Sábado 28 de julio de 2012
Edwin R. Jusino | Desde la Tribuna

Llevo un mes hablando sobre la importancia de una liga profesional. Este es el artículo final sobre esta serie. ¿Cuál es el futuro de jóvenes como Matt Sánchez, Reid Strain, Alex Oikonen, entre otros? Mañana cuando la Sub20 se enfrente a Haití, veremos lo que posiblemente pudiese ser el primer equipo nacional de fútbol que pudiera optar por llegar a un mundial.

De los 22 jóvenes que están dejando todo en el campo, sintiendo la responsabilidad que le hemos puesto como pueblo,  19 de ellos no están jugando en un club profesional. Solamente el joven, Joseph “Jackie” Marrero está militando en un club profesional.

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¿Hacia donde tienen estos jóvenes que apuntar? Puerto Rico con todos los recursos que tiene no tiene una liga profesional que podamos estar orgullosos de decir que es está entre las primeras 10 de CONCACAF, o por lo menos entre las primeras 5 del Caribe.

La Liga Nacional no es la solución, aunque ciertamente, ha logrado revivir el fútbol en sitios donde no había clubes antes. Pero necesitamos clubes profesionales que puedan elevar el nivel de nuestro fútbol a donde debería estar, y donde estos jóvenes puedan tener taller y más roce internacionales.

Si queremos ver a nuestros jóvenes promesas jugar un mundial, o clasificar a unas olimpiadas, tenemos que empezar a desarrollar un plan de financiamiento a nivel federativo. Porque, seamos honestos, sin dinero, nuestro fútbol no podrá continuar creciendo. Es por eso que entiendo la importancia del amistoso del 15 de agosto, entre Puerto Rico y España.

Se necesita introducir al deporte una visión empresarial, clubes que puedan sostenerse sin depender exclusivamente de fondos municipales o estatales. Universidades que quieran invertir en mejorar sus programas de fútbol, requiriendo técnicos certificados, y no, como en mi universidad, donde quien dirige es un ex jugador que de técnico sabe lo que yo sé de matemáticas, lo básico.

Necesitamos un proyecto a futuro, tal y como lo hizo la federación estadounidense. Un proyecto que tenga en mente la formación de jóvenes, mediante una pirámide bien sustentada. Una pirámide sin tope, no es una pirámide.

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