Es interesante cuando se asiste a una reunión social con jugadores de fútbol. Creo que mi ventaja ante otros periodistas es que he logrado, con un gran número de ellos, hacer un bonito lazo de amistad. Creo que me ayudo mucho trabajar dentro de cuatro equipos de fútbol, ver la realidad e identificarme con sus sacrificios, vivencias, tristezas y felicidad.
En días pasado asistí a una pequeña reunión social en casa de uno de ellos y es inevitable hablar de cómo van las cosas en el fútbol nacional, decir que sucedió para que el partido no se ganará. Aunque son rivales en la cancha, en este tipo de actividades son los mejores amigos que incluso hasta consejos se dan. Así es el fútbol, ¡lo lindo del fútbol!
Entre los tantos temas que se conversaron, me cuestionaron a partir de una nota que hice sobre las frases más utilizadas por los jugadores a la hora de hacer una entrevista, cual es la razón de que siempre los periodistas hagan preguntas que para su criterio son tontas y por respeto contestan con esas criticadas frases.
“Cómo un periodista llega y pregunta que se siente perder el partido en el minuto 90, ¿qué le puedo contestar yo? Que no nos salieron las cosas, intentamos pero no llegamos, tenemos que trabajar, por qué no me pregunta cosas por ejemplo: ¿que sucedió que el planteamiento técnico no funcionó? ¿cuál fue el punto débil para que pudieran atacar al rival? ¿por qué el juego de las bandas se debilitó? ¿por qué usted no pudo controlar la marca? Qué pregunten de fútbol, no hacer afirmaciones como preguntas”, me comentó uno de ellos.
En cierta parte es cierto, involucrada un poco más en la cera del frente como dicen, en el día a día del reporteo, existen colegas que preguntan cosas quizá un poco obvias pero bajo la justificación que necesitan tener conocimiento de esa respuesta para elaborar su nota. Puede ser justificable hasta cierto punto. 
Creo que esta situación pasa por dos razones: primero en los equipos de fútbol al jefe de prensa no se le da la potestad de capacitar a los jugadores de las diferentes categorías de cómo desenvolverse en un medio de comunicación, cómo enfrentar a los periodistas, qué decir y cómo decirlo, mejorar su léxico. Muchos jugadores tienen una preparación académica baja y para los clubes eso no es tan relevante se olvidan de motivarlos en buscar una superación profesional.
Y el otro punto, sin afán de criticar a nadie, pero los periodistas deportivos por obligación deben  manejar la parte básica de diferentes disciplinas deportivas, si se va hablar de fútbol saber leer partidos, interpretar y con criterios cuestionar al jugador o un técnico. 
Si se va a conversar de atletismo conocer que significa “pace”, “corredor de fondo”, ”braceo”, y así con todas las demás disciplinas. En Costa Rica, aún las universidades no incorporan dentro de su plan de estudios especialidades en periodismo deportivo, es algo así como que el periodista de política no reciba la preparación de conocer la historia de Costa Rica, la constitución y el teje y maneje de los poderes del estado. 
Pero aquí esa preparación no existe, sin embargo el periodista debe de informarse y alimentarse del tema. Por eso ya es cansado ver en todos los medios, las notas de los mismos temas con los mismos enfoques. Es qué podrán poner algo más si no tienen ni idea de lo que están hablando.
Existen medios que ante esto, optaron, por ejemplo, que se vuelva noticia si el entrenador anda o no a la moda, si los tacos del jugador están feos o bonitos, el comportamiento de la afición y si el entrenador hizo o no berrinche con la prensa, lamentablemente de eso llenan las crónicas.
Pocos son los periodistas que merecen no ser encasillados dentro de esta lista, por ejemplo, Arnoldo Rivera cronista de La Nación, sabe de fútbol, lee el partido, se basa en datos históricos porque domina muchos y leer sus crónicas es una lección de cómo hacer bien las cosas para los que apenas estamos en pañales.  

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