Esta será si acaso una de las columnas más personales que he escrito en toda mi vida, puesto a que se trata de mi persona y ataques en mi contra. Recientemente ciertos oficiales de la Federación Puertorriqueña de Fútbol, enojados conmigo y mi medio de comunicación por mi trabajo fiscalizador, se han dedicado a intentar minar mi credibilidad y trabajo. Después de todo, aparentemente somos tema de discusión en las reuniones del Comité Ejecutivo, y eso que somos irrelevantes para ellos.

¿Se les habrá olvidado que yo llevo alrededor de 12 años en el fútbol? Alegan que soy anti-fútbol, que no soy pro-fútbol. ¿Anti-fútbol? Anti-fútbol son personas que desean que el fútbol de este País desaparezca, de esas personas que se enojan porque se transforma un parque de béisbol en uno de fútbol. Anti-fútbol son aquellas personas que usan fondos públicos, no para desarollar el fútbol sino para enriquecerse personalmente. Anti-fútbol son aquellos que le huyen a la transparencia en su administración.

Una de las cosas que yo deseo poder ver antes de morir es ver la bandera de Puerto Rico en un Mundial de Fútbol, y yo estar en la tribuna de prensa redactando la nota de ese primer partido histórico de Puerto Rico. Mi aspiración es vivir nuevamente la era de los Puerto Rico Islanders, y de ver un club profesional de Puerto Rico disputar no solo una semifinal de Liga de Campeones de CONCACAF, sino una final.

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¿Querer eso es ser anti-fútbol?

Muchos de ustedes de oidas me conocen, pero veo que muy pocos de ustedes me conocen de verdad. No importa cuan íntegro uno intente ser, siempre habrán algunos que tirarán piedras. Bien. No tengo problema, pero si me van a criticar, haganlo con fundamentos y no con falsedades facilmente probadas, no solo por mi, sino por las personas que me conocen y las personas que he ayudado.

¿Saben porque fui el que comencé a popularizar la gestión de videoperfiles de jugadores de fútbol? Más allá de que fuera una fuente de ingreso para mi y aquellos que laboran en FBNET, la principal razón es porque deseo poder ayudar a jugadores alcanzar sus metas académicas o profesionales.

No sé, me parece que aquellos que me tildan de ser anti-fútbol, me acusan a mi de ser lo que ellos son.

Hay un refrán popular que dice, no prediques la moral en calzoncillos, es decir no te pares frente a un grupo de gente a enseñar algún tema de moralidad si tu no la estás viviendo. Es por eso que somos la única entidad en esta industria llamada fútbol que hacemos público nuestros estados financieros para que todos vean de que manera invertimos el dinero que yo invierto, de nuestros patrocinadores, socios y clientes. Nosotros en FBNET ponemos en práctica los estándares de transparencia de Transparencia Internacional ¿y ustedes lo hacen?

Uno de los agravios más importantes en mi contra viene de parte del Sr. José «Cukito» Martínez, quien aparentemente se le olvidó que es una figura pública al igual que yo y el resto de los que dirigen clubes, etc., y quien parece que a pesar de ser maestro faltó el día cuando enseñaron la destreza de comprensión de lectura.

El primer agravio de Martínez contra mi es la notica publicada el 13 de agosto de 2019. Según tengo entendido, su agravio es que hablamos sobre su hija.

Cito el punto donde hago referencia a Fabiola:

«Eso sí, para dar contexto, Fabiola Martínez, la hija de Cukito Martínez, anotó 9 goles en los primeros dos partidos de la Selección Sub14. La número 7 de la Selección Sub14 ha sido una jugadora clave en el esquema del técnico Elías Llabrés. Ciertamente su inclusión se ameritaba.»

¿Donde ahí estoy hablando negativamente sobre la hija del Sr. Martínez? El asunto de la nota del 13 de agosto no era criticar a la hija de Martínez, quien tuvo la oportunidad de contestar las interogantes que se plantean en el escrito.

Vuelvo y cito del artículo del 13 de agosto:

«Ciertamente, se puede concluir que el Sr. Martínez cometió una imprudencia. Pero el problema no radica en sus acciones, que son entendibles y pudieran ser justificables, sino en la cultura de no transparencia que permea la FPF.»

Señores, ¡ese era el punto! La acción del vicepresidente en aquel momento no era correcta, y expuso a la FPF a que se cuestionara el proceso de la Sub14. Si el Sr. Martínez hubiera trabajado pensando en el bienestar de la FPF, hubiera dejado que el proceso de rehabilitación de su hija lo trabajase alguna otra persona de su confianza.

No soy padre, pero puedo empatizar con su coraje aunque esté injustificado. ¿Quien desea ser criticado por actuar como papá? Si Martínez no fuera el vicepresidente de la FPF, no hubiera sido un asunto de interés público.

Prosigo al segundo agravio del Sr. Martínez.

El pasado 8 de febrero se publicó una nota sobre alegaciones de varias fuentes de entero crédito contra el Sr. Martínez y su rol dentro del programa de FIFA Football for Schools. Esta nota supuestamente por poco causa que el Sr. Martínez perdiera su empleo como maestro en el Departamento de Educación, y según la queja que me llegó dicen que fue un encargo, y en otras ocasiones que no se le dió espacio a el o la Federación defenderse en la nota.

En dos ocasiones se le contactó al Sr. Martínez para que tuviera la oportunidad de contestar.

Captura de pantalla de correo electrónico cursado por este medio al Sr. Martínez.

Como pueden ver, el 5 de febrero se le cursó un corréo electrónico al Sr. Martínez dandole la oportunidad de contestar las alegaciones, y hasta el día de hoy no hemos recibido contestación a la misma.

Sobre la alegación de que la nota fue un encargo, puedo decir que no lo fué.

En junio de 2019 la primera fuente me contacta con la información. A dicha fuente le explique que con una alegación de esta magnitud necesitaba evidencia más contundente, documental, etc., que en su palabra no podía trabajar nada sin algo más concreto. Varios meses más tarde, me contacta otra fuente con una historia similar, le pedí que me evidenciara la información. La información ambas fuentes está presentada en la nota.

El pasado mes de noviembre tuve la oportunidad de dialogar con el profesor Miguel A. Caraballo, quien frente a un testigo, me preguntó a mi si sabía algo sobre el tema y procede a ofrecerme más información al respecto. Toda la que ya está publicada en la nota.

A mi NADIE me dice que noticias publicar, o que debo decir. De la misma manera que tampoco le digo a los columnistas de FBNET, ni a los talentos que participan de nuestros podcasts lo que pueden o no decir. Yo creo en la libertad de expresión y de prensa.

Entonces, lleguemos al punto neurálgico de esta columna ¿ser pro-futbol es aplaudir y concentir con todo lo que hagan oficiales federativos estén bien o mal? ¿Ser pro-fútbol es consentir de prácticas antidemocráticas, de censura, de represalias contra los que disienten, y de consentir actitudes de dictadores latinoamericanos? ¿Ser pro-fútbol es tapar el cielo con la mano y actuar como si todo anda bien y callar por miedo a perder beneficios económicos?

Si eso es ser pro-fútbol para ustedes, prefiero que me llamen anti-fútbol con mucho orgullo. Porque lo que yo le critíco a los gobiernos estatales y federales, desde mi posición como un liberal clásico, no puedo aplaudirselo a una administración federativa y sus allegados solo para complacerlos.

Los que ayer criticaban a Labrador hoy son los que buscan censurar cualquier crítica en su contra. Y eso señores, en cualquier lado, se llama hipocrecía. Eso se llama convertirse en vacas sagradas.

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