Deyshalee Salamán. FIBA

No crean que ahora me dedicaré a escribir sobre baloncesto. Los que me conocen y saben de mi formación deportiva no tienen duda alguna que pueda recorrer la gama de los deportes que mayoritariamente practicamos en Puerto Rico.

Puedo referirme al voleibol, al béisbol y a la natación con el mismo calor y conocimiento con que hablo y escribo sobre el fútbol. He estado profesionalmente ligado a estos deportes. Pero me referiré al baloncesto porque hay una tangencia entre el desarrollo del mismo con el desarrollo del fútbol en Puerto Rico.

Espero que puedan entender lo que, para mí, representa un factor primario en el desarrollo deportivo integral, pero con miras a que podamos lograr metas que ahora nos lucen inalcanzables. Para poder explicar con claridad lo que quiero señalar es necesario comunicarles ejemplos reales, tan recientes como el sábado en la tarde cuando saltaba de canal en canal, para poder ver a los Yankees de Nueva York luchando para entrar al “wild card”, a nuestras baloncelistas jugando contra Bélgica en el Mundial de Baloncesto Femenino celebrándose en Tenerife, España, y la histórica actuación de nuestros jinetes en los hipódromos de Estados Unidos.

Anuncio
Haz click en la imagen para más información.

Era un corre-corre de canales para poder disfrutar al máximo de los mismos.

¡Los Yankees ganaron! Los jinetes nuestros, coparon casi todas las carreras del circuito americano. Pero no pasó lo mismo con nuestras muchachas del balón y el aro. Sentí pena desde el primer periodo de juego. Perdimos vía paliza de 86 a 36. Una ventaja final belga de 50 puntos.

Y a eso es que he dedicado esta columna; a señalar lo que considero una tangencia deportiva, entre el baloncesto y el fútbol boricua en estos tiempos.

Desde la presentación de los quintetos iniciales de Puerto Rico y Bélgica, me salió un suspiro presagiarte de lo que luego tuve que sufrir. No podía creerlo. Al lado de nuestra “chispita” Dayshalee Salamán, estaba una jugadora belga de seis pies y cuatro pulgada (6’4”) ¡Que diferencia abismal! Y del resto, ni hablar. Y sabían jugar, no solo era estatura. Dominaron el tablero desde el brinco inicial. Primer periodo, 18-3.

Ahora voy directo al grano.

En Puerto Rico nos hemos acostumbrados a señalar lo “fajones” que somos y la “cría” que tenemos para enfrentarnos a los “Goliats”, siendo nosotros los “David”, que con garras triunfaremos en el combate. Es práctica establecida que agarremos la franela y enseñemos el nombre de Puerto Rico al frente de ella cada vez que triunfamos.

Todo eso está bien. Somos boricuas hasta en la luna. Batallamos hasta el cansancio y nos aplauden.

Pero, el deporte ha cambiado. No solo ganaremos con el coraje, las garras y el espíritu guerrero que ostentamos. Nuestros deportes también necesitan atletas que estén a la par de otros países en estatura y preparación física. Repase a todos los conjuntos europeos y notará que, no importa el deporte, son grandes y fuertes. ¿Cuál es el truco? Los hacen.

Tenemos que aprender de ellos. Fíjese usted en el baloncesto. Esos equipos no ponen casi el balón en el tablero. Juegan aéreo. De altura a altura. Nuestra aguerrida Dayshalee, ni saltando, toca el balón. Eso pasa en nuestro fútbol.

No podemos tener defensas de menos de seis pies de estatura. Nuestros porteros necesitan estatura y alcance de brazos.

Tenemos que enfatizar en el desarrollo físico de todos nuestros atletas. Ya no es la época de Pachín Vicens. Es tiempo de preparar y buscar, tanto en baloncesto, en voleibol y fútbol, a nuestros atletas que puedan competir en igualdad de condiciones con sus pares de Europa y América.

Recuerdo que René Echevarría tenía un contrato con la FPF de buscar talentos boricuas que jugaban en Estados Unidos y otros países del mundo, hasta el 2011, cuando Labrador creyó que no era necesario. Richie Romano, por su cuenta, recorría la isla en busca de muchachas que pudieran vestir el uniforme de la Selección Nacional.

Ambos lograron su objetivo. ¿Qué será de la vida de René?

Ahora es tiempo de pensar en preparar a nuestros futbolistas con miras a un mundial o para jugar profesionalmente en la Puerto Rico Soccer League.

Busquemos a los muchachos y muchachas, cuyo perfil genético de desarrollo, indica que ha de tener en su futuro la estatura ideal para ser un buen portero, defensa, lateral o delantero y comencemos a desarrollarle con buenos entrenadores.

Hay que educar a los padres que todas las posiciones del onceno son buenas. No solo la de delantero que pueda meter goles. Un portero salva juegos y un defensa también.

Lo que observé el sábado me entristeció, pero me dio fuerzas para gritar que es hora de comenzar a preparar a nuestros futbolistas, de ambos sexos, para poder competir al nivel mundial que se requiere.

El sábado comprobé que nuestras muchachas del baloncesto son aguerridas, fajonas, luchadoras y de sangre boricua.

Pero eso no basta.

Nota editorial: Fútbol Boricua (FBNET) Inc, ni sus patrocinadores, necesariamente se solidarizan con las expresiones vertidas en esta columna.

Comentarios

Comentarios