Más allá de las críticas que se le pueden hacer a la Federación Puertorriqueña de Fútbol (FPF), luego de una década de escribir, y ser testigo de las glorias y frustraciones que ha tenido nuestro fútbol, deseo abrir esta columna para aportar mis ideas para enderezar el fútbol de nuestro país.

Es lamentable que cada nueva administración de la FPF desde los tiempos del Dr. Roberto Monroig ha quedado muy corta de la labor y legado que dejó Monroig. En su momento podré publicar su biografía y mi trabajo doctoral, pero en esta columna quiero hablar del futuro. Esta primera entrada será la única que dejaré disponible para el público en general, ya que mis ideas y mis consejos cuestan y tienen valor.

¿Por qué Proyecto 2026? Pues porque en el 2026 será el Mundial en Norteamerica, y aunque no espero que Puerto Rico clasifique a dicha gesta se tiene que establecer una plan a corto, mediano y largo plazo con metas reales. En el 2025-2026 se debe estar realizando la 4ta edición de la Liga de Naciones de la CONCACAF (si es que se mantiene en su formato bianual), y por tanto para el 2026 la meta a corto plazo debe ser clasificar p haber clasificado a la Liga B.

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Puerto Rico tiene la materia prima: hay el dinero, hay los jugadores, hay los entrenadores, y sobre todo hay las facilidades para poder llegar. No me pueden decir que Jamaica y Haiti, que entrenan en parques de menor calidad que los que se pueden encontrar en Puerto Rico y con menores recursos económicos han sido selecciones mundialistas y son los líderes regionales; ¿por qué no nosotros?

El principal problema que tiene Puerto Rico es que todos los que dicen saber de fútbol no saben nada. Y los que si saben, no quieren involucrarse en la administración de la FPF porque les pasará como le ha pasado en la actualidad a Andrés Mirabelli; no les dan autonomía para hacer lo que deben hacer  e imponen jugadores y técnicos.

Por tanto, el primer objetivo de este plan debe ser una introspección colectiva, y luego trabajar para restaurar la CREDIBILIDAD del fútbol de Puerto Rico.

En la primera década de este siglo, los patrocinios para el fútbol llovían. Tras el colapso de los Puerto Rico Islanders y de las ligas Puerto Rico Soccer League y Liga Metropolitana de Fútbol, y la llegada de la era Labrador al fútbol puertorriqueño, la empresa privada empezó a abandonar poco a poco al fútbol federativo, prefiriendo invertir en actividades o eventos de fútbol propios. Con la excepeción de Bayamón, el resto del fútbol federativo de Puerto Rico se le ha hecho cuesta arriba conseguir patrocinios, y en particular a la FPF.

Decían que si sacaban a Labrador los problemas se arreglarían. Pero este año que ha pasado solo ha demostrado que Labrador era un síntoma de los problema que afectan al nucleo del fútbol federativo en Puerto Rico, y no la enfermedad.

En mi próxima columna de Proyecto 2026 hablaré de como se puede restaurar la Credibilidad.

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