por Daniel Gambarrotti
España 360

La estabilidad de Guardiola vence nuevamente a la improvisación de Mourinho. El técnico luso, decidió poner en su plantilla inicial a dos jugadores que no son regulares en el plantel blanco. Carvalho que no jugaba un partido oficial desde septiembre y Altintop, en raras ocasiones se pone la camiseta blanca. Estas improvisaciones fueron anuladas por el estratega catalán y nuevamente el Barcelona se lleva una contundente victoria.

El Barça comenzó el encuentro con su típico dominio de balón, sin salirse de su scrip. Obligando al Madrid a utilizar el contragolpe como su única arma en la ofensiva. Esa arma parecía dar resultados, ya que al minuto 11′ Cristiano Ronaldo se lleva la marca de Pique y remató violentamente al marco de Pinto que se quedó corto. El Madrid consiguió ponerse adelante en el marcador por segundo juego consecutivo ante su más odiado rival. El Barça encontraría la motivación luego del gol de CR7. El ataque culé pasó por los piés de Iniesta, quién le dio un baile a Altintop por su zona. Los azulgrana tuvieron más de una para poner tablas al asunto, pero la suerte parecia ser blanca. Los minutos pasaban y el gol del Barcelona parecia que caería en cualquier momento, Messi tuvo una de las más claras, un remate violento al primer palo de Casillas, pero esta vez el águila de Móstoles respondió perfectamente.
El poderío catalán no se detuvo para la segunda mitad, los de Guardiola sabían que el gol estaba por caer y así fue. Un saque de esquina ejecutado por Xavi y la cabeza de Puyol mandó el balón al fondo de la red, para darle el tan esperado empate al equipo culé. La moral del Madrid se fue al suelo. El Barça seguía demostrando que es muy superior en todos los aspectos futbolísticos. Al minuto 76′ el mejor jugador del mundo, sacó un centro para abilitar a Abidal, y este conseguir el gol que sentenciaría el encuentro.
Otro clásico disputado, pero el final no cambia. Mientras el Barça sacudía al mundo con un fútbol fuera de este planeta, el Madrid se vio perdido, sin ideas claras, sin poder controlar el balón, sin saber como crear jugadas. Para terminar, aparecería Pepe, simulando faltas y pisando la mano de Messi, estos actos no son de respeto a un rival, sino de miedo, de cobardía. El Real Madrid no puede permitir que jugadores como Pepe representen al equipo. Este tipo de jugadores opacan la trayectoria de uno de los mejores equipos del planeta.

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