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La FIFA, y por defacto, la Federación Puertorriqueña de Fútbol (FPF) no puede discriminar contra sus miembros. Es un hecho que uno pensaría fuera obvio, pero lamentablemente no lo es. Las federaciones internacionales, y por consecuente, las Asociaciones Miembros han tenido la facultad de intimidar y presionar a sus miembros cuando las actividades o proyectos en los que ellos se embarcan no van cónsonos con la visión de las autoridades políticas del deporte del fútbol.

Por si no lo sabían las federaciones internacionales están divididas entre los empleados de carrera y los empleados y designados políticos. Son tan burocráticos como un gobierno nacional y por consiguiente tienden a cometer los mismos errores. Solo pregúntenle a los pasados presidentes de la CONCACAF, Jack Warner, Lisle Austin, Alfredo Hawit y Jeffrey Webb quienes fueron tarjetas de investigación por el Departamento de Justicia Federal, y en el caso de Webb y Hawit, se declararon culpables; Warner no ha podido ser extraditado de Trinidad y Tobago y Austin fue suspendido por el Comité Ejecutivo de la CONCACAF. Todo por el caso de FIFA Gate del cual hemos cubierto a la saciedad en FBNET.

El pasado viernes los clubes Real Madrid CF, FC Barcelona y la Juventus, los únicos 3 que no han desistido de ser miembros de la Súper Liga Europea anunciada hace par de meses y condenada de inmediato por la UEFA, ganaron un caso en la Corte Mercantil Europea evitando que la UEFA, y por consiguiente la FIFA y las Asociaciones Miembros (entiéndase las federaciones nacionales), tomen represalias en contra de estos clubes por querer crear la Súper Liga Europea. La UEFA, en conjunto con las Asociaciones Miembros que la componen y que rigen el fútbol en los países de donde los entonces 12 equipos fundadores pertenecen, amenazaron con sanciones severas y presionaron a los gobiernos de esos país, en particular el británico, para que presionaran a las entidades deportivas.

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Es decir, la Unión Europea le ha dicho a la UEFA y el resto de los vinculados, que el mero hecho de que unos afiliados quieran crear su propio torneo y no participar de los que ellos asignan como oficiales no puede ser lo suficiente para sancionar o presionar a los clubes, o sus jugadores.

Esta decisión de la Corte Mercantil Europea estoy muy seguro que será apelada. No obstante, creo que el resultado segirá siendo el mismo. Los intereses económicos de los clubes sobre ponen los de las Asociaciones Miembros, e inclusive las federaciones internacionales. Mientras los clubes cumplan con la papelería y lo básico de la membresía federativa, estas no pueden negarle la participación, ni sancionar, solo porque no deseen participar de sus torneos oficiales.

¿Por qué estoy hablando de un caso europeo cuando este portal y esta columna se analiza y se discute el fútbol boricua? Sencillo, mis queridos Watsons, porque la FPF realizó una acción similar basada en una recomendación por parte de la FIFA. La FPF expulsó sin ninguna razón válida a la Puerto Rico Soccer League (PRSL) en el 2019, luego de presionar y advertirle a los clubes y jugadores que si participaban del torneo de ese miembro, que en ese momento particular estaba afiliado, serían sancionables y los jugadores no serían considerados para las Selecciones Nacionales.

Eso último un tanto irónico porque posteriormente casi todos los jugadores convocados han estado activos en el exterior, dejando afuera a jugadores de peso como Héctor «Pito» Ramos, Andrés Cabrero, etc. Pero eso es tema para otro momento.

La razón primordial por la cual la FPF expulsó, sin «due process» ni confirmación en una Asamblea, a la PRSL fue por razones económicas. Le hacía competencia a la Liga Puerto Rico, que es propiedad y marca de la FPF. De la misma manera que la Súper Liga intenta competir con la Liga de Campeones de la UEFA. Ambas, la FPF y la UEFA, trabajan bajo la aseveración de que la industria del fútbol es un monopolio exclusivo de la FIFA.

Pienso que el resultado de este caso es un anticipo de lo que pudiera ocurrir si finalmente la PRSL se moviliza a someter el caso ante las autoridades federales. Digo si lo hacen, pues hace meses que anunciaron que someterían, pero hasta la fecha no lo han hecho.

Esto también significa que, en teoría, la FPF no puede sancionar a ningún club o grup de clubes que deseen agruparse en una liga y disputar un torneo paralelo a sus torneos, sean los juveniles o superiores.

En fín, esta decisión de la justicia europea va a traer mucha cola, pero creo que la principal será que los clubes empezarán a entender que el poder decisional, que la autonomía deportiva de país, que el peso del desarrollo y el impulso del deporte de un país, recae en ellos y no las Federaciones.

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