Todavía no entiendo la mecánica de trabajo de la Selección Nacional bajo el mandato de Jorge Luis Pinto, alguien podría explicarme con qué necesidad un técnico evalúa a más de 60 jugadores en las últimas semanas.

Es que tiene sentido si la observación y el probar tanto dejan algún resultado, pero la prueba hay que hacerla con sentido, que vea a mil si quiere pero que los recursos y tiempo invertidos valgan la pena. Los últimos micros cilcos de trabajo de Jorge Luis Pinto en lo personal me dejan bastante duda. A estas alturas ya deberíamos de tener un equipo base y otro que sea la selección B.
Por qué si sus mismos asistentes y personal de la Federación manifiesta abiertamente que existen jugadores que no están para la selección, sea por el motivo que sea insiste en convocarlos o en el peor de los casos desenterrar del baúl de los recuerdos figuras que ya los años se empeñan en pasarles la factura.
O en el caso particular nombres de jugadores que no son titulares en sus equipos y que ni el minuto de silencio juegan…si parece que para ser convocado por Pinto hay que cumplir con estos requisitos. 
El domingo la Selección de Costa Rica con un grupo B  se enfrento a Cuba, destaquemos que los cubamos convocaron a sus jugadores hasta el día viernes mientras que Pinto lo hizo desde el domingo anterior.
No es posible, porque no se puede decir de otra manera que los jugadores nacionales que se suponen están luchando  por un campo en la titular lleguen a Cuba y no logren ganar de manera convincente, nos hicieron sufrir, no dimos pie en una e incluso nos iban ganando. 
Que se tiene el derecho a sentir vergüenza claro, porque la faena contra España fue buena pero apelamos como prensa y afición a que sea algo constante y de siempre, no importa perder o empatar contra quien sea cuando el alma se dejo en la cancha.
Ahora yo no culpo a los jugadores, para mí a este Pinto le falta una dosis de huevos y exigencia. Debe de sacar su parte brava y demostrar carácter que debe ser reflejado en la cancha  y transmitirlo a los jugadores.
Siempre he creído que un equipo es el reflejo de su técnico, y la selección a veces parece no sentir ese amor y esa pasión… entonces si los jugadores no funcionan se convocan otros porque es el técnico el que llama y convoca, el que plantea y da órdenes de cómo jugar… en este caso podemos decir entonces que el inconstante es él si nos basamos en la teoría.
Esperemos que ahora en el fogueo contra Venezuela se acabe el ciclo de probar jugadores e improvisar y se entre a la etapa de la planificación y observación con sentido. Y que para enero podamos ver una selección A y B consolidadas que no solo saquen pecho ante los grandes si no que respeten al rival pequeño porque Cuba nos demostró que ante todos se debe de jugar igual.

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