Miles de mexicanos y boricuas disfrutaron de lo lindo el choque entre el Cruz Azul y los Islanders

GENTÍO. El partido de anoche estuvo lleno a capacidad. Se vendieron 12,500 boletos y los bomberos tuvieron que intervenir en la boletería.

Por Yaritza Rivas / yrivas@elnuevodia.com
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Los Gerena Zalduondo llegaron anoche al Estadio Juan Ramón Loubriel de Bayamón en familia y con las manos llenas.

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Pero a diferencia de otros seguidores del fútbol no cargaba ni con tambores, cornetas o camisas anaranjadas.

Ellos llevaban un bizcocho que leía “Feliz Cumpleaños Diego Antonio” y un enorme globo en forma de un siete. Se disponían a celebrar el séptimo aniversario de Diego, uno de sus retoños, a la vez que verían el partido de los Puerto Rico Islanders contra el club mexicano Cruz Azul en la ronda semifinal de la Liga de Campeones 2008-2009 de la zona Concacaf.

“Invitamos a sus amiguitos de la escuela y el Club de Encantada”, dijo Pilar Zalduendo, madre del pequeño.

Mientras, Pedro Gerena, el padre, llevaba en la mano una bolsa con platos y cubiertos.

Sin embargo, la fiesta sería diferente para la familia del mexicano Ignacio Ramírez, quien por supuesto le iba al onceno de Ciudad de México.

Sin embargo, su esposa Marisol Ramos y sus hijos José (11) y Carlos (9) siguen a la Tropa Naranja. Eso no pareció disminuir el ánimo de Ramírez quien aseguró con tranquilidad, “cada quien en su caminito”.

Por su parte, Ramos le cantaría a los Islanders una versión adaptada de la plena que dice: “Mañana por la mañana, llena tu casa de flores. De seguro te visitan los Islanders campeones”, improvisó.

Otros dos que llegaron con la fiebre de la “islandera” fueron Alexis Soto, quien arribó desde Lares al estadio con un tambor colgando del cuerpo. “Tocaré lo que sea”, aseguró.

Mientras, Vicente Hernández vestía hasta los cordones de sus tenis en anaranjado. “Mi esposa y mi hija me suplen”, aseguró el fanático que suele acompañar a un nutrido grupo de seguidores de los Islanders que se ubican en cada partido detrás de la portería contraria.

Por el lado de Cruz Azul, Ernesto Hernández no se quedó atrás, y sin vergüenza alguna mostró parte de su ropa interior con el logo de Cruz Azul.

“Me siento orgulloso porque es la primera vez que mi equipo viene”, dijo el seguidor oriundo de Ciudad de México, pero quien reside en la Isla desde hace 20 años.

El fanático mexicano enseñó hasta el conejo, con el logo de Cruz Azul.

Al tiempo que su cuñada Luz Vega con una camisa naranja brillante le espetó en la cara “ese conejo lo vamos a hacer fricasé”, ignorando el pronóstico de victoria para México de su pariente.

Según Andrés Guillermard, presidente de la junta de directores de los Islanders, la venta de boletos llegó a máxima capacidad.

“Se vendieron 12,500 boletos y los bomberos detuvieron la entrada”, especificó. Ha sido la mejor asistencia en la historia del equipo.

Algunos seguidores encontraron formas originales de presenciar el partido, tanto en el techo del estacionamiento multipisos, como desde la estación del Tren Urbano.

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