La Selección Nacional Sub-21 está formada en su gran mayoría por jugadores de ascendencia puertorriqueña que juegan a nivel universitario en Estados Unidos. (Primera Hora / Archivo / Juan Luis Martínez)

miércoles, 22 de septiembre de 2010
Esteban Pagán Rivera / Primera Hora

Cuando la Selección Nacional de España levantó el trofeo de la Copa Mundial en Sudáfrica el pasado mes de junio, la imagen de Iker Casillas besando la copa fue un producto de años de trabajo.

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Los españoles se dieron a la tarea de trabajar en su fútbol base, y de esa filosofía nacieron cracks mundiales como Andrés Iniesta y Xavi Hernández.

Incluso, hasta Estados Unidos, un país en el que el fútbol no es prioridad, puso en acción en 1999 un plan de trabajo llamado Proyect 2010 (Proyecto 2010) en el que juntó su mejor talento de 17 años o menos, para entrenarlo y aspirar a luchar por el título del Mundial de Sudáfrica 2010. Estados Unidos no ganó la Copa, pero sin duda ha subido en el escalafón mundial de la mano de jugadores productos del Proyecto 2010 como Landon Donovan y DaMarcus Beasley.

En el caso de Puerto Rico, la Federación Puertorriqueña de Fútbol (FPF) no tiene un modelo para trabajar desde la base en el desarrollo de jugadores nacionales para las selecciones, sino que prefiere dejar esa labor en manos de los clubes profesionales que se establezcan en Puerto Rico como parte de una liga nacional.

Pirámide invertida

Según explicó el presidente de la FPF, Joe Serralta, su filosofía, conocida como la Pirámide Invertida, consta de desarrollar primero el profesionalismo en Puerto Rico para darles taller a todos los jóvenes futbolistas en desarrollo.

“Empezamos por arriba, para romper barreras. Las selecciones nacionales, con los llamado niuyoricans y algunos nacionalizados, que son muy pocos, han logrado grandes victorias. En un momento dado subimos 60 posiciones en el escalafón mundial”, expresó Serralta en entrevista con Primera Hora, al referirse a la Selección del 2008 que intentó clasificar a Sudáfrica y que, concretamente, ascendió 53 posiciones hasta colocarse en la posición número 143 en el escalafón de la FIFA. Sin embargo, hoy día ocupa el puesto 170 entre 208 federaciones afiliadas.

“Eso nos obliga a nosotros a hacer una liga profesional local, la Puerto Rico Soccer League (PRSL). La PRSL, hoy día, tiene ocho equipos. Estos equipos son un taller, junto a los Islanders, para ir desarrollando jugadores en el profesionalismo”, añadió Serralta.

Según el líder federativo, los equipos de la PRSL tienen derecho a 30 jugadores, de los cuales sólo diez pueden ser refuerzos. Sin embargo, aclaró que los jugadores estadounidenses no son considerados refuerzos, por lo que la cantidad de puertorriqueños puede ser menor a 20.

“El plan es establecer en la cúspide las metas, para que todos los niñitos no se desaparezcan a los 16 años como pasaba antes. Ahora, tenemos unas selecciones nacionales competitivas, unos equipos profesionales competitivos, jugadores firmados en equipos fuera de Puerto Rico y nuestra selección tiene una credibilidad”, subrayó Serralta.

El presidente de la FPF fue enfático en que el organismo que dirige no tiene la responsabilidad de desarrollar el fútbol base, ya que la FIFA establece que las federaciones locales tienen jurisdicción sobre los jugadores una vez cumplan los 12 años. Según explicó Serralta, el desarrollo de las categorías menores cae exclusivamente en los clubes.

“Cuando comienza a funcionar la industria del fútbol profesional, entonces todo el mundo comienza a cuidar el desarrollo de los niños. Se pone atención inmediata y se envía sus mejores entrenadores a ese fútbol base para que esos niños suban”, dijo Serralta.

El líder federativo añadió que desde el año que viene se requerirá a todos los clubes profesionales tener equipos de categorías menores, algo que ya se está realizando en la liga amateur de la Federación, la Liga Nacional de Fútbol.

apuesta a la base

Por otro lado, el director técnico de la Selección Nacional adulta, el norirlandés Colin Clarke, cree en la fórmula del profesionalismo, pero, de igual manera, piensa que se han descuidado las categorías menores en Puerto Rico.

“Creo que es positivo tener una liga en Puerto Rico. La necesitamos, pero creo que también necesitamos ir a los orígenes y a nuestras academias en la Isla. La infraestructura necesita ser mejorada”, dijo ayer Clarke, quien se mostró optimista con el porvenir del fútbol boricua.

“El futuro es cada vez más brillante”, subrayó.

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