Esta columna viene en reacción a varios sucesos que he visto ocurrir en tiempos recientes, y el pie forzado lo es el siguiente tuit de la cuenta de twitter de la Federación Puertorriqueña de Fútbol.

Que bueno que la Federación esté usando como estrategia de comunicación la historia del fútbol reciente para promocionar el fútbol. Pero es importante que dicha estrategia no se realice sin tener en cuenta que la historia no se trabaja simplemente ofreciendo datos. Y ese ha sido uno de los dos grandes problemas que he visto al hacer historia deportiva del fútbol de este país. El compartir un dato, especialmente con una foto que no está en ese contexto, es un peligro, máxime viniendo desde el oficialismo de una entidad que es la rectora del deporte en la Isla.

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Tal vez hubieran usado una de las muchas fotos de perfil que le han sacado al jugador en cuestión para proveer el dato, o mejor aún, buscar en el archivo de fotos de la Federación (si es que existe) una foto contextualizada correctamente. Por ejemplo, esa foto no va acorde con el dato, pues la foto es del debut con la Selección Mayor de Joseph Marrero en la eliminatoria mundialista a Brasil 2014 donde anotó su primer gol internacional en el Centroamericano de Mayaguez un 11 de noviembre de 2014. Si se fijan, quien está detrás de Marrero es el entonces capitán de nuestra selección, Noah Delgado.

Según el reporte del partido, Marrero anotó 2 goles esa noche, a los minutos 14, y 46 ante Santa Lucía. Christian Arrieta (4′) y Andrés Cabrero (54′) fueron los que anotaron los otros dos goles esa noche. De hecho, este fue el primer partido internacional disputado en el Centroamericano de Mayaguez por una Selección Nacional de Puerto Rico. Esto es importante ya que en tiempos recientes han habido entidades que han afirmado que previo a cierta fecha no ha habido nada en ese Estadio desde el fin de los Centroamericanos de Mayaguez.

Celebración del primer gol de Jackie Marrero con la Selección Mayor en el Estadio Centroamericano de Mayaguez, para la eliminatoria munidalista de Brasil 2014, el 11 de noviembre de 2011. Foto por El Nuevo Dia.

Pero más allá de esta pequeñez, el problema de hacer historia va mucho más profundo. Cuando se va a discutir el tema de la historia deportiva, usualmente se limitan a datos, estadísticas (si las hay), y marcas. Pero la historia deportiva no se pude ni se debe trabajar como algo meramente superficial. Hay que brindar contextos más allá de la superficialidad. Cuando se escribe una historia hay que preguntarse ¿cómo este relato se entrelaza con otros sucesos que estaban ocurriendo? ¿cómo afecta la historia deportiva general? ¿cual es su importancia?

Un dato no es historia, pero una colección de datos contextualizados si lo es.

Brindo otro ejemplo. Como parte de mi trabajo doctoral escribí un ensayo historiográfico que trabajaba la historia de los jugadores puertorriqueños en España. Previo a mi viaje a España en el 2017 tuve la oportunidad de entrevistar uno de estos jugadores y grabar su crónica. Al llegar a Madrid, me topé con la evidencia de que el jugador no estaba brindado algunos datos correctos. Esta es la importancia de que cuando se trabaja historia oral, como es mucho en el caso del fútbol, se tiene que poder validar por otras fuentes debidamente identificadas. No se puede asumir que la evidencia no existe, se debe trabajar desde el punto de partida que si existe, solo que no la tenemos en mano. Hasta que no se haya realizado la búsqueda y gastado todas las avenidas para conseguirla, no se puede decir que la evidencia no existe.

En el fútbol de Puerto Rico actualmente existe una crónica trabajada por el historiador Luis Reinaldo Álvarez que funciona como un punto de partida. Claro está, teniendo en cuenta que Álvarez tiene su punto de vista nacionalista, y que en ocasiones hay lagunas o errores menores en su obra. Pero eso no significa que no tenga valor. Sus libros deben servir como punto de partida para todos, no solo a nosotros como historiadores, sino al público en general. De hecho, a nosotros los historiadores nos toca construir y añadir a esa base que Álvarez ya creó.

Tenemos como industria que contar nuestra historia. Porque de vez en cuando llegan los Russi y Villa de la vida y magicamente se destruyen documentos en una inundación. Hay que contar lo bueno y lo malo. No querramos suavizar la historia ni tampoco por desconocimiento (o adrede) tratar de cambiarla.

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