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Martes 11 de febrero de 2014
Edwin R. Jusino | Desde la Tribuna

Aunque no lo aparenta, la campaña eleccionaria en el fútbol puertorriqueño acaba de empezar.

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La lucha de poder por las categorías superiores es un intento por amarrar votos para uno u otro bando. Les recuerdo que cada uno de los clubes superiores o profesionales tiene 5 votos bajo los estatutos actuales.

El hecho de haber sacado del panorama a Anita Rabell y la Liga Superior Femenina, significa que la actual administración federativa necesita contar con el apoyo de la estructura dejada. Además de los fondos que FIFA envía para el desarollo del fútbol femenino, la cantidad de votos es importante.

Una liga oficial de la Federación significa 5 votos, más 5 votos por cada uno de los clubes que participan.

Si la Liga Metro logra oficializar su torneo superior, eso significará que la Liga Metro tendría 5 votos, más 30 votos por cada voto de los clubes superiores que se incorporen a la Metro. Eso, asumiendo que esos clubes voten por Amilcar Colón, de este oficializar su candidatura.

Aun si Colón no se postulase para la presidencia de la FPF, tener 35 votos, en teoría, significa una influencia poderosa en las elecciones.

Sin embargo, dependerá de dos factores. El primero si los estatutos actuales se usarán en las elecciones, o si los nuevos estatutos, que cambian la fórmula, entrarán en vigencia. Segundo, cuan leal serán esos clubes a la Liga Metro. Dificil pensar que Bayamón FC vote pensando en los intereses de la Liga Metro. Mucho menos por Amilcar Colón.

Otras interrogantes surgen en los clubes Academia Quintana, Águilas de Añasco, Taurinos de Cayey, y Guayama FC.

Veremos que ocurre.

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