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El Puerto Rico Futsal International Championship culmina de manera exitosa un fin de semana lleno de fútbol

Seis días, más de 300 equipos y una isla volcada al futsal

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Foto de Yashian Álvarez (@shotsbyyashi)

San Juan, Puerto Rico — Durante seis días, el futsal tomó el Centro de Convenciones de Puerto Rico.

Del 4 al 9 de agosto se celebró la tercera edición del Puerto Rico International Futsal Championship, organizado por la Federación Puertorriqueña de Fútbol (FPF). Con 12 canchas funcionando bajo un mismo techo, el evento reunió categorías infantiles, juveniles y adultas, tanto en la rama femenina como masculina.

La dimensión del campeonato se hacía evidente desde el comienzo de cada jornada. Mientras unos equipos calentaban, otros ya competían a pocos metros de distancia, y jugadores, entrenadores y familiares se desplazaban constantemente entre partidos.

Según informó el periódico El Calce durante su cobertura del evento, 318 equipos y más de 4,000 atletas participaron en esta edición. De esos conjuntos, 35 llegaron desde Estados Unidos y cuatro desde República Dominicana, reforzando el carácter internacional de una competencia que reunió diferentes estilos y experiencias bajo un mismo techo.

La presencia internacional también llegó al arbitraje. De acuerdo con la misma cobertura, el campeonato contó con 49 árbitros, diez de ellos con insignia FIFA, provenientes de Puerto Rico, Panamá, República Dominicana, Canadá, Estados Unidos, Surinam y Guyana.

El campeonato comenzó con una fase de grupos y posteriormente distribuyó a los equipos en las divisiones Oro, Plata y Bronce según sus resultados. Cada conjunto tuvo garantizados al menos tres partidos, extendiendo la experiencia competitiva más allá de la primera etapa.

DRD lleva iniciativa para licencias especializadas para técnicos

Pero el Puerto Rico International Futsal Championship no se limitó a lo ocurrido dentro de las canchas.

Un día antes del comienzo del torneo, la Federación Puertorriqueña de Fútbol anunció una iniciativa para que entrenadores, personas registradas para ejercer esa función y árbitros participantes pudieran tramitar la Licencia Especializada del Departamento de Recreación y Deportes (DRD) durante el evento.

Personal del DRD estuvo disponible durante el torneo en el Centro de Convenciones para realizar el trámite, mientras que la FPF cubrió por completo el costo de la licencia para las personas elegibles.

La iniciativa añadió un componente de desarrollo profesional a una semana marcada por la competencia y amplió el alcance de un evento que también busca aportar al crecimiento de quienes forman parte del fútbol sala -también llamado futsal- fuera de la cancha.

Ese crecimiento también se reflejó en las experiencias de quienes vivieron el campeonato desde adentro.

Cómo los jugadores y técnicos vivieron el torneo

Julián Vázquez Castaño tuvo una perspectiva poco común durante esta edición. Dirigió a Fraigcomar U15 hasta las semifinales de la División Bronce y, al mismo tiempo, compitió como jugador de River Sport Academy, subcampeón de la División Plata.

Vivir el torneo como jugador y entrenador le permitió experimentar de primera mano las diferencias entre competir dentro de la cancha y dirigir desde el banquillo.

“Como jugador sientes la presión de que todo está en tus manos y tienes que sobresalir cuando las cosas no están saliendo. Como coach es lo contrario: es buscar qué cambios hacer si las cosas no están funcionando”, explicó Vázquez Castaño.

El técnico explicó que, dentro de la cancha, el jugador puede reaccionar y tomar decisiones directamente. Desde el banquillo, en cambio, el entrenador puede orientar, corregir y plantear una idea, pero finalmente son sus futbolistas quienes tienen que llevarla al juego.

“Como coach, aunque se den las instrucciones, la decisión de hacer caso o no está en manos de ellos, por la toma de decisiones que tienen como jugadores”.

En futsal, esa responsabilidad adquiere todavía más importancia. Los espacios reducidos y la velocidad del juego obligan a interpretar cada situación rápidamente, mantener el orden y responder ante cambios que pueden alterar un partido en cuestión de segundos.

Para Vázquez, una de las principales enseñanzas que pudo transmitir a sus jugadores fue precisamente cómo manejar esos momentos. El técnico y jugador dijo que, aunque  las emociones pueden variar durante el partido, es de suma importancia de mantener una actitud positiva.

Y el aprendizaje no depende únicamente de tener el balón. “Cuando no tenemos el balón, también hay que saber jugar: mantener el orden, ocupar bien los espacios y entender qué necesita el equipo. Si solo vamos detrás del balón, dejamos de jugar fútbol”.

La presencia de clubes internacionales también permitió a los jugadores locales conocer otras formas de entrenar, competir y vivir el futsal.

Una manera de expandirse al público boricua e internacional

Julián Vázquez Castaño señaló que en Puerto Rico el futsal todavía no se practica con la misma frecuencia que el fútbol once. Según comentó, el deporte se suele jugar en escuelas y colegios, pero no se le da el mismo enfoque que a su deporte hermano.

Durante el campeonato conversó con jugadores provenientes de Nueva York, quienes le explicaron que durante los meses de frío trasladan parte de sus entrenamientos y competencias a espacios bajo techo. “ (Los jugadores de Nueva York) le dan la importancia que se merece”, sostuvo.

Ese contraste ayuda a entender otro de los valores del torneo. Los futbolistas locales no solo tienen la oportunidad de enfrentarse a rivales poco habituales, sino también de observar otras maneras de entrenar, competir y entender el juego.

«Hay nivel, y las destrezas del fútbol 11 se pueden implementar, solo que hay que hacer mejoras»

Para Vázquez, el talento en Puerto Rico está presente. “Hay hambre de ganar. Hay muchos equipos que quieren ser buenos”, afirmó. “Hay nivel, y las destrezas del fútbol 11 se pueden implementar, solo que hay que hacer mejoras”.

Entre los cambios que considera necesarios para impulsar el futsal en Puerto Rico, Vázquez Castaño señaló la necesidad de contar con más torneos, equipos dedicados a la modalidad y espacios adecuados para practicar durante el año.

“Hace falta tener más torneos, más espacios adecuados para jugar futsal y más equipos dedicados a la modalidad”.

Según explicó, la falta de instalaciones específicas obliga muchas veces a utilizar canchas diseñadas para baloncesto y acondicionarlas para la práctica del futsal.

El torneo de futsal que conquistó el corazón de los fanáticos

Durante seis días, el Puerto Rico International Futsal Championship ofreció precisamente un escenario para competir de manera constante, enfrentar distintos niveles de juego y reunir a cientos de equipos en un mismo lugar.

Pero la experiencia tampoco terminó cuando sonaba el final de cada partido.

Entre encuentros, los jugadores podían observar otras categorías, conocer futbolistas de distintos puntos de Puerto Rico y compartir con clubes que normalmente no enfrentan durante sus respectivas temporadas.

“Se comparte una pasión y se crean amistades”, expresó Vázquez. “Puedes ver más fútbol y aprender de quienes están en cancha mientras esperas tu próximo partido”.

Entre tantos partidos, hubo una imagen que terminó marcando especialmente su experiencia. “Cuando los niños ganan y salen corriendo a abrazar amistades y familiares. La emoción, el esfuerzo de padres y familiares… ese momento queda plasmado en mi memoria porque resume lo que te hace sentir el fútbol”, añadió el técnico.

Formato de la competición

Tras seis días de competencia, la tercera edición del Puerto Rico International Futsal Championship llegó a su fin dejando campeones, intercambio internacional y una nueva vitrina para una modalidad que continúa buscando ampliar su presencia en Puerto Rico.

Durante una semana, el Centro de Convenciones se convirtió en un punto de encuentro para jugadores, entrenadores, árbitros y familias unidos por el futsal.

Doce canchas, 318 equipos y más de 4,000 atletas retrataron la magnitud de una edición que llevó el futsal a uno de sus escenarios más grandes en la Isla.

El reto, después del último partido, será lograr que todo ese movimiento no termine junto con el torneo y que el impulso mostrado en San Juan se convierta en otro paso hacia el crecimiento del futsal en Puerto Rico.

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