Lunes 28 de abril de 2014

Esteban Guevara/FBNET

Gonza

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Antes de iniciar la presente columna debo aclarar el título escogido. Los ‘colados’ no remiten a ningún excandidato presidencial con tendencias a robar cámara (¡léase bien: cámara!) en algún camerino caribeño en el que la Selección Nacional de Costa Rica celebre el boleto a la Copa del Mundo Brasil 2014. Señalado este punto, puedo confiar en que el estimado lector continúe leyendo las siguientes líneas, enfocadas exclusivamente en el tema que nos captura la atención a todos los costarricenses: la futura participación tricolor en el máximo evento balompédico del planeta, próximo a iniciarse dentro de 45 días.

Las especulaciones sobre los 23 hombres que elegirá el director técnico colombiano Jorge Luis Pinto están a la orden del día. Que Esteban Alvarado debe ir, que no es seguro que Bryan Oviedo alcance el nivel óptimo tras su fractura, que hay que considerar algunas opciones locales… si se tratara de lanzar apuestas, la entidad encargada de recibir tales pronósticos tendría más trabajo que un equipo que se presente a jugar con nueve hombres al Santiago Bernabéu contra el afamado cuadro merengue, es decir, ¡sin tiempo para pestañear!

Pues bien, acudiendo a los tres antecedentes nacionales en Campeonatos Mundiales, hubo casos en los que futbolistas que aunque nunca fueron tomados en cuenta para las respectivas eliminatorias, finalmente lograron hacerse con un cupo en la lista definitiva mundialista; algunos de ellos fueron titulares e incluso inscribieron su nombre en los registros oficiales de la posteridad al marcar anotaciones en la importante cita. A continuación expongo los llamados ‘colados’, aquellos jugadores que tal como se dice popularmente en nuestro país, “llegaron a comérselas maduras”, mas el merecimiento de su convocatoria al final y al cabo resultó incuestionable por cuanto exhibieron un rendimiento sobresaliente en sus respectivos equipos que motivó a los correspondientes entrenadores de la Sele a incluirlos en el representativo nacional.

La participación costarricense en Italia 90 fue la ocasión que permitió más inclusiones sorpresivas en la nómina definitiva, pues dos meses antes de debutar contra Escocia hubo relevo en el banquillo; Marvin Rodríguez, el famoso coleccionador de cetros en el istmo, fue cesado y en su lugar asumió funciones el serbio Velibor Bora Milutinovic, extimonel de los anfitriones de México 86, y quien posteriormente sumaría tres copas mundiales más. Con el balcánico desaparecieron de las convocatorias algunas figuras que hasta entonces se consideraban inamovibles en la Selección, (Evaristo Coronado, Enrique Díaz, Álvaro Solano, Carlos Mario Hidalgo, Gilberto Rhoden, entre otros) y fueron sustituidos en la lista mundialista por futbolistas que habían estado ausentes en todo el proceso eliminatorio, varios de los cuales contaban apenas con una breve experiencia en la primera división. Miguel Segura, guardameta del Deportivo Saprissa, fue una de las nuevas caras. Si bien la Manguera había sido seleccionado seis años antes pero sin debutar oficialmente, nunca fue tomado en cuenta para la serie ante Panamá ni en la pentagonal final de la CONCACAF. Su incorporación ocurrió debido a la renuncia del arquero suplente de la Selección y pieza de LD Alajuelense, Alejandro González; Segura, sin embargo, no participó en ningún juego de la competición italiana ni en encuentros amistosos, por lo que pese a haber sido mundialista, se despediría del fútbol sin haber actuado nunca con la Tricolor.

Con solo tres meses de haber debutado en la Primera División, tiempo suficiente para ser designado novato del torneo 89-90, el lateral herediano Geovanny Jara se sumó a su hermano Claudio para viajar a Italia. Geovanny, empero, tampoco jugaría en el torneo. Róger el Policía Gómez, volante de contención del CS Cartaginés y cuyo segundo oficio originaba su mote, tampoco fue parte del seleccionado nacional que obtuvo el boleto al certamen planetario, y carecía de amplia experiencia en la división de honor, de hecho dos años atrás jugaba en la segunda categoría y había sido parte del ascenso a Primera del CS Uruguay de Coronado; a diferencia de Segura y Jara, Gómez sí actuó e incluso fue titular en los tres encuentros de la primera fase, librados en Génova y Turín. Otro jugador que recibió minutos de juego en aquel evento fue el habilidoso volante de la antigua ASODELI, Roy Myers, quien contaba con 21 años de edad. Frenchí ingresó al 71’ en el duelo ante Brasil en el Estadio Delle Alpi.

Ronald González, capitán y autor de un gol al colombiano Óscar Córdoba en el Mundial Juvenil Arabia Saudita 89, sumaba dos campeonatos en la máxima categoría –uno con el cuadro lechero y el último con los morados- cuando Bora lo seleccionó para la Copa del Mundo. Con tan solo 19 años de edad (fue el más joven de los futbolistas que jugaron en Italia 90), González fue punto alto en la Tricolor, pues disputó completos todos los cuatro encuentros e incluso se dio el lujo de anotarle de cabeza a Checoslovaquia en octavos de final. Después de ese juego en Bari, el zaguero fue contratado en Europa donde participaría en la prestigiosa Copa UEFA –hoy Europa League-.

Ron G

Grata sorpresa. Ronald González fue el segundo jugador más joven inscrito del Mundial Italia 90, y el de menor edad de los que vieron minutos en el torneo. Pese a su juventud nunca se amedrentó y compitió de igual a igual ante los experimentados rivales. En esta acción salta con el capitán brasileño Ricardo Gomes. (Tomada del sitio de Juha Tamminen)

Los otros dos ‘colados’ del combinado costarricense en la Copa del Mundo de 1990 fueron Miguel Davis y José Jaikel. El primero de ellos, mediocampista de LD Alajuelense, contabilizaba 18 meses de actuar en Primera, mientras que Jaikel, fornido delantero de 24 años de edad, era la sensación en el ataque del bicampeón saprissista; ninguno de los dos jugó en el Mundial.

Luego de una larga espera de 12 años, Costa Rica volvió a decir ‘presente’ en el máximo evento futbolístico del orbe en Corea-Japón 2002. Alexandre Guimaraes fue el estratega que comandó la mejor eliminatoria que ha rendido la Sele, pues obtuvo el primer lugar tras siete victorias, dos empates y una sola derrota. Luego de aquella clasificación iniciada por el brasileño Gilson Nunes y consolidada por el padre de Celso Borges, tres serían los futbolistas que casi a última hora obtendrían su boleto para el avión que llevaría a la Tricolor a tierras asiáticas, pues dos meses antes del certamen Guima incluyó a José Daniel Vallejos, Juan José Peché Rodríguez y Mauricio Wright en la lista de jugadores que disputaron dos partidos de fogueo ante Japón y Corea del Sur en Yokohama y Daegu, respectivamente.

En el caso de Vallejos, este era volante de contención del CS Herediano y uno de los únicos dos mundialistas juveniles ticos de Argentina 2001 (el otro, Winston Parks), mientras que la convocatoria de Rodríguez llamó mucho la atención debido a que a sus 34 años de edad jamás había conformado ninguna representación nacional ni había jugado con ninguno de los llamados equipos grandes de nuestro país, y su incorporación en la nómina definitiva dejó sin Mundial a Juan Bautista Esquivel, lateral izquierdo morado que parecía ser la principal alternativa como eventual suplente de Carlos el Dóberman Castro. Juancho nunca volvería a tener otra oportunidad de incursionar en un Mundial, pues a inicios de 2006 un problema cardiaco lo obligaría a retirarse del fútbol con apenas 25 años. Ni Vallejos ni Peché recibieron minutos en Corea-Japón.

Wright, por otra parte, también tenía un extenso recorrido en el fútbol, pero en su palmarés destacaban títulos nacionales y de la CONCACAF con el Deportivo Saprissa, una liga chapina con el Comunicaciones y un sobresaliente paso por la MLS estadounidense. Con el equipo patrio sumaba una eliminatoria premundialista, una Copa América, dos Copas UNCAF y dos ediciones de la Copa de Oro, siendo el suyo un importante currículum que hacía difícil concebir que no hubiera sido tomado en cuenta en ninguna de las dos fases de la eliminatoria hacia el torneo de la FIFA. Para el momento de su llamado, el Mauro jugaba con el cuadro florense, y una vez que quedó en el listado final de Guimaraes, se convirtió en titular y disputaría todos los 270 minutos de acción en las sedes de Gwangju, Incheon y Suwon. Asimismo, en el debut tico ante China marcó el 2-0 al minuto 65. Posterior al Mundial, Wright, con 31 años, fue fichado por el AEK, cuadro  griego con el que se convertiría en el primer futbolista costarricense en jugar y anotar en una Champions League.

Mauricio Wright

Gol ante China. Mauricio Wright se anticipa a la zaga china y vence de cabeza al portero Jin Jiang en el debut tico en la Copa del Mundo Corea-Japón 2002. Dos meses antes el zaguero nacional había sido convocado a la Tricolor tras casi un par de años de no ser tomado en cuenta. (Tomada de ESPN Deportes)

Para Alemania 2006 las convocatorias sorpresivas si bien aumentaron en el equipo de Guimaraes, correspondieron a jugadores con cierto recorrido que fueron probados con mayor tiempo de antelación. Wardy Alfaro, Michael Rodríguez, Kurt Bernard y Víctor Mambo Núñez debutaron oficialmente con la Nacional en el McAfee Coliseum de Oakland, en febrero de 2006, con motivo del partido amistoso entre Costa Rica y Corea del Sur (1-0). Aquella vez -cuatro meses antes de la competición germana- Guima decidió aprovechar el juego ante los asiáticos para observar a sus nuevos convocados; Alfaro y Rodríguez eran respectivamente guardameta y zaguero central de LD Alajuelense, Bernard, titular en el mediocampo del Puntarenas FC (sería subcampeón nacional al final de la temporada), mientras que el Mambo, goleador del CS Cartaginés y de origen dominicano, tenía tres años de haber completado su nacionalización costarricense y con una importante cuota de anotaciones pedía campo en la Sele –previo al Mundial Núñez alcanzó la cifra de 85 tantos en cinco años y medio de actuar en la división de honor de nuestro país-. De los cuatro seleccionados solo Kurt Bernard tuvo minutos de juego en el certamen, pues ingresó como variante al minuto 84 en el enfrentamiento ante Ecuador en Hamburgo.

Vic

Mambo en Alemania. Víctor Núñez fue uno de los cuatro futbolistas que se incorporaron a la Tricolor cuatro meses antes del Mundial 2006. El Mambo, quien en la imagen disputa el balón contra un combinado de la localidad alemana de Lahr, finalmente no vio acción en el torneo de la FIFA. (Tomada de Al Día)

En un deporte que depende del rendimiento de sus jugadores, como lo es el fútbol, resulta prácticamente imposible mantener durante uno o dos años exactamente al mismo grupo con el que se inicia un proceso eliminatorio. Aunado a ello, las lesiones –que con mayor tendencia aparecen para estas fechas en las que llegan a su fin las agotadoras temporadas en casi todo el planeta- siempre serán un factor muy común con el que debe saber manejarse el jefe táctico de la Selección a la hora de confeccionar su listado final de elementos para encarar el más importante de los retos para los cuales ha trabajado desde mucho tiempo atrás. De tal manera, en el caso de nuestro combinado tricolor, podría haber alguna sorpresa en la lista que defina próximamente el Señor Pinto. Esteban Alvarado y Kendall Waston han estado sonando como alternativas para convertirse en esos afortunados; aunque por el contrario y a diferencia de las anteriores participaciones ticas en Mundiales, la de Brasil podría ser la primera vez que se decida prescindir de futbolistas que estuvieron ausentes en la eliminatoria para ‘rifársela’ con solamente ‘viejos conocidos’. Será cuestión de esperar qué sucede en el transcurso de las próximas semanas para dilucidar si el timonel cafetero incluye algún ‘colado’ en el avión hacia Brasil.

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