Relata la historia que fue en el año de 1493 cuando los españoles llegaron por primera vez a la Isla Boriquen, para ser específicos en el segundo viaje de Cristóbal Colón. La conquista fue pacífica, según los historiadores todo se hizo bajo términos amistosos y la riqueza del puerto llevaron a los europeos a bautizar las tierras como Puerto Rico.

Quinientos veinte años pasaron para que los españoles volvieran a pisar estas tierras, no llegaron en barquitos esperando encontrar oro, arribaron en aviones en busca de jugar un encuentro denominado amistoso en Bayamón.

Su llegada movió pasiones, algo curioso en un país donde el fútbol se propuso conquistar las masas y convertirse en rey. Los ojos del mundo estaban fijos ahí, hace un tiempo era imposible suponer que dos equipos con  perfiles tan distintos disputaran un balón por 90 minutos.

España llegó con un título mundial, dos de Europa, con los mejores jugadores del mundo, esos que ganan millones en un año y de vida extravagante. Se suponía en la buena en la buena teoría que apantallarían a un grupo de muchachos, unos menores de 20 años quienes no figuran en el famoso ranking FIFA , sin historia en mundiales y desapercibidos en CONCACAF. Dos perfiles completamente opuestos.

El 15 de agosto se marco historia en Puerto Rico y en Costa Rica, el técnico de los boricuas Jeaustin Campos de nacionalidad costarricense tuvo la misión de ir en contra de toda estadística y  pronóstico. Era válido que cualquiera pensara en una posible goleada, en las redes sociales se montó chota con respecto al tema, incluso hasta los mismos españoles a lo mejor pensaron en llegar relajados al juego. Puerto Rico sabía quiénes eran, pero ellos no sabían nada de Puerto Rico.

Eso quizá fue la ventaja, los del «Huracán azul» no llevaban nombres pero si hombres quienes masticaron bien la idea del seleccionador, quizá Vicente no contó con que Campos se ha diferenciado siempre por salir a ganar sea quien sea el rival, y es de los técnicos mas perfeccionistas y exigentes consigo mismo y su equipo que conozco.

Puerto Rico tenía como armas la ilusión, la pasión por defender sus colores, las ganas de luchar contra los pronósticos  y porque no hasta de las mismas estadísticas , el réferi dio el pitazo inicial … se empezó a escribir la historia. El marcador al final fue 2 a 1, España ganó sí, pero más ganó Puerto Rico.

Ellos solo sumaron un partido más ganado, mientras que los boricuas se llevaron experiencia, roce e incluso la actitud de creer que ya pueden soñar con Mundiales, con jugar sin miedo ante ningún rival y el valor de un proceso bien hecho.

Apostaron por los jóvenes, su técnico se especializa en debutar jugadores exitosos todavía Saprissa le da las gracias por las figuras que logró sacar del anonimato, es que un proceso no es poner a jugar a lo loco, es trabajar la parte física, técnico, táctica y también mental ( de esta depende el avance o el retroceso).

Campos sabe bien cómo  hacer un proceso, ya domina la fórmula y en Puerto Rico lo están dejando formar las piezas para tener el rompecabezas completo. En los próximo cuatro años los dirigentes y jugadores deben animarse a soñar con la cita mundialista 2018, el avance se nota y la mentalidad va cambiando.

Jeaustin hace unos meses hablaba de la cultura futbolística y más de uno no tenía idea con que se comía eso, bueno aquí va demostrando poco a poco, a pasitos lentos como crearla y fomentarla.

Nadie es profeta en su tierra y en buena hora que países como Guatemala y ahora Puerto Rico nos demuestran a nosotros los ticos que con apenas 4 millones de habitantes producimos talento, lástima que sean otros países que puedan disfrutar los resultados de esa capacidad. 

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