Sábado 20 de septiembre de 2014
Edwin R. Jusino | Desde la Tribuna

El fútbol superior de Puerto Rico está en crisis. Aunque no lo quieran admitir por razones electoreras, el fútbol superior y el “profesional” masculino en Puerto Rico está en su peor momento en los últimos 20 años.

Dejo claro que esta es mi perspectiva, mi visión, mi opinión. Desafortunadamente ni la Liga Nacional ni la Puerto Rico Soccer League (PRSL) han trabajado adecuadamente el fútbol de categorías mayores. La Liga Nacional bajo Artemio “Temo” López fue un desastre, y por los comentarios y quejas que han surgido, no le fue muy bien a la Sra. Irma Millán. En términos de la PRSL, ha defraudado las expectativas que se le tenían. La realidad es que se presentó como una liga mancomunada, pero lo que realmente ha surgido es una liga donde se hace la voluntad de los nuevos Rusi y Villa.

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Mientras en Puerto Rico nuestro fútbol superior celebra como todo un éxito el que se vaya a celebrar un torneo “profesional” de un mes y medio, en la hermana isla de la Española, en la República Dominicana, se ha lanzado una liga profesional de 10 equipos con financiamiento, muchos con alianzas a clubes de beisbol, y todos con estadio propio. Un proyecto que originalmente estaba pautado para Puerto Rico, con fondos FIFA y apoyo de la CONCACAF, fue otorgado a los quisqueyanos, mientras que en Puerto Rico el fútbol se sumergía en un lodazadal.

Es necesaria una Liga Profesional en Puerto Rico para darle el taller necesario que necesitan nuestros jugadores. Si queremos estar entre las mejores 10 selecciones de CONCACAF hay que dejar de soñar con pajaritos preñados y empezar a trabajar desde la base para solidificar el techo.

No se pueden tener equipos fantasmas, como Carolina Giants o Huracán FC, que no tienen una base, no tienen categorías inferiores. Personalmente creo que el modelo a seguir de como desarollar un club profesional es el de los Criollos de Caguas. Criollos ha venido de menos a mas en los últimos años, con una junta de directores, no un dueño o apoderado único. Han trabajado en el mercadeo de su equipo creando una gran fanaticada en Caguas que ha ido creciendo.

¿Como yo veo una Liga Profesional? Mi propuesta es la creación de una liga, que por motivos de este escrito le llamaré la Liga Puertoriqueña de Fútbol (LPF). Para mi, el enfoque de la LPF debe ser tres areas principales: base, producto y mercadeo.

En términos de base, la LPF limitaría solamente a organizaciones que, o ya tienen categorías menores, o presentarían un plan de a 5 años para tener categorías menores. La LPF se enfocaría en crear alianzas, para que cada club perteneciente a la LPF estuviera aliado con una universidad que participe en la Liga Atlética Interuniversitaria, para que usaran los equipos universitarios como parte de su cantera. Esas alianzas también incluirían alianzas con comunidades del territorio al cual pertenece, empresas locales, etc.

Los 8 clubes que entiendo pudieran contar con el requisito de base de la LPF son Criollos FC Caguas, Bayamón FC, Academia Quintana, Guayama FC, Tornados Humacao FC, Yabuco SUAL, Isabela SC, y Levittown Fluminense.

Pensando en términos de producto, mi propuesta principal se enfoca en los jugadores. La LPF constaría tanto de masculino como de femenino, y antes de que comienze la primera temporada todos los jugadores que vayan a participar de la LPF, que hayan sido convocados a las selecciones mayores y sub20, deberán participar de un “draft” entre los clubes. Se implantaría la regla de 6/5, y cada equipo tendría que garantizar un salario mínimo a los jugadores, en el que el jugador pueda dedicarse solo al deporte. En cuanto a los jugadores extranjeros, los clubes que así deseen fichar extranjeros tendrán que asegurarle por contrato hospedería, comida, y transportación.

Los clubes tendrían que presentar un plan de 5 a 10 años donde se comprometan a construir o remodelar un estadio que pueda albergar entre 1,000-2,000 a 5,000 aficcionados y sea para uso exclusivo de fútbol. La idea es que los estadios sean más pequeños, pero que sea vean llenos, para que el ambiente que se cree dentro del partido sea intenso.

También la LPF crearía un “Player Combine” donde todos los equipos harían las visorías de sus jugadores en conjunto, para abaratar costos, y permitir una gran cantidad de talento a probarse. La liga comenzaría a jugarse el fin de semana despues de las justas y conluiría en Octubre, antes del comienzo de la temporada de beisbol invernal.

La LPF crearía un torneo para categorías inferiores. Los primeros 3 años solo sería de categoría sub17, con la meta de añadir Sub20 y Sub15 luego de 5 años. Los equipos de categorías inferiores jugarían previo a los partidos de superior femenino y superior masculino. De esta forma se fomenta el crecimiento del club y su fanaticada, asegurando que habrá asistencia de más de 200 personas en los partidos.

Teniendo un producto serio, con un calendario fijo de 7 meses, da un sentido de seriedad y profesionalismo. Las primeras 3 temporadas tendrían que ser clave, debido al “track record” anterior de otras ligas que se han quedado a medio camino. Con un calendario fijo, los clubes pueden crear un plan de mercadeo para vender taquillas de temporada, pueden organizar sus grupos de apoyo y otra logística que permite que el espectáculo sea de agrado a los que asisten al partido.

Lo que nos lleva a mercadeo. Con una base y estructura sólida de torneo y los jugadores que participarán de ella, permite que la LPF pueda confeccionar un plan de mercadeo para promover la liga en los medios de comunicación del archipiélago, en las universidades del pais, y otros centros laborales y sociales. La LPF pudiera abrirse a negocear con los diferentes municipios la celebración del “Player Combine”, del partido de campeonato, entre otras actividades que servirían para traer dinero a las arcas de la liga, que se invertiría, y el sobrante se repartería entre los clubes miembros.

Con una liga sólida, seria, y estable, los patrocinadores llegarán. Alianzas con universidades como Sagrado Corazón, UPR, Interamericana, o UMET, con escuelas de comunicaciones y de empresas, se crearía un plan de mercadeo, y un taller para que jóvenes estudiantes, con un profesor o profesional que los guie, permitiría que en los primeros 5 años la LPF pueda contar con un equip de mercadeo sin tener que incurrir en demasiados gastos operacionales. Cuando las finanzas estén, la LPF se pudiera convertir en un patrono para jóvenes con una perspectiva diferente.

Para asegurar la estabilidad de la Liga no se abriría a nuevas franquicias por los primeros 5 años. Luego de los 5 años la LPF se abriría a recibir propuestas para poco a poco tener una liga de 12 equipos, con la meta de que en una década, la LPF se pueda dividir en primera división de 6 equipos y una segunda división con el restante de los clubes.

Para que la LPF, y su plan de mercadeo, funcione, necesitará tener una estructura de gobernanza confiable. La LPF sería operada por un Oficial Ejecutivo, que se encargaría de los asuntos administrativos de la liga, un Comisionado Ejecutivo, que estaría encargado de los asuntos deportivos del torneo, y delegados de todos los clubes. Tanto el Oficial Ejecutivo como el Comisionado Ejecutivo serían entes neutrales, con voz pero sin voto, designados por el Comité de Delegados de la LPF. Ninguno de ambos puestos puede tener algún vínculo contractual con un club en particular, ni ser miembros de junta de directores de algún club.

Esta es mi propuesta, el sueño que espero sea compartido con los que genuinamente queremos tener una Liga Profesional digna y seria. No una liga que pretende solo jugar un mes y medio para poder decir que tiene votos en la Asamblea General Electoral, a pesar de que los estatutos dicen que solo los clubes y ligas activos en el año previo (o sea en el 2013 no en el 2014) de la Asamblea General Electoral son elegibles a tener voto.

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