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Martes 19 de abril de 2016
Edwin R. Jusino | Desde la Tribuna

Hay momentos en la vida que sentarse en una butaca a pensar te lleva a la conclusión que nuestro fútbol necesita un cambio generacional. Completo y absoluto.

Y no es un cambio en los jugadores, porque ciertamente el nivel táctico ha ido incrementando. Sino, el cambio debe ser desde la cabeza hacia abajo. Es el tiempo de que los predecesores comprendan que es el momento de echarse a un lado y confiar que las generaciones siguientes pueden caminar por si solas.

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Pero más allá de eso, es momento de que aquellos que han estado o estan en el liderato del fútbol puertorriqueño se den cuenta del daño que han causado sus ambiciones, su amor al dinero, sus egos, y su sapiensia en propia opinión. Son sus acciones las responsables de que el sector empresarial no crea en el fútbol. No crean en nuestro fútbol, para ser más específico. No es que no crean en nuestros jóvenes, es que no creen en los individuos que se sientan a la cabeza de las mesas, a exigir ser servidos en ves de ser los que laven los pies a sus invitados.

Es facil sentarse en una oficina y beneficiarse económicamente del trabajo arduo de otros, mientras que esos líderes nada hacen por aportar. ¿Que en el pasado aportaron? No se puede seguir viviendo de glorias pasadas.

No hay visión. No hay planificación. Hay improvisación y un sentido de destino manifiesto merecedor, sin ninguna labor. Hay revanchismo, hay caciciquismo, y mendigaje de fondos, y pelea por las migajas que caen de los cofres municipales.

El fútbol ha crecido a pesar de las buenas intenciones que hoy por hoy ataponan el expreso al infierno. No hay capacidad gerencial, y donde reinan muchos políticos de carrera, impera el estancamiento. Por que mucho se habla, mucho se queja, y poco se hace.

El sofismo nos ha entretenido, pero es momento de quitarse las vendas y examinar el fútbol por lo que lo han convertido. Es hora de que ocurra el cambio generacional. Por que si los que genuinamente han entrado al fútbol para desarollarlo y crecerlo no suplantan a la vieja generación serán como cómplices del continuo deterrioro del fútbol puertorriqueño.

Foto: Archivo

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