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Sofia Grossman tras ganar el campeonato de la LAI ante Cayey. Foto: FACEBOOK
Sofia Grossman tras ganar el campeonato de la LAI ante Cayey. Foto: FACEBOOK

Miércoles 23 de julio de 2014
Edwin R. Jusino | FBNET

San Juan, Puerto Rico- La mediocampista del Club Deportivo Barbosa y capitana de las jerezanas de la Universidad de Puerto Rico en Rio Piedras, Sofía Grossman, reaccionó a la situación por la que no aceptó la convocatoria a la Selección Nacional de Puerto Rico.

Acá dejamos la carta enviada anoche por la jugadora sin editar:

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A través de este medio, quisiera aclarar algunos comentarios que se han hecho sobre mí referente a la selección nacional. Quiero dejar claro que no voy a permitir que mi compromiso con el fútbol en Puerto Rico sea desestimado después de tantos años de carrera.

Una que comenzó a los 8 años, cuando conocí el fútbol y me dí la tarea de ser igual o mejor que mis compañeros de colegio que disfrutaban de ser parte de un equipo. Ya en el club Fraigcomar, tuve la oportunidad de jugar en equipo mixto. Hasta que un día se me prohibió viajar a Estados Unidos con mi equipo ya que no se permitía el juego mixto. Esta gran decepción me llevó a mí, algunas compañeras y nuestros padres a organizar, el primer equipo femenino de nuestra categoría. Con este sentimiento de progreso he seguido mis pasos hasta hoy.

Luego de también lograr el primer equipo Junior Varsity en la Wesleyana gracias al apoyo del director atlético John Román, tuve la oportunidad de participar en la selección nacional sub 17 dirigida en ese momento por el profesor Carlos Avedissian. Tras angustiosos cortes y sacrificios personales, logré hacer el equipo y cumplir el sueño de representar a mi país, un sentimiento indescriptible.

Fui parte de otros proyectos futbolísticos como las Puerto Rico Capitals, dirigido por Luis Murphy, que me brindó la experiencia de jugar con jugadoras veteranas como Patricia Chapa y Jezmín “Tequi” Lora en la Women’s Premier Soccer League al igual que en un premundial. Ahí fue cuando decidí quedarme en Puerto Rico y seguir luchando y disfrutando del fútbol. Ya en la universidad y como parte de las Jerezanas de la Universidad de Puerto Rico Río Piedras, luché junto a mi entrenador, Angel Mussenden (Musa) y muchas otras compañeras de distintas universidades para que el torneo femenino fuese considerado oficial. Toda esa lucha que llevamos terminó con un final feliz en el 2012 luego de que ganáramos el campeonato y fuese considerado oficial en el torneo global de la LAI. Esta lucha junto a otras compañeras dio a respetar el fútbol femenino universitario y a la vez brindó beneficios a las jugadoras como becas. Ese día lloré de la felicidad sabiendo que todos juntos fuimos pilares importantes para el progreso del fútbol en la rama femenina.

Durante mis años de LAI participe en la selección Sub 20 con el profesor Jeaustin Campos, una persona que cambió mi vida en lo personal y profesional. Entendí el juego de otra manera y comprendí que para llegar a ser los mejores hay que pasar por procesos, no dejarlos a mitad como siempre se ha acostumbrado nuestra federación. Y esa lección me la llevo al ámbito profesional. Durante la temporada muerta seguí entrenando fuertemente con la meta de llegar a la selección mayor. Estuve con la selección mayor masculina antes de su enfrentamiento con España, con la Sub 20 que fue a Puebla, con la Sub 15 que fue a Islas Caimán y con la Sub 17 femenina que jugó su primera ronda aquí. Todo con la misión de compartir mi conocimiento y a la vez seguir mejorando. Seguí entrenando por la razón de que anhelaba representar a mi país con la selección mayor, en el ámbito más grande. Pero la vida me alcanzó y me hizo conocer personas que querían lo mejor para mí y eso incluía mi vida profesional. Hasta ese día, mi vida era fútbol, nunca se me ocurrió la idea de hacer internados en mi área de estudio porque francamente no tenía tiempo. Por alguna razón tenía esta ilusión de que podía vivir del fútbol algún día. Cuando no jugaba, trabajé en varios medios de comunicaciones independientes del fútbol como Futbolboricua, Minuto 90 y Hat Trick Fútbol Mag buscando seguir ayudando el deporte a crecer. Asistí con coberturas en internet y televisión, ventas para el primer College Showcase y análisis de partidos. Es decir, mi vida entera era fútbol como lo es para muchas personas.

Pero ahora solo me queda un año de Universidad y me tengo que quitar los ganchos y ponerme los zapatos de trabajar. Tengo que ponerme egoísta porque ya todo se lo di al fútbol y han sido demasiadas veces en que éste me ha fallado. Se me dio la oportunidad de trabajar en la firma de contabilidad BDO y ahora con GE Capital en la ciudad de San Francisco. Vivir para una ilusión mundialista ya no es para mí. Llega el momento en que te preguntas que vas a hacer con tu vida y que tipo de vida quieres. Yo tomé la decisión difícil de no participar en lo que se supone que fuera mi año para la selección mayor, el único deseo que siempre tuve, para lo que trabajé toda mi vida. Pero el fútbol es solo un juego y en Puerto Rico no se puede vivir del fútbol femenino.

El propósito de este escrito es que no voy a permitir que me acusen de no responder a los llamados de la selección, de desinteresada y hasta mal agradecida cuando sí lo hice y expliqué claramente cual era mi situación. Al igual que muchos y muchas antes que yo y actualmente, mi vida ha sido el fútbol. Me he dedicado no tan solo a jugarlo, sino a hacerlo crecer, sin importar sexo o edad. Me duele en el alma no estar con mi equipo preparándome para la eliminatoria… pero hay que entender que esto no es una selección juvenil, es una selección mayor. Si tienes más de 22 años es muy probable que estés trabajando porque el fútbol no paga como lo es en caso de Viviana Fiol y Nicole Cruz. Y si se quieren tener jugadoras buenas y con experiencia en el futuro, hay que pagar aunque sea la gasolina o proveer transportación o hasta algún dinero de dieta para cubrir gastos básicos que conlleva estar en la selección. Porque como muchos, yo sufrí el impacto económico y quiero salir adelante, no quedarme sin dinero por el amor al fútbol. Pero si se sigue así, no esperen jugadoras con experiencia en sus selecciones mayores, tendrán que seguir subiendo a jugadoras de selecciones menores donde las ponen en riesgo a lastimarse. Vuelvo y digo, me parte el corazón no estar ahí con ustedes chicas, pero creo en su talento y les aplaudo por el compromiso que siempre hacen con la selección porque no es fácil. Espero que entiendan mi decisión y también mi dolor al decir que “no” esta vez. Espero en el futuro tener la oportunidad de ser convocada, porque aclaro, esta no es mi carta de renuncia sino una de “vuelvo pronto”. De un momento crucial en mi vida donde necesito mi tiempo de tomar decisiones que afectarán mi futuro.

Gracias a todos los que me han apoyado a lo largo de estos 13 años de fútbol, les prometo que no los defraudaré y algún día me verán nuevamente con mi camiseta de Puerto Rico si así Dios lo quiere.

Sinceramente,
Sofia I. Grossman Peña

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