Martes 11 de febrero de 2014

Esteban Guevara/FBNET

Le Roy

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“¿Qué lugar es este? El mapa señala América Central y la espesura de la selva tropical lo confirma […] Todo alrededor pinta una típica colonia británica de las Antillas: las mujeres de blanco que asisten a las iglesias, los comerciantes que extienden sus negocios a las veredas, las boinas tricolores tejidas de los rastafaris, olores que presagian sabores y la brisa salada del Caribe que atenúa un poco esos 40° que se desploman, verticales, desde el sol abrasador […] en medio de la marea humana que viene y va, entre el sudor y los gritos en piyin, esa lengua criolla que mezcla español con inglés y es hablada por las clases más populares […] Esto se parece mucho a Jamaica, pero en el continente.” (1) La anterior descripción que presentó la prestigiosa revista argentina El Gráfico en mayo de 2013, por un lado recrea la viva imagen de un exótico rinconcito muy característico de la costa atlántica de alguno de los países del istmo, y por otro, invita a visitarlo.

Pues bien, el destino señalado corresponde a Belice, la más joven de las naciones centroamericanas (cuenta con tan solo 32 años de vida independiente), y hay un compatriota que halló en aquel sitio un amor muy especial. No se trata de uno que remita al dios Eros ni mucho menos; este amor es distinto, uno recíproco, muy fuerte, y tiene al fútbol como principal elemento asociativo. Le Roy Lewis, el director técnico limonense que en el pasado hizo obras de arte con barro de moldear al llevar a modestos clubes nacionales a cumplir campañas de ensueño, –en cuenta sus faenas con la ASODELI, Sagrada Familia, Puntarenas, la ADG, Uruguay de Coronado- hoy se ha hecho un nombre en la hermana nación del noreste centroamericano, cuyo agradecido pueblo lo ha adoptado como un beliceño más.

Para tratar de concebir esa poderosa relación “hombre-segunda patria” hay que remitirse a 2001, año en el que el caribeño asumió la dirección técnica de la selección mayor de Belice. En aquel entonces le correspondió preparar un combinado de futbolistas amateur para enfrentar la sexta edición de la Copa de Naciones UNCAF. Como parte de los fogueos previos sus dirigidos derrotaron en dos oportunidades a su similar nicaragüense –históricas primeras victorias beliceñas en juegos clase A- y además se adjudicaron una triangular internacional en la que ni el Maratón hondureño ni la USAC chapina los pudo derrotar. Asimismo, en el máximo torneo del istmo, cayeron ante Costa Rica (0-4, un marcador muy diferente al 0-7 con el que habían perdido contra los ticos dos años antes), e igualaron a tres ante Guatemala, en un duelo marcado por la polémica, pues los chapines se beneficiaron de un controversial penal señalado a cinco minutos del final que impediría el pase de Belice a la cuadrangular final del certamen.

Aquella vez los elogios de la prensa y afición beliceñas hacia sus futbolistas y especialmente a Lewis constituyeron el más grato premio al esfuerzo de un equipo que con limitaciones de infraestructura evidenció una notable mejoría. Pese a ello, el estratega costarricense entró en desavenencias con los federativos, lo cual a la postre decretaría su salida de la dirección técnica. Empero, como la vida brinda segundas oportunidades, once años después Le Roy regresó al banquillo de la selección de Belice. Al mejor estilo mesiánico le fue entregada la Selección para que asumiera la UNCAF 2013, por realizarse en nuestro país. El éxito cosechado en dicho certamen rozaría el concepto de “heroísmo”, pues logró meterse a semifinales y obtuvo la histórica primera clasificación a la Copa de Oro; los marcadores de sus cinco compromisos reflejan otro avance futbolístico con la firma Lewis: 0-1 con Costa Rica, 0-0 con Guatemala y 2-1 a Nicaragua en la primera fase; más sendas derrotas por la mínima ante Honduras y El Salvador en semis y en la disputa por el tercer puesto, respectivamente.

Siendo claros en que el nivel balompédico de la delgada franja de tierra donde está posicionada Costa Rica carece de la competitividad que sí se encuentra en otras latitudes, hay que reconocer que estos pasos del fútbol beliceño probablemente serán pequeños para nuestra óptica, mas para un país que apenas cuenta con 21 años de pertenecer a la CONCACAF resultan enormes y trascendentales. Para que el estimado lector logre visualizar un poco la magnitud del éxito que nuestro coterráneo le ha obsequiado a aquella nación, sugiero que se imagine la Tricolor que poseíamos hace 35 años, cuando una completa ausencia en campeonatos mundiales de cualquier tipo nos mantenía en invisibilidad para los ojos del mundo; posteriormente empezamos a tener presencias en Olimpiadas y mundiales menores que no hicieron más que colocarnos la etiqueta de “fútbol artesanal”; hasta que Italia 90 nos dio a conocer finalmente, valga señalar, 69 años después de iniciar organizadamente nuestro fútbol…

Como ocurre en los países con una escasa tradición futbolera, las “cabezas pensantes” no necesariamente rinden de manera proporcional al talento de sus jugadores (Puerto Rico lo está experimentando actualmente, lo cual produjo la salida de Jeaustin Campos), y ese es el caso de Belice. Sus dirigentes no supieron valorar la labor de Le Roy Lewis y con sus desacertadas acciones llevaron al tico a presentar su renuncia irrevocable, dado que no se le brindaba el apoyo requerido. Así, el nacional acabó su segunda etapa en un terruño en el que llegó a desarrollar un grandísimo cariño correspondido por prácticamente todos sus habitantes.

Pero así como a un viejo amor no se puede olvidar sin más, en diciembre anterior el timonel limonense regresó por tercera vez a Belice. Ya no con la selección mayor, esta vez le correspondió asumir la función de asesor de todas las divisiones del Belmopan Bandits FC, vigente monarca de la Premier League local. Sin embargo, a la semana de haber arribado gracias a las gestiones del Ministerio de Deportes, debió encargarse además de la dirección técnica del primer equipo, que luego de su tercera derrota en la temporada regular marchaba de forma no muy convincente y peligraba la posibilidad de revalidar su título de campeón.

Así, encontró un plantel en el que sobresalían seis seleccionados beliceños, entre ellos el guardameta Woodrow West, el zaguero Dalton Eiley, el volante David Trapp y el atacante Deon McCaulay; este último, un “fuera de serie, nunca en mis cincuenta años había tenido un delantero con sus cualidades” (2), afirmó Lewis sobre su principal pieza ofensiva, quien junto al uruguayo Luis Suárez terminó como máximo goleador mundial de la eliminatoria hacia Brasil 2014, hecho que le acaparó la atención de diferentes medios internacionales de prensa. Complementariamente, el Bandits contaba además con el talento de noveles futbolistas como el espigado defensor Shane Amstrong y el habilidoso creativo Denmark Casey. Con un cuadro sólido, el tico se encaminó firme hasta obtener la clasificación a semifinales; en dicha instancia se deshizo del Defence Force (3-0 y 1-1) y en la gran final se coronó campeón tras igualar a uno en la casa del Belize FC, y golear 5-1 en el FFB Stadium de la capital beliceña; no hubo forma más inobjetable de vencer a un rival al que no había podido derrotar en todo el torneo. Asimismo, cabe destacar que desde que Le Roy tomó las riendas del club, no perdió ni uno solo de los nueve encuentros que comandó.

No cabe duda: Le Roy Lewis “tiene estrella” en Belice. Cada vez que presta sus servicios y pone en práctica los conocimientos que le deparan su vasta experiencia, consigue éxitos y acrecienta el gran respeto y profundo cariño que se le tiene en aquel lugar. “Fue un gran sentimiento. Aunque no quería volver a dirigir a nivel de clubes, pienso seguir con el Bandits para el Torneo de Clausura, ya que aspiramos ganar la única plaza que tiene Belice para la Concachampions. […] Voy con mucho entusiasmo a los entrenamientos, lo mismo cada vez que voy dirigir un partido, eso quiere decir que todavía estoy lleno de ilusiones y de deseos” (3), afirmó luego de la campeonización del sábado. ¿Y cómo no, Le Roy? si un amor así no se termina fácilmente…

 

 

(1) Líneas tomadas de El Gráfico, 13 de mayo de 2013.

(2 y 3) Entrevista personal, 9 de febrero de 2014.

La imagen fue tomada de La Nación y corresponde a foto-archivo.

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