sábado, 30 de octubre de 2010
Raúl Álzaga / Primera Hora

Cary, Carolina del Norte. – ¡Qué venga el champán!

La monoestrellada brilló anoche en Carolina del Norte cuando los Islanders de Puerto Rico consiguieron su añorado campeonato de la División II de la Federación de Fútbol de Estados Unidos al empatar en su partido de vuelta con los Railhawks, 1-1, y prevalecer por margen agregado de 3-1 ante unos 5,500 fieles en el estadio WakeMed en la ciudad de Cary de ese estado.

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Para ganar el título los Islanders solo tenían que proteger su ventaja de 2-0 lograda en el partido de ida el pasado domingo. Pero no sólo lograron consiguieron ese objetivo sino que salieron tan agresivos al terreno que madrugaron a los Railhawks con un golazo en apenas el minuto siete de acción.

En un escenario que los anfitriones ni siquiera imaginaron, Sandy Gbandi se le escapó a la defensa de los Railhawks de manera sumamente fácil y, en jugada de uno contra uno, anotó gol con patada que encontró la esquina de la portería ante el arquero Eric Reed y le dio ventaja a Puerto Rico de 1-0 en el juego y de 3-0 en el pizarrón agregado.

¡Qué clase de estocada para desmoralizar a los Railhawks!

Sin embargo, éstos no se amilanaron y su delantero Tom Heinemann empató las hostilidades casi de inmediato con un cabezazo en el minuto 11 gracias a asistencia de Floyd Franks.

Así las cosas, todo quedó tal como empezó el partido y todavía quedaban 79 minutos para defenderse de esos dos goles que necesitaba Carolina del Norte de forma urgente.

Tras el gol de Heinemann, los Railhawks retomaron el moméntum del juego y controlaron la mayoría de las posesiones ofensivas para tener a la tropa boricua en sus talones y en formación de defensa.

Pero el arquero Bill Gaudette se negó a dejar que el onceno contrario se acercara en el marcador y su extraordinaria labor en la portería salvó a los Islanders de dos ataques adicionales en la primera mitad.

Para la segunda fase, Puerto Rico comenzó con mayor intensidad en ofensiva, controlando el balón por los primeros minutos y dejando que corriera el tiempo, que era el mayor enemigo de los Railhawks.

No obstante, los anfitriones volvieron a sus fueros ofensivos con gran energía y pusieron a sudar la gota gorda a la Tropa Naranja.

Gaudette sacó la cara otra vez al atrapar intentos de gol de Daniel Paladini en los minutos 58 y 59, y otro de Floyd Franks en el minuto 60 que tuvieron a la fanaticada local con los pelos de punta y con gritos colectivos de “¡Ahh!”.

Gaudette, inclusive, salvó a los Islanders de un posible autogol de David Horst en el minuto 68.

La presión era evidente en los rostros de los jugadores de los Railhawks, que tiraron todo lo que les quedaba en el lado ofensivo, a la vez que los Islanders optaron por compactarse cerca de la portería y tratar de ayudar a Gaudette a evitar anotaciones a toda costa. Ahí, cuando las millas contaban, los muchachos demostraron su cría y cumplieron con negarle anotaciones adicionales a los Railhawks para poner el campeonato en caja de seguridad.

De momento, el silbato final sonó y los Islanders celebraron a todo dar.

Decenas de los cerca de 200 fanáticos boricuas que habían en las gradas se lanzaron al terreno a celebrar, desafiando los oficiales de seguridad. Pero eso no duró mucho, pues fueron los propios jugadores de los Islanders los que corrieron hacia la esquina donde estaban la mayoría de los fanáticos boricuas para brincar y festejar la victoria con ellos mientras un coro de “¡Puerto Rico!, ¡Puerto Rico!” se quedaba con el estadio WakeMed.

Los Islanders regresan victoriosos a la Isla el domingo a la 1:30 p.m.

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