María Larracuente encara el reto de guiar un onceno de jugadores profesionales

Atención y disciplina. María Larracuente, dirigente de Carolina Gigantes, imparte instrucciones al equipo, poco antes de salir a jugar contra Caguas.

Por Osman Pérez Méndez / operez@elnuevodia.com
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Es inusual ver una mujer dirigiendo un equipo de fútbol. Es más extraño aún si se trata de un equipo masculino, y es casi fuera de este mundo si además es un equipo profesional.

Pero en Puerto Rico hay una mujer, María Larracuente, que busca dejar claro que puede ser tan buena como cualquier hombre cuando se trata de conducir a un onceno masculino profesional.

“Para mí lo más importante es el respeto y la disciplina, y es lo primero que establezco”, dijo en tono enfático Larracuente, quien dirige al Carolina Gigantes FC en la Puerto Rico Soccer Leagues (PRSL).

“Disciplina, dedicación y deseo, esas tres D son mi máxima. Es algo que me enseñaron desde que comencé a practicar deportes”, aseguró Larracuente.

Contrario a lo que muchos pensarían, esta boricua no fue futbolista. En su juventud practicó judo, deporte que asegura le enseñó a mantener un régimen de disciplina. Una lesión de rodilla no le permitió representar a Puerto Rico internacionalmente. Luego practicó karate, hasta que finalmente llegó al fútbol a través de sus hijos.

“Fue por el 98. Empecé de la nada, pero me puse a estudiar todo lo del fútbol. En el 98 empecé a dirigir el equipo de la Rebekah Colberg con San Juan”, recordó.

“En el 2000 entré a competir en el itinerario de la Federación (Puertorriqueña de Fútbol), y en ese mismo año me convertí en gerente general de una preselección femenina junto al dirigente Charles Gatinho”.

“Luego tomé cursos de la FIFA, con gente destacada como el profesor Toribio Rojas. Y hace dos años me convertí en Comisionada de Fútbol Femenino”, relató Larracuente, agradeciendo a la federación por la oportunidad que le abrió.

Su familia ha estado de su lado en este empeño.

“Siempre he contado con el respaldo de mi esposo y mis tres hijos, que son jugadores los tres”, aseguró Larracuente, cuyo esposo labora como asistente de ella con Carolina.

Larracuente trabajó recientemente como asistente con la Selección femenina Sub 17, que el año pasado logró el que hasta el momento es el mejor resultado histórico conseguido por una selección de fútbol de Puerto Rico, contando masculino, femenino y todas las categorías. Ese equipo, alcanzó la fase final de la Concacaf en la eliminatoria para el mundial de su categoría.

Este año el grupo bajo su mando es bien diferente.

Sin embargo no es la primera vez que trabaja con varones. En el 2007 estuvo al frente del Club Gigantes de Carolina en la desaparecida Liga Premier y lo llevó al subcampeonato.

“Recibí el llamado de Ricardo Romano (apoderado) y me dio la oportunidad para dirigir en la PRSL. Esto es como una meta para mí, si pude en la Premier, quería demostrar que también puedo hacerlo en la PRSL”.

Aunque éste es un escenario dominado por hombres, a ella no le asusta el reto.

“Nunca he tenido problemas con un jugador. Ellos saben que al entrar al camerino hay una distancia entre el jugador y el dirigente. Ellos son profesionales”, dijo.

“Tampoco he tenido problemas con los otros ocho dirigentes. Ellos me tratan con respeto y eso es algo que se los agradezco mucho”, afirmó.

Aunque no ha tenido contratiempos, reconoce que todavía predomina el machismo.

“A veces sí hay comentarios. Uno escucha cosas como que le digan a un dirigente ‘oye, una mujer te ganó’”, afirmó.

“Lo más difícil aquí es que llegue la oportunidad, porque es un mundo de hombres”, dijo. “Si puedo ser ejemplo o inspiración para otras mujeres, pues las invito a que se unan, para que yo no sea la única. Las invito a que aprendan fútbol y se atrevan a dirigir”.

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