Jueves 24 de diciembre de 2015
Edwin R. Jusino | Desde la Tribuna

A solo días que termine el 2015, es buen momento para sentarnos a reflexionar lo que ha sido el quinto año de la estadía de Eric Labrador en la presidencia de la Federación Puertorriqueña de Fútbol (FPF)

El 2015 ha sido un año histórico, en el sentido de cuan mal en peor ha ido para la FPF, pero en especial para el Sr. Labrador. Hay un refrán que dice, «ganó la batalla pero perdió la guerra» y desde su «re-elección» a la presidencia en noviembre de 2014, ha sido el vivo ejemplo del refrán popular citado. Desde enero de 2015, Labrador ha sido incapaz de aglutinar a los clubes y a las ligas en causa común.

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Por excepción del partido ante Canadá, que en sí fue una muestra de lo que la unión en Puerto Rico es capaz de lograr, el resto de las iniciativas federativas han carecido de apoyo. Es curioso que las Asambleas celebradas durante el 2015 ambas fueron Extraordinarias. Y en ambas ocasiones la mayoría de la Asamblea General derrotó las «deformas» que Labrador intentó de promulgar. ¡Ni siquiera regalandole taquillas de cortesía al ‘mega partido’ ante el NYCFC pudo comprar los votos!

Del Comité Ejecutivo solo sabemos muy poco de su gestión, y perdieron la oportunidad de ser parte de la solución el momento en que dieron un voto de confianza a Labrador, tras salir a relucir que admitió haber aceptado el intento de soborno de $40,000 que luego devolvió. ¿Por qué no pidieron una investigación? Ese era el momento para haber actuado a fin de crear transparencia y confianza en el mandato dado en Asamblea. Pero ese fue el día donde defraudaron a aquellos que depositaron su confianza en ellos. Si en efecto el Sr. Labrador no tiene nada que esconder, es pulcro y virgen como la esposa de César, entonces ¿que mal hubiera hecho una investigación? ¡Al contrario! Hubiera añadido legitimidad a su mandato.

Nuestro fútbol se encuentra en un jaque mate. La mayoría de los delegados no quieren a Labrador. Un 34% jamás será superior a 51%. Un 34% fue lo que permitió que el presidente saliese re-electo. Un 66% desaprobaba de su gestión como presidente. Hoy día hay unas 100 organizaciones afiliadas a la FPF. De esas 100, solo 20 con derecho a voto participaron de la última Asamblea General Extraordinaria. De esas 20 organizaciones, se diluyó el voto en 51 votos (por eso de que hay algunos con 1 voto y otros con 3). Un 11.73% de los votantes en la pasada asamblea apoyan los cambios impulsados por Labrador (eso de que son impulsados por FIFA no se lo cree nadie).

La reducción en apoyo de 34% a 12% refleja un panorama crítico de desgaste y de claro rechazo a una figura que llegó por «default».

Para que en el fútbol de Puerto Rico se puedan producir los cambios profundos y sustanciales que se necesitan, se requieren tres elementos mínimos pero el principal de todos es la renuncia de Eric Labrador y del Comité Ejecutivo y la convocatoria a unas nuevas elecciones. Ese sería el mejor regalo de navidad que le pudieran dar a todos.

Pero la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

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