por Janice Mejías
De: Diálogo

Práctica del equipo de fútbol femenino del Recinto de Río Piedras de la UPR.Ricardo Alcaraz

Cada semestre el número de chicas que van a los try outs (convocatorias de reclutamiento) del equipo de fútbol de las Jerezanas aumenta. Ángela Torres, una de las deportistas que forma parte del equipo de fútbol de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RP), se pregunta de dónde salen tantas chicas que juegan fútbol. Se detiene, piensa, e indica que, la transmisión de mundiales de fútbol en Puerto Rico podría ser un catalítico para el interés en el deporte, subyace también un atractivo que radica en la novedad del fútbol en los currículos de enseñanza deportiva de las escuelas intermedias y superiores.
Ángela comenzó a jugar fútbol tarde –dice–, pues inició en su undécimo grado de escuela superior. Al principio tenía miedo de intentarlo ya que estaba consciente que sabía poco del deporte. Pero la insistencia de Linda Núñez, quien juega medio lateral para las Je- rezanas, la motivó a ir a las prácticas. Ángela trascendió de estar en el club de fútbol de Vega Baja a jugar medio contención para las Jerezanas.
Ángela es parte de un nutrido grupo de deportistas que conforman el fútbol femenino universitario, que es actualmente un deporte de exhibición en la Liga Atlética Universitaria (LAI). Este es el cuarto año que la LAI ha incluido al fútbol femenino como parte de su ofrecimiento deportivo. No obstante, al figurar como un deporte de exhibición limita las posibiladades de desarrollo de las jóvenes como atletas profesionales.
 “Lo que se tiene para varones se tiene para féminas”
Hace cinco años, la LAI empezó un programa de fútbol femenino, impulsado por un grupo del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) y la Universidad de Puerto Rico en Cayey (UPRC). En ese entonces partici- paron tres equipos: Río Piedras, Cayey y la Universidad Interamericana. Se jugó lo que se llama cancha corta, una versión reducida de las dimensiones de noventa pies que requiere el fútbol.
Jaime Vázquez, actual director atlético de Caribbean University y quien fue presidente del Consejo Adminis- trativo de la LAI en aquel entonces continuó la labor de aquel grupo, exhortando a la LAI a que estableciera al fútbol femenino no como un deporte de exhibición, sino como uno oficial que cum- pliese con la reglamentación y requisitos de la LAI y cuyos resultados sirviesen para puntos en el Festival Deportivo de las Justas.
Se solicitó como parte de un
protocolo para establecer el fútbol
femenino como deporte oficial que se
cumpliera con el estándar de tener ocho instituciones participando por dos años consecutivos. Este año se cumple el plazo propuesto por la LAI, lo que sugiere que para el año entrante, el fútbol femenino será un deporte oficial de la LAI. Uno de los obstáculos que enfrentó la propuesta de Vázquez fue que se alegó que el fútbol en la rama femenina no tenía arraigo en las escuelas superiores del País, y que por consecuencia, el reclutamiento para equipos universitarios sería uno cuesta arriba.
Vázquez entiende que hasta cierto punto esa ase- veración es cierta, ya que en comparación con el fútbol masculino, el baloncesto o el voleibol de ambos géneros, no hay tanto talento visible. No obstante, afirmó que hay una gran participación femenina en el fútbol escolar, al punto que la mayoría de los colegios privados tienen al deporte en sucurrículo de educación física.
José Enrique Arrarás, actual presidente del Consejo Administrativo de la LAI, concuerda con Vázquez en que el futuro del fútbol femenino universitario radica en que se fomente eldeporte en escuela intermedia y superior. “El fútbol femenino está cobrando mucho auge en las escuelas superiores y eso es importante porque nosotros ne- cesitamos que haya una cantera grande de atletas para que pueda haber un deporte oficial. Esa cantera está porque el deporte del fútbol femenino en las es- cuelas ha aumentado sustancialmente”,indicó Arrarás.
En contrade lo que decían que no había talento para reclutar, aparecieron ocho plantillas universitarias interesadas en formar una liga de fútbol femenino universitario. La mejor defensa que puede tener la inclusión del fútbol femenino en la LAI, explica Vázquez, citando las palabras de Arrarás, es que “legalmente, lo que se tiene para varones se tiene que tener para féminas”.
Tanto Arrarás como Vázquez en- tienden que el mayor reto para establecer el fútbol femenino como deporte oficial de la LAI ha sido los serios problemas económicos que enfrentan las universidades del País. Establecer un nuevo deporte en una universidad requiere una inversión económica que abarque exenciones de ma- trícula, dietas, uniformes, transportación, equipo, facilidades y un entrenador a tiempo completo. Arrarás considera que, si bien el entusiasmo entre las deportistas es grande, el factor económico pesa más en la decisión de una universidad en agregar otro deporte a su programa atlético. “Yo creo que si fuera por entusiasmo tendríamos 11 ó 12 equipos. Entonces el problema es económico; las universidades están pasando por una situación económica desafortunada, por lo que se les hace difícil añadir un deporte más”, explicó Arrarás. Sin embargo, espera que para el próximo año, cuando el deporte sea oficial en la LAI, más universidades se animen a formar equipos de fútbol femenino.
Igual de sacrificado  que el deporte official
A pesar de que el fútbol femenino es un deporte de exhibición, los ocho equipos que están jugando esta temporada siguen todas las reglas de los deportes oficiales, como reglas de elegibilidad, reglamento de participación, reglas internas y prácticas semanales.
Linda y Ángela opinan que, a pesar de que son atletas en equidad respecto a otras disciplinas deportivas, el trato no es igualitario. La condición de que el fútbol femenino sea un deporte de exhibición ha limitado las ayudas económicas que reciben, así como el espacio y tiempo de práctica en la cancha de fútbol oficial.
“Yo entré a la universidad becada por el deporte, pero a la hora de llevarlo al nivel competitivo, era un deporte de exhibición. Todas nos hemos preguntado, no sabemos las razones, dicen que es porque no hay equipos suficientes, pero el interés siempre ha estado”, explicó Linda, quien juga su última temporada de fútbol universitario.
Esta temporada también es la última de Ángela. A pesar de que no jugarán fútbol femenino universitario como deporte oficial de la LAI, tiene esperanzas de que la calidad del deporte mejore, para que “se lo gocen las otras chicas”. Mientras tanto, su equipo, las Jerezanas, está al frente en la temporada, con una marca 4-0. El partido final de este año se jugará en las Justas de la LAI en Ponce. Con ocho equipos y un arsenal de talento y ganas, las posibilidades son infinitas.

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2 COMENTARIOS

  1. Ya lo dice Titulo XI: universidad que reciba fondos federales para equipos deportivos lo TIENE que hacer tanto para el masculino como el femenino. Parece mentira que todavia la LAI ponga trabas paar equiparar la participacion de ambos generos. Las atletas deberian demandar en el fondo federal para hacer cumplir esta estipulacion federal.