Lunes 25 de abril de 2016

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Foto por Gerardo Moya

La vida de un atleta profesional es mucho más compleja que entrar al terreno de juego uniformado y dar un espectáculo por 90 minutos.

Por lo general, para llegar ahí son muchos los sacrificios, frustraciones e injusticias que han tenido que enfrentar. Ya no todo es habilidad y capacidad. El profesionalismo está lleno de sorpresas que nada tienen que ver con la capacidad del jugador y más si el jugador o su agente, si lo tiene, no caen dentro del círculo cerrado que establecen los equipos.

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La capacidad del jugador es un factor que debería ser el principal, pero como quien es mejor o peor es algo subjetivo, hay margen para escoger los unos sobre los otros. No podemos olvidar que detrás de la contratación existe un negocio y como hemos visto han funcionado los negocios de FIFA de manera casi generalizada, no podemos descartar que muchas veces corran entre agentes y directivos por cientos y ayudas que pueden darle más importancia a un jugador sobre otro de mejor calidad. Y siempre hay quien esté dispuesto a dar esa ayuda ya que  a mayor exposición que tenga su jugador, mejores oportunidades de ascender, mejor salario, y mejores comisiones para el agente.

En estas cosas, mientras más tiempo llevan los tiburones en el negocio, más sofisticada es la red y el jugador del agente que no es parte, es mas carnada que pescador. El jugador entra en una negociación confiando en sus habilidades de buena fe, no sabe si está nadando en un mar donde hay tiburones, y si los hay, tampoco conoce las malas mañas de los tiburones en específico. No estoy diciendo que ese es el caso con el PR FC pero tampoco pondría la picota en el cuello asegurando que no es posible. La situación del jugador se agrava cuando por las razones que sean se une a la fórmula el prejuicio contra la calidad del jugador puertorriqueño.

Puerto Rico es nuevo en el fútbol y nuestros jugadores siempre van a estar en desventaja a menos que como Pueblo nos aseguremos que se les trate como merecen. El caso de Pito Ramos es interesantísimo. Es el Capitán del equipo de Puerto Rico, con partidos internacionales, líder de goles en la primera división de un país futbolero como es El Salvador, y en equipo de su país, que usa el nombre de su país, no le ha dado públicamente el respeto que se merece. Si querían demostrar compromiso con nuestro fútbol ese debió ser el primer jugador firmado. Un jugador probado a nivel internacional y que ocupa uno de los limitados espacios que existen para extranjeros en el Salvador pero sin embargo, lo que se proyecta públicamente es que nuestro jugador quiere jugar en su país pero el nuevo equipo no demuestra el mismo interés que demuestra el jugador.

Gran parte del problema es que el prejuicio contra el talento puertorriqueño empieza por nosotros mismos. Hay quien cuestiona que  gran parte de los jugadores de nuestra selección no tienen el nivel para la NASL.  ¿Cuantos en el juego entre Guyana y Puerto Rico demostraron superioridad sobre los nuestros? Yo no vi ninguno pero sin embargo tenían jugadores de NASL y nadie les cuestiona el nivel. ¿Cuantos del equipo de NY FC de la MLS podríamos decir que demostraron superioridad sobre los nuestros? A pesar del resultado y desempeño parejo…vamos decir que 3 o 4 por mitad. Y los otros 14 o 16 MLS que no lo demostraron? Nuestro mejor talento solo necesita CONFIANZA en sus habilidades bajo el estilo de juego natural de PR y que se les de oportunidad de probarse y desarrollarse en el nivel ya que si no se las da PR no se las va a dar nadie.

A mi entender nuestros jugadores se han probado a ese nivel y deben ser respetados y considerados seriamente. Por eso no se debe apoyar que nuestros seleccionados probados internacionalmente tengan que ir a un “try-out” del equipo sin siquiera habérseles extendido una invitación personalizada y peor aún, teniendo que pagar como cualquier hijo de vecino. Y es que hay que entender que no son cualquier hijo de vecino. Estos jugadores son quienes honrosamente han estado sudando la camisa del país donde se ha ubicado el equipo y que nuestra Federación le ha confiado el nombre rservado para nuestra selección. También hay que ver que estamos hablando de nivel NASL de EU y no de LA LIGA de España.

En cuanto al prejuicio de que todo lo que viene de afuera es mejor hay que ver que en su gran mayoría NO estamos hablando de jugadores reconocidos y en su mayoría NO cuentan con experiencia internacional como la han tenido los nuestros. Se me viene a la mente cuando PR United con 12 jugadores que dormían bajo los bleachers del estadio de Aguada y no cobraban fueron a jugar contra el equipo ganador de la USL movido a Orlando y trajeron un empate con uno de los jugadores del campo fungiendo de portero gran parte de la segunda mitad. También recuerdo cuando el equipo de Bayamón bajo David Caballero derrotó a los PRI NASL bajo Whitbread en un amistoso con 2 goles de Eloy Matos y los gritos se oían en la panadería de la esquina. La diferencia de nuestros jugadores elite en esos niveles es más mental que real. Solo necesitan CONFIANZA y OPORTUNIDAD PARA DEMOSTRAR.

Pero esta es parte de la lucha del atleta puertorriqueño desde décadas atrás en otros deportes. Y es que los factores y el prejuicio no son nuevos. Recuerdo cuando un jugador conocido llegó al primer juego de la temporada luego de meses de entrenamiento subiendo y bajando montañas, promediando cerca de 25 puntos por juego en los juegos pretemporada, y para su sorpresa en ese primer partido oficial pusieron de titular a un jugador que había llegado el día antes bajado de un avión, gordito y totalmente fuera de forma. Al cuestionar al dirigente, éste le indicó “tu sabes como es esto”. Yo tengo que poner al que mas cobra. La verdad es que el jugador no sabía eso así que le entregó el uniforme al dirigente y le dijo “o me suben el salario para ganar igual o mejor que él o me cambian a otro equipo”. Y se fué para su casa. Pero como no hay mal que por bien no venga, al otro día recibió la notificación de un cambio de equipo, hizo las maletas, cogió su Célica 1977 “standard” que le había dado su equipo anterior y pasó con un mejor salario a un equipo en la costa oeste como titular comiendo mariscos y viviendo frente a la playa.

Por eso es importante que se establezca una cuota razonable de jugadores puertorriqueños en el PR FC  y que cobren lo que realmente valen. Hay que eliminar el prejuicio y las malas mañas de la contratación. Tal vez es necesario una tabla de compensación  que establezca los salarios basado en las cualificaciones particulares de los jugadores y no por procedencia o por amistades con agentes. Esto al menos asegura justicia salarial. Pero una cosa tiene que ir de la mano de la otra.

Para que realmente se valore y maximice la capacidad del jugador puertorriqueño es necesario que en Puerto Rico se juegue bajo el estilo de juego, digamos que latino, bajo el que se desarrolla el puertorriqueño. Los buenos salarios y oportunidades no deben ser para el de afuera a no ser que sus cualificaciones y aportación sean incuestionables en igualdad de condiciones que los nuestros. Y en igualdad de condiciones primero debe ir lo nuestro.

No tengo duda de que el proyecto de Carmelo Anthony, debe y puede ser un gran proyecto con grandes repercusiones para Puerto Rico, para el jugador puertorriqueño, y para nuestras selecciones futuras.

Dicen los que saben que los Islanders fueron apoyados y competitivos en sus comienzos contando principalmente con talento boricua, sin mucho dinero y con 7 refuerzos y a pesar de la debacle y desorganización que existía en el fútbol puertorriqueño en aquella época. No creo que quepa duda que en el presente el talento boricua es de mayor cantidad, y digamos que  superior  ya que ha estado expuesto a niveles más altos de competencia que el de aquella época. También podemos decir que hay más dinero en el PR FC que en los Islanders.

No dudo que nuestro talento con 7 refuerzos de calidad presentaría un equipo mucho más competitivo y sería apoyado por nuestra comunidad futbolera. Aunque muchos lo dudan, yo creo que si se juntan los puntos positivos y el proyecto de PR FC coge nuestra identidad, confía en lo nuestro y lo respeta, todavía puede y debe ser exitoso. Recuerden que nuestros jugadores compiten en el mundo por espacios limitados de extranjeros. No podemos permitir que en PR las cuotas de mayoría sean para el de afuera y las de minoría para los nuestro. Debería esto ser la política federativa, sin intereses más allá que no sean los deportivos y el desarrollo de nuestro fútbol, de nuestros jugadores y de nuestra selección. Lamentablemente los avales se dan sin poner las condiciones necesarias para proteger lo nuestro, incluyendo sin condiciones para autorizar el uso del nombre de Puerto Rico supuestamente reservado para nuestra selección.

Por último, hago un llamado a mis amigos del PR FC y del Comité Ejecutivo de la Federación Puertorriqueña de Fútbol. A ellos les digo reconsideren, recojan fichas, piensen y establezcan las condiciones necesarias para asegurarse que el proyecto sea realmente para beneficio de Puerto Rico. Protejan nuestro fútbol. Establezcan cuotas justas y tabla de salarios justos para nuestros jugadores…y comiencen el juego. Y al Comité Ejecutivo les solicito que no entreguen lo nuestro si no es justo y para beneficio de quienes son el fútbol de Puerto Rico.

Creo que con esto y el escrito anterior el tema esta cubierto. Me despido.

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