Lejos quedaron aquellos partidos que hicieron famosa la frase de la “sapri hora” y revivían aquella “no se repartan nada mientras el Saprissa esté vivo”,  desde hace un tiempo  ir al Ricardo Saprissa ya no asusta y tampoco es noticia de impacto cuando los morados salen derrotados de la cueva.
La era Alexandre Guimaraes inició hace poco menos de un año, cuando un grupo de ticos decidieron volver a tomar el equipo que en manos de mexicanos alcanzó el éxito a pasos desmedidos en el sector deportivo, administrativo y comercial.
Las promesas de un campeonato y un equipo aún más competitivo en otros campos no se hicieron de esperar, incluso su nuevo técnico desafiante alegó que firmaba únicamente por un año porque si no era campeón él se marcharía.
En el arranque del torneo anterior Saprissa parecía no encontrar la fórmula para posicionarse donde tanto prometieron su cuerpo técnico y nuevos directivos.  La final ni siquiera la acariciaron, pasaron los días y los jugadores regresaron a la cancha nuevamente prometiendo la Copa. 
Todo pintaba positivo para los morados en la primera vuelta, pero en la segunda al parecer a su técnico se le acabaron las ideas o todas fueron adivinadas. En muchos partidos los cambios parecían los menos acertados e incluso si se juzgara por lo visto ni los mismos jugadores sabían a que jugaban. El “ole” en la gradería morada se escuchaba y no precisamente porque los de la casa  tuvieran a la afición de su lado.
Al parecer la “sapri hora” ni el fantasma dejó,  lejos quedaron aquellos minutos de agonía en los que Saprissa demostraba porque no había que repartirse nada hasta el último pitazo del réferi.
La crisis ahora saltó en la “sapri hora”, desde un inicio critique las contrataciones de Alexandre porque Saprissa se había destacado en los últimos años de echar la mirada hacia sus divisiones menores y la fórmula le había resultado.
No tengo nada en contra del jugador Erick Scott, pero es evidente que sus mejores tiempos en el balompié ya pasaron y fue cuando vestía la camiseta rojinegra, cuando se perfilaba como una promesa. Los años le pasaron ya la factura y su contratación en el Saprissa fue de las cosas más extrañas que hizo la nueva dirigencia.
Un jugador que no pasó de ser promesa, su papel destacado en algún momento fue en las selecciones menores pero eso fue hace muchos años, cuando apenas empezaba la década anterior.  La verdad Scott no tenía méritos para estar en las filas moradas, sin embargo llegó por extraños argumentos que el técnico dio.
Y  a veces es bueno copiar lo bueno,  Vergara heredó a los morados el cerrar las puertas a los extranjeros, esto daría más opciones a los jugadores de las divisiones menores de ser tomados en cuenta dentro del primer equipo. 
Nueve años después llegan dos figuras,  sin marcar mayor diferencia a lo que haría un jugador nacional .Incluso uno de ellos se animó a afirmar que la afición saprissista conocía poco de fútbol cuando abucheaban su pésimo rendimiento.
En la sapri hora ( ya a pocos partidos de terminar la segunda ronda) en lugar de soltarse los goles se soltó la crisis, ya la afición cansada de escuchar el mismo discurso pide la cabeza de Guimaraes y luego de pelear la cima de la tabla ahora pelean la posibilidad de poder pasar a semifinales.
Cómo Saprissa luego de ganar a manos llenas, hoy vive una crisis como la actual. Desdeque Vergara salió del equipo al parecer los nuevos no encuentra que número sustituye a x para llegar a la fórmula ganadora.
Yo puedo decir que en el fútbol piensa mejor una cabeza que varias juntas, por lo general cuando se forman comisiones y juntas directivas se maneja mucha burocracia, a diferencia cuando solo una persona toma la decisión buena o mala existe menos de esa burocracia, y en menos tiempo se corrigen los errores y las buenas se prolongan aún más.

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