En los últimos cinco años podríamos hablar de una situación que debería de preocuparnos a todos los involucrados en el fútbol: no existe una legislación u organismos especializados en cuidar los derechos de los jugadores del país.
En el código de trabajo existe un vacío en muchos temas que viven los futbolistas como trabajadores, por ejemplo se contemplan los derechos irrenunciables pero  no existe una legislación en la que se manifieste por ejemplo si un jugador a la hora de ser vendido a un club extranjero puede renunciar o no al dinero que le corresponde por la venta.
Incluso cuando un jugador se lesiona y no puede jugar más o el tiempo de recuperación tarda, los echan como si fueran perros o indigentes, sin ningún tipo de respaldo.  En el Código de Trabajo existe legislación para los trabajadores que se incapacitan por alguna enfermedad  o accidenta mientras laboraban. Para el fútbol no.
Incluso, en el fútbol se puede dar por terminada una relación laboral utilizando la justificación de bajo rendimiento, sin justificar puntos o tener una tabla de mediciones.
Este año vimos muchos casos, por ejemplo el de Minor Díaz venía recuperándose de una lesión por dicha situación jugo muy poco durante el torneo y luego fácilmente es despedido para llamarlo de algún nombre de su equipo, cuando ya no tiene chance de formar parte de otro equipo porque las inscripciones están cerradas. 
Luego el caso de Atim Rooper, Leonardo Ocamica y Jean Carlo Chacón quienes fueron despedidos de Orión FC según ellos sin el dinero correspondiente y luego el presidente sale a los Medios de Comunicación manchando su imagen. 
Esteban Sirias es despedido o anulan la relación de trabajo con la justificación de bajo rendimiento, en el caso de Sirias venía saliendo de una lesión que en su momento no le permitió dar más allá de lo que estaba dando. 
También se me viene a la memoria el caso de Jean Carlos Solórzano, antes de partir de Australia tuvo que firmar un vínculo por cierto tiempo determinado para irse al equipo que le abría las puertas en calidad de préstamo y no vendido como lo correcto manda hacer.  Yel mismo Carlos Hernández quien vivió una situación similar.
Ahora el caso de Pablo Herrera, a mi criterio es mal visto que a un jugador por más joven, experimentado o demás se le pida que renuncie al dinero que le corresponde por su venta. Si el muchacho fue obligado o no, si las cosas pasaron tal y como él dice o como Jorge Hidalgo dice es una situación que solo ellos dos sabrán.
Yo hablo aquí de lo que moralmente debería ser lo correcto  y para mí ningún equipo debería pedirle a un jugador  que renuncie  a sus derechos  como el dinero que le corresponde por una venta.
Aquí es urgente hacer una legislación y  organismos que velen precisamente por estos derechos, que guíen a los jugadores en sus  contratos y cuando son despedidos analizar las verdaderas razones y si son válidas.
Porque los clubes si están bien asesorados, incluso UNAFUT tiene su legislación y demás que la hace cumplir y guía a aquellos clubes que la desconocen….pero los jugadores en manos de quién están ?. Una tareita más que la FEDERACIÓN DE FÚTBOL  podría anotar en su lista de pendientes

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