Lunes 2 de diciembre de 2013

Esteban Guevara/FBNET

Felicio y Hulk

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Titular en Rusia. Felicio Brown contabiliza diez encuentros consecutivos en la Liga Premier Rusa. La imagen corresponde a un juego ante el Zenit de San Petersburgo; el brasileño Hulk aparece al fondo. (Tomada del sitio vk.com)

Tranquilidad que hay que tomar decisiones importantes… Costa Rica vive un momento de vital trascendencia en dos campos diferentes que desatan pasiones entre sus ciudadanos, y que casualmente tienen en común un negativo aspecto que los afea, los tergiversa, y finalmente los ha llevado por un camino pedregoso cuyo futuro es bastante incierto… Efectivamente, estimado lector, me refiero a la política y al fútbol; y el desafortunado factor al que hago mención es la prensa nacional.

 

Dentro de dos meses los ticos decidiremos en las urnas electorales a nuestros próximos gobernantes, mientras que con respecto a la presencia costarricense en el Mundial de Fútbol Brasil 2014, -un tema menos crítico- faltan seis meses. Por tal motivo los medios de comunicación están llegando a un punto máximo de bombardeo de información que, lamentablemente, en la mayoría de los casos carece de la objetividad que demanda una profesión tan sublime como debería ser la del periodismo.

 

Que no hay por quién votar, sugieren erróneamente algunos comunicadores; que Felicio Brown no merece ser evaluado en la Selección Nacional, opinan otros “profesionales”… Y la gente, por su parte, tristemente termina por creer los tan manipulados mensajes de quienes ocultan tras un micrófono o una lap top, un indigno servilismo hacia sus indirectos jefes del Gobierno y de la Fedefútbol, según sea el caso.

 

Desde estas líneas siempre he procurado incentivar en los lectores el desarrollo de una crítica constructiva que permita dilucidar los (muchísimos) defectos que pululan alrededor del balompié nacional. Uno de ellos -lo he manifestado sin tapujos- corresponde a un amplio sector de la prensa deportiva; porque hallar buenos periodistas deportivos cuya seriedad e imparcialidad les permita exigirle éxitos al país, si bien no es misión imposible, sí ha sido tarea difícil, por cuanto estos se podrían contabilizar con los dedos de las manos.

 

Para explicarme mejor voy a referirme a Felicio Brown, corpulento futbolista tico-alemán cuyo caso fue señalado en esta columna en julio. Brown es un joven lateral, volante y delantero nacido hace 22 años en Berlín, pero que cuenta además con la nacionalidad costarricense gracias a su progenitor oriundo de Limón, ciudad caribeña en la que vivió el jugador por un breve tiempo. De regreso en Alemania incursionó en las ligas menores de clubes de la capital teutona, hasta pasar al infantil del profesional BSC Hertha Berlín en 2008, cuando él contaba con 16 años de edad. Pronto su nivel lo hizo merecedor de sendas convocatorias a las selecciones sub19 y sub20 germanas. Posteriormente el FC Nürnberg, cuadro también perteneciente a la poderosa Bundesliga, compró su ficha por tres años y lo mantuvo en sus divisiones inferiores, en su equipo de reserva, así como en el primer equipo (en la pretemporada de 2010); seguidamente el jugador pasó por clubes de tercera y segunda división de Alemania, y desde setiembre del presente año juega como titular en el PFC Krylia Sovetov Samara (el ex equipo del nacional Berny Wright, hermano de Mauricio) de la Liga Premier Rusa.

 

El nombre de Felicio ha estado en boca de la afición costarricense desde el jueves anterior, debido a que se hizo público su deseo de contar con una oportunidad de mostrarse en el combinado tricolor que este viernes conocerá sus rivales para la Copa del Mundo del año próximo en suelo brasileño. Cabe señalar que en febrero de 2011 el futbolista había declinado algún interés del técnico Ronald González por probarlo en su selección juvenil que se preparaba para asistir al Mundial sub20 que se efectuaría seis meses más tarde en Colombia, pues para ese momento se encontraba en los planes del seleccionador germano Frank Wormuth, quien lo convocó para los encuentros ante Italia y Polonia, preparatorios para la eliminatoria juvenil europea hacia el campeonato de la categoría en tierras cafeteras.

 

Sin pretender abogar por Brown, su decisión parece haber sido la correcta, por cuanto cualquier futbolista que empieza a forjarse un futuro prometedor, y que concibe este deporte como una opción laboral -a diferencia de muchos aficionados que continúan viendo el fútbol bajo el desafortunado manto del fanatismo- deberá valorar otros criterios de mayor peso que la nacionalidad de alguno de sus padres. Basta con analizar el contexto cronológico en que decidió su posición: se trata de un jugador que entonces actuaba en el FC Carl Zeiss Jena de la tercera división (a préstamo del Nürnberg), con un paso por el seleccionado sub19 alemán, y a las puertas de una eliminatoria europea sub20; todo ello significaba una ascendente y promisoria carrera futbolística cuyo currículum deportivo empezaba a enriquecerse mucho más que si hubiera escogido los colores blanco, azul y rojo. Es decir, incluso el más ferviente nacionalista tico comprende que la dirigencia de cualquier club del Viejo Mundo ponderaría más la trayectoria de un jugador por selecciones alemanas que ticas a la hora de concretar un fichaje.

 

Por otra parte, cabe reiterar el torpe y negligente manejo que le dio la Fedefútbol a su caso en aquel tiempo, expuesto por su empleado, el estratega juvenil Ronald González en febrero de 2010: “Nosotros no tenemos los recursos para traer desde Alemania a un jugador que no conocemos, les pedí vídeos de partidos y nunca me los enviaron.” (1) Estimado lector, ¿qué cree usted que pudo haber pensado Brown esa vez al conocer tan infausta determinación de nuestros encorbatados dirigentes futbolísticos? Esos tipos encargados de meditar los destinos del balompié costarricense manifestaron, a través de González, su reticencia a costear el pasaje aéreo de un miembro de las fuerzas básicas de un equipo que actúa en una de las cuatro ligas más poderosas del planeta; consideraron ese hecho insuficiente como para traerlo a probar con la representación juvenil de una nación centroamericana… Son los mismos señores que hoy han ofrecido a sus similares 48 viajes gratis a la Copa Mundial en Brasil…

 

Ahora bien, ¿por qué nuestros comunicadores no señalan tan mal proceder de la Fedefútbol con el antecedente del caso de Felicio Brown? ¿Por qué nuestros profesionales de la comunicación social más bien ahora no desaprovechan oportunidad alguna de construir una negativa imagen del futbolista costarricense de origen alemán? Personalmente la actuación de un gran sector de la prensa deportiva se me parece muchísimo a la que los medios nacionales han adoptado con respecto a las próximas elecciones presidenciales. Así como se evita culpar a la Federación y se etiqueta de culpable a Felicio, de la misma forma se evita hacer público el nefasto rumbo que lleva el país no con el actual gobierno, sino con el modelo político oficialista; porque en las redes sociales sí es de conocimiento general el peligro inminente de seguir por la misma línea política cuatro años más, pero los sectores con menor escolaridad –los que carecen de acceso a internet- lo desconocen y la prensa hace hasta lo imposible para que así continúen. En resumen, nuestros medios de comunicación se encargan de confundir y presentar la visión que sus patronos implícitos urgen dar a conocer para ocultar sus yerros y corruptelas.

 

En el caso específico de nuestro balompié, si a siervos menguados con micrófono (como el comunicador de radio que el miércoles anterior le afirmó en conferencia de prensa al timonel saprissista González que estaba allí no para cuestionarlo, sino para apoyarlo) además les añadimos ineptos con el mismo artefacto electroacústico (como el periodista que en 2011 le preguntó al futbolista canadiense-costarricense Keven Alemán que si tenía vicios), nos encontramos entonces con un gremio bastante ineficiente, defecto que parece no importarles a los mismos periodistas que osan llamar “mediocres” a nuestros futbolistas cuando quedan eliminados en la primera fase de una Copa América o de un Campeonato Mundial.

 

Así de mal estamos…

(1) Las declaraciones de Ronald González fueron tomadas de La Nación, 8 de febrero de 2010.

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