El que vio el partido de Manchester United contra el Chelsea sabe que, sin parcialización alguna, lo que hubo en Stamford Bridge fue un robo. Tarjetas injustas por doquier para favorecer a los Red Devils que se pudieron considerar, hasta cierto punto, una falta de respeto.
El partido comenzó con un Chelsea un poco desenchufado. Y rápido pagó su falta de competitividad en el inicio y un tiro al palo de Robin Van Persie terminó empujado dentro de la red por David Luiz. Auto gol en el minuto tres. Las cosas no comenzaban bien para Chelsea y solo empeorarían. Nueve minutos después, un balón cruzado al área de Antonio Valencia encontró a Van Persie quien anotó el segundo para United. El Chelsea entonces comenzó a presionar y creó ocasiones, pero todas fueron detenidas por la defensa roja o David De Gea en la portería. Algunas oportunidades también surgieron para Manchester pero no pudieron capitalizar. 
Al minuto cuarenta y tres se otorgó un tiro libre a Chelsea por falta de Wayne Rooney. El tiro libre de Juan Mata tomó una curva y entró al gol al lado derecho del portero. Chelsea descontaba antes de ir al descanso. En la segunda mitad, Chelsea salió con ganas de ganar y presionó desde el principio. Sus esfuerzos dieron fruto rápidamente ya que en el minuto cincuenta y tres un cruce de Juan Mata rebotó en el área y cayó al lado contrario, donde Oscar volvió a colocar el balón en el área y Ramires cabeceó para darle el empate a los blues. Pero lo triste es lo que sucede luego. En el minuto sesenta y dos, Branislav Ivanovic es expulsado del partido con tarjeta roja directa por falta sobre Ashley Young, quien iba solo a hacer un disparo a portería. Si Ivanovic hubiese tumbado al jugador, la falta hubiese existido y hubiese sido válida la tarjeta. 
Sabemos que según el reglamento de la FIFA, la penalidad por interrumpir una jugada clara de gol es una tarjeta amarilla o roja, depende la jurisdicción del árbitro. El problema con este caso específico es que la falta no existió ya que Ivanovic solo le pasa por detrás a Young sin tocarlo. Pero el árbitro no ve la jugada en detalle de donde está y opta por expulsar al defensa azul. Con uno menos, Di Matteo optó por cambiar a Emboaba Oscar por el defensa Cesar Azpilicueta. Mientras que Alex Ferguson sacó a Tom Cleverley para darle minutos a Javier «Chicharito» Hernández.
Pero el colmo de la situación no es la expulsión de Ivanovic, la cual es excusable. Es el hecho de que seis minutos después de la expulsión del defensa, el árbitro opta por expulsar, con su segunda tarjeta amarilla del partido, a Fernando Torres. Presumiblemente, el delantero queda expulsado por fingir una falta del defensa de Manchester y caer al suelo. Lo que sucede es que en la repetición a media velocidad se observa con claridad como el defensa pisa a Torres por el talón. El propio David De Gea se acercó a Torres e hizo un gesto de incredulidad a su compatriota. Ni el propio de Gea entendió la expulsión. La situación se tornaba un poco ridícula ya que, con nueve contrincantes y alrededor de dieciocho minutos reglamentarios en el reloj, un equipo del nivel de Manchester United debía ser capaz de ganar el partido con facilidad. Sí fueron capaces de ganar pero el Chelsea no se lo puso fácil. Aunque el gol no se hizo esperar. 
Hubo confusión en el área de Chelsea después de un disparo de Van Persie, el cual salvó Petr Cech. Pero el balón permanecía en el área. Da Silva también disparó pero quien logró empujar el balón dentro de la red fue Chicharito Hernández, quien sentenció el partido. Luego Eden Hazard, quien acababa de hacer una jugada ofensiva con una llegada clara al gol, fue cambiado por Daniel Sturridge. No hubo mucho más que hacer para los blues, quienes estaban atados de manos y pies contra un equipo que llevó una ventaja de dos jugadores por alrededor de veinte minutos.
Por otro lado, el derbi Everton-Liverpool fue muy emocionante. El primer gol, al minuto catorce, llegó cuando Luis Suárez pasó el balón al área y Leighton Baines produjo un autogol que favoreció a Liverpool. Escasos cinco minutos después, el propio Luis Suárez cabeceó una falta lanzada por Steven Gerrard y anotó el segundo para Liverpool. Pero Everton hizo todo menos bajar la cabeza. Dos minutos luego del segundo gol, Leon Osman descontaba en la esquina baja izquierda con asistencia del propio Leighton Baines. Al minuto treinta y cinco, con asistencia de Marouane Fellaini, Steven Naismith anotaba el empate. El resto del partido careció de goles pero fue uno acelerado y competitivo. Cada equipo se llevó un punto.
Otros resultados del fin de semana: Arsenal 1-0 Queens Park Rangers, Manchester City 1-0 Swansea City, Aston Villa 1-1 Norwich City, Wigan 2-1 West Ham, Stoke City 0-0 Sunderland, Reading 3-3 Fulham, Newcastle 2-1 West Bromwich y Southampton 1-2 Tottenham.

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