Ganarle a Brasil fue la dosis de engaño que los ticos como buenos aficionados al fútbol nos dejamos tomar para creer que las hormonas rendirían más días y así soñar con una medalla de oro.
Pero cuando más estábamos en la nube, llegó México para recordarnos que la Selección Panamericana era un extraño rejuntado, con un técnico famoso en el país y que la cantidad de trabajo en días efectivos si acaso sumaba dos… que bajo este desorden por más amor a la camiseta jamás  pretender grandes cosas. Que el amor a la camiseta es el ingrediente perfecto a un excelente proceso de trabajo.
La Selección Panamericana no pudo con un rival que fue en todo momento superior a él y le dio todos los espacios necesarios para que montara un baile a cambios fuertes de ritmo , pasando a la parte sur de Centroamérica en Panamá la selección olímpica escribió la misma historia no logro contra un pequeño en potencia.
Ronald González tuvo que suplicar casi a todos los equipos que le cedieran a sus estrellas juveniles, nunca entendieron que era un favor lo que González les haría pero en fin así es el futboltitico.
Al final los resultados de una pésima planificación, el no pensar en mejorar las divisiones menores y la poca o nada de compresión de los equipos se vio reflejado. Países como México nos dieron una cátedra que cuando se trabaja bien se obtienen buenos resultados  y Panamá nos enseña que mientras llenamos el cuaderno de propósitos llamados procesos y cosas por mejorar, pero que no tomamos las acciones crecen y nos estancamos con las mismas excusas.

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