He de reconocer que, dentro del sevillismo, eran pocos los que guardaban alguna esperanza de sacar algo positivo del Camp Nou. Los de Guardiola están intratables, sobre todo en el campeonato liguero y en su estadio, por lo que soñar con un punto en la ciudad Condal era algo así como soñar despiertos. Muchos, de hecho, nos conformábamos con hacer un partido serio y no caer ridiculizados por la apisonadora azulgrana. De hecho, aunque se ha eligiado mucho aquí en España el planteamiento de Marcelino, está claro que si en la primera ocasión del Barça, a los diez minutos, Javi Varas no saca una pierna salvadora, todo eso sería ahora mismo papel mojado.
Si de algo se sacan conclusiones positivas en éste Sevilla del Camp Nou es en la primera parte, en la que, al contrario de lo que venía ocurriendo en años anteriores, el equipo se mostró valiente e incluso quiso presionar arriba y alejar lo máximo posible al Barcelona de su área. Incluso Messi, cansado de no recibir balones, tuvo que recostarse en la banda derecha para, desde ahí, lanzar sus peligrosos ataques. Como es lógico e inevitable por ningún club del mundo, tampoco el Real Madrid, el Barcelona fue poco a poco adueñándose del partido y la segunda parte fue un monólogo barcelonista. Pero para eso está la figura de un guardameta que está creciendo por días y que aún tiene años por dar al sevillismo. Javi Varas lo paró todo y más que hubiese parado si el partido, en lugar de 90, dura 200 minutos. Y no es sólo el trabajo de la cancha sino el de los vídeos, porque Varas acertó el lanzamiento porque sabía que Messi los lanza casi siempre ahí. De hecho, durante la pelea previa, con insulto de Cesc y agresión de Kanouté incluidas, el portero aprovechó para avisar a Jesús Navas, el más rápido del equipo, para que se colocara justo ahí donde Varas iba a despejar la pelota. Increíble pero cierto. Javi Varas lo hizo posible.
Para terminar, un chiste catalán que se pudo oír en la sala de prensa del Camp Nou al finalizar el partido, cuando se le preguntó a varios jugadores sevillistas si la expulsión de Kanouté había sido orquestada para distraer a Messi en el lanzamiento del penalti. No sé si allá la licenciatura de Periodismo la regalan al primero que pasa por la calle, o si estábamos asistiendo a un simulacro de periodismo-ficción. Ver para creer.

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