su país no desean un torneo futbolístico de importancia como la Copa Confederaciones (y muy probablemente sucederá lo mismo en 2014 con la realización del Mundial). En la vida solo el ignorante o el corrupto vuelve la cara hacia otra parte cuando tiene en frente las señales que se le presentan de forma extraordinaria, y la FIFA no es ignorante… 

¡Váyanse a casa, FIFA! La población brasileña se manifestó en contra de la realización de la Copa Confederaciones este año en ese país. Los brasileros reclamaron, por un lado, la necesidad de mejorar condiciones sociales básicas y de mayor urgencia para su país, y por otro lado, el carácter corrupto como se había negociado la sede de ese torneo entre la FIFA y el gobierno de Brasil.

Oposición a la FIFA en Brasil. En el país amazónico existe una fuerte reticencia a la designación de la FIFA para organizar allí importantes torneos de fútbol como la pasada Copa Confederaciones, y el próximo Campeonato Mundial de 2014. La pobreza extrema de las favelas dio pie a esta caricatura titulada FIFAVELA, unión de las palabras de la Federación Internacional y las barracas brasileñas. 

Afortunadamente los seres humanos tenemos la gran ventaja de rectificar. Aunque la dirigencia de la Federación Internacional haya suscrito contratos –públicos y privados, legales e ilegales- con numerosas empresas auspiciadoras, no debería estar obligada a cumplir con asegurar que uno u otro seleccionado nacional se adueñe de un boleto al Mundial de turno. Rafael Correa, presidente de Ecuador, afirmó “lo primero es la vida, después la deuda…” para ayudar a su país con respecto a una deuda pública que empezaba a ahogar la soberanía de su nación. 
Del mismo modo, y pecando el autor de estas líneas de ingenua esperanza de un mejor futuro, en la FIFA algún día deberían cambiar por completo el podrido rumbo que le han dado al más hermoso deporte del planeta.  Una variación en la forma como se captan ingresos parece la principal y
obligada modificación que habría que promover entre aquellos dirigentes, para que no continúen socavando “la única justa de las batallas”, como dice el tema oficial de Shakira para el Mundial de Sudáfrica 2010. Habrá que esperar una intervención o complot internacional, o simplemente confiar en que algunos de sus cabecillas que sí tengan escrúpulos dediquen esfuerzos a cambiar el oscuro panorama que ha adquirido la FIFA desde hace años. Pero antes de que eso suceda tendremos que continuar sufriendo con un juez que es peor que el acusado…

(1) Las declaraciones de Alexandre Guimaraes fueron tomadas de un despacho de AFP.

(2) Las de Manuel Pilo Obando, de la transmisión de Repretel del partido Costa Rica-Jamaica en San José.

(3) Las de David Yallop, de su sitio oficial.

(4) Las de Joao Havelange, de Soccer Lens.

(5) Las de Michel Platini, de Diario Marca.

Comentarios

Comentarios

Artículo anteriorPaso Firme del Sevilla
Artículo siguiente#FutbolLAI: Campeones en apuros
Edwin Jusino
Director Ejecutivo de FutbolBoricua.net. Actualmente estudiante de Historia de las Américas en programa combinado Maestría/PhD de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano. Lleva más de una década cubriendo el fútbol de Puerto Rico. Actualmente está trabajando su disertación doctoral sobre el pasado presidente de la FPF, el Dr. Roberto Monroig. Hincha del Club Atlético de Madrid y de la Selección Nacional de Fútbol de Puerto Rico. Puede contactarle via twitter o Instagram en @erjusinoa