viernes 21 de noviembre de 2008

La liguilla y otros cuentos de ciencia ficcion

El fracaso de la liguilla nacional es pena y vergüenza para nuestro fútbol profesional. Demuestra falta de organización por parte de la Federación, la PRSL y sus equipos y de los mismos Islanders. Esta lamentable decisión desmerece el prestigio y la seriedad de la Federación Puertorriqueña de Fútbol y de la PRSL como liga profesional. La liguilla no es un torneo cualquiera, es un torneo oficial de 1era División avalado por la Federación que puede culminar en el tan codiciado boleto al Mundial de Clubes. Aunque un boleto a la CONCAChampions no es poca cosa, no debería ser el punto de la liguilla y todos los equipos que clasifican, incluyendo los Islanders, están obligados a jugar sin excusas. Si no tienen los chavos para jugar en la CONCAChampions, pues bueno mala suerte, pero la liguilla hay que jugarla si o si, punto y se acabó.

Acá todos perdimos, la fanáticada se privó de ver a los Islanders medirse contra equipos locales, los equipos de la PRSL se perdieron una gran oportunidad de foguearse en partidos que valen contra un equipo de alto nivel y los Islanders se perdieron la oportunidad de observar talento local que en algún momento podría militar en sus filas. Y ni hablar de los jugadores que se perdieron una gran oportunidad de mostrarle lo que tienen a los Islanders con la esperanza de quizás dar el brinco a las ligas mayores—esos, como suele pasar en nuestro fútbol con jugadores de todas edades y categorías, se quedaron sin nada.

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Lo único positivo de esta situación, emblemática de lo que siempre pasa en el fútbol puertorriqueño, es que quedan expuestos a la luz del sol unos cuentos de ciencia ficción que se nos han vendido como mantras de una verdad que, en realidad, es mera ilusión. Como dijo algún profeta, “la verdad nos hará libres” así es que analicemos y liberémonos.

Desde un principio la creación de la PRSL pareció algo forzada. Se supone que el proceso de gestación de la PRSL empezó casi desde el momento que el Sr. Serralta puso pie en el piso de su casa, perdón, de sus oficinas en la Federación hace mas de 4 largos años. Por fin, este año, de las cenizas de la emasculada Liga Mayor, según FIFA la liga de más alto nivel competitivo en Puerto Rico antes de convertirse en liga intramural; aderezada con un sofrito de los restos mortales de la desprolija Liga Premier, nació la Puerto Rico Soccer League. Nació con bombas y platillos, conferencias de prensa, equipos de lujo afiliados a grandes clubes, estadios de primer nivel y una inauguración con música y fuegos artificiales. En fin, un show jamás visto en la historia de nuestro fútbol. Pero se veían venir las faltas.

Lo primero que saltó a la vista fueron las finanzas. ¿De donde venia la plata para tan ambicioso proyecto, máxime cuando con 3 excepciones, Sevilla (con el respaldo real del club matriz), Ponce (que parecía tener chavos en el banco) y el nuevo club Atlético San Juan (¿Don Bosco disfrazado?), los equipos eran los mismos pobres sospechosos de siempre. Bueno pues resulta que el Sr. Serralta le prometió a cada equipo de 1era División la cantidad de $150,000, supuestamente proveniente de todos los patrocinios que se iban a traer. ¡Kaching, kaching, kaching—sonó la caja registradora mental de los apoderados, algunos de ellos sin duda con visiones de sendos apartamentos con vista al mar en mi barrio del Condado! Aquí les confieso que yo personalmente no escuché al Sr. Serralta hacer estas promesas, pero me lo dijeron tantas personas allegadas al asunto, apoderados incluidos, que las doy por ciertas. Máxime cuando por experiencia propia se que el Sr. Serralta es un Messi cualquiera en eso de vender cuentos de ciencia ficción.

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver y aquí nuestros apoderados pecaron de eso, dejándose hechizar quizás por toda esa plata y por la presencia del Sr. Roca, alguien con credibilidad. ¿Después de todo si está el Vocero envuelto, debe ser verdad, no? Bueno pues, otra que se veía venir: los famosos $150,000 se fueron reduciendo, reduciendo, reduciendo hasta que ¡voila! quedaron reducidos a la suma real: ZERO.

Subsiguientemente, en declaraciones a los medios en respuesta a la inevitable pregunta, ¿de donde viene la plata?, el Sr. Serralta respondió desalmadamente: de los alcaldes, venta de boletos y patrocinios que se puedan buscar los equipos. En otras palabras, lo mismo de siempre y que nunca ha sido suficiente.

Así las cosas ya vimos los resultados: dos equipos Caguas y Humacao sin refuerzos y con temporadas desastrosas; extranjeros que no se pudieron contratar; jugadores y técnicos a quien no se le pudo pagar; promoción y descenso que luego se eliminó; equipos, como Fraigcomar, que tenían que estar y no estaban; la “renuncia”, sin explicaciones, del Comisionado de 2da División; pésimo arbitraje; escaso publico en las canchas; la postergación, sin explicaciones, del campeonato de 2da y la liguilla nacional que se dejó sin efecto porque los equipos de la PRSL no tenían ni la plata ni los jugadores para jugarla, en fin, el pan nuestro de cada día del fútbol boricua.

Lo sorprendente es que los viejos zorros del fútbol boricua se creyeran ese cuento de los $150,000. ¿Después de todo, no es este Sr. Serralta el presidente de una Federación quebrada? Una Federación que por falta de fondos, dejó plantada a la Selección de Trinidad en importante fecha FIFA. Una Federación que dejó varadas a 3 de sus propias selecciones juveniles por que no habían chavos, y tuvo que venir el Departamento de Recreación y Deportes al rescate. Una Federación que en más de 4 años no ha podido desarrollar una cartera sólida de patrocinadores a largo plazo. Una Federación cuyos fondos públicos quedaron congelados sujeto a una investigación gubernamental. Una Federación que hasta FIFA le está congelando fondos. Vamos, vamos…por favor.

También sorprende que el Sr. Roca no se dio cuenta que le estaban vendiendo un cuento de pirata. Como editor de un prestigioso periódico, sus herramientas de trabajo incluyen la pesquisa, la investigación y la averiguación. Si hubiese hecho lo que en inglés se conoce como el “due diligence” se hubiese percatado de que el fútbol de Puerto Rico, a nivel local, nunca ha promediado más de 200 personas por partido. Mas importante aún, se hubiera dado cuenta de lo mal administrador que ha sido el Sr. Serralta, dentro y fuera de la Federación. Ya sabemos lo mal administrada que esta la Federación, con estados financieros tardíos o sin radicar, sin dinero para sus selecciones y con fondos paralizados. Pero no nos olvidemos que no fue hasta que el Sr. Serralta entregó las riendas de los Islanders al grupo Guillemard, que esa franquicia tomo vuelo en lo futbolístico y lo económico. No nos olvidemos tampoco que el Sr. Serralta presidió sobre la quiebra federal de un negocio de instalación de antenas ligado a DirecTV. Señores en guerra avisada se supone que no muera gente.

Otro gran cuento de ciencia ficción que quedó desenmascarado con la cancelación de la liguilla fue esto de la afiliación con los grandes clubes. La verdad no sé por que tanta insistencia en “agrandar” nuestro fútbol con afiliaciones con clubes extranjeros. Esta bien, yo estoy a favor de cualquier cosa que mejore el nivel de nuestro fútbol y las afiliaciones tienen su valor y merito, pero por favor no nos vendan gato por liebre. Lo que quedó ampliamente demostrado por el fracaso de la liguilla y la desastrosa temporada de Humaco, la filial del Pachuca mexicano, es que, con la excepción del Sevilla, estas filiales son o un mero arrendamiento del nombre de un club famoso o el deseo de un hincha de relacionarse con el club de sus amores. No es, como me ha dicho el Sr. Serralta personalmente en repetidas ocasiones, “aquí está River, aquí esta Boca, aquí está Pachuca, aquí está Flu” (antes también estaba Racing de Avellaneda pero como ese es el filial de Fraigcomar, pues ya ustedes saben…). No, esos equipos no están en Puerto Rico—solo sus nombres están en Puerto Rico.

Tomemos el caso de Ponce, afiliado con mi querido River Plate de Argentina. Este es un club que tiene pretensiones de ser PROTAGONISTA, con palabras mayúsculas. El año pasado cargaron con el Sr. Serralta a la reunión anual de la United Soccer Leagues en Tampa para promover su agenda de obtener la segunda franquicia de la USL en Puerto Rico (algo que los Islanders hasta el momento han imposibilitado). Jugar en la USL conlleva una enorme inversión de tiempo y dinero, especialmente si se pretende jugar en 2 ligas a la vez. Esto es de club grande, no hay duda.

Ponce, ciertamente actúa como un grande: campeón de la fenecida Liga Premier el año pasado y subcampeón de la PRSL este año, tiene control del Paquito Montaner de Ponce–una de nuestras cancha históricas, supuestamente tenia un presupuesto impresionante, porta el logo de un sponsor importante en el pecho de su casaca, tiene buenos jugadores, algunos con experiencia en la 1era de Argentina y se reviste de los colores de mi tan amado River en Buenos Aires. ¿Con todos esos pergaminos, y el club se rajó de la liguilla, porque no tenía ni presupuesto ni jugadores? ¿Cómo es eso, y River en Buenos Aires, que aporta entonces? Y eso que un boleto a la CONCAChampions no es poca cosa, para el “brand name” River Plate es tremenda publicidad y un paso importante a las pretensiones de Ponce de jugar en la USL. Será que el club matriz en Buenos Aires tiene otras preocupaciones, porque River, ay mi River, anda ultimo en el campeonato y acaba de perder a su técnico de lujo.

¿Dicho sea de paso, uno se pregunta, que hacia el presidente de una federación quebrada cabildeando por los intereses de un equipo profesional privado ante una liga extranjera? ¿También cabe preguntar, a costo de quien? Espero que no hayan sido fondos federativos, después de todo, 4 de nuestras selecciones se quedaron varadas por falta de fondos. Ojalá que no haya sido Ponce el que pagara esos gastos. Eso seria una violación al código de ética FIFA, porque crea una apariencia de conflicto de intereses, o sea da la impresión que el presidente de nuestra Federación está en la nomina de Ponce, con la encomienda de cabildear por sus intereses privados. Bueno pero me desvío del tema, eso será para otra nota.

Lo mismo se puede decir de Guaynabo, otro club con una gran afiliación pero con poca aportación del club matriz. Está bien, Guaynabo es un club con pretensiones más modestas, pero tuvo una buena campaña en la PRSL y ciertamente se ganó el derecho a competir por un cupo en la CONCAChampions. Ellos también se quejaron de lo mismo, falta de dinero y jugadores, y se rajaron de la liguilla. ¿Donde está la aportación del Flu brasileño, ahora que más se necesita? Será que están demasiado ocupados tratando de evitar el descenso para ocuparse de su filial en Puerto Rico. De todas maneras otro ejemplo de lo poco que en realidad significan estas afiliaciones para nuestro fútbol.

De Humacao, el filial del gran Pachuca, no hay mucho que decir porque seria como si Juanma López le diera con el banquillo a un boxeador que ya había noqueado. Pero, por lo menos el Sr. Pérez, apoderado de los Tornados, tuvo la decencia de no poner la palabra Pachuca en el nombre de su club.

Por favor no me malinterpreten, la creación de la PRSL es cosa buena y no se puede dejar perder. Es lo mejor que le pudo pasar a nuestro fútbol, pero le falta mucho trabajo. La calidad del juego en la cancha fue aceptable para ser el primer año, algunos jugadores tuvieron actuaciones notables—dignas de los Islanders, pero el nivel deportivo puede y tiene que mejorar. La administración de la liga tiene que mejorar, tiene que ser más profesional. No se pueden permitir actuaciones antirreglamentarias, como lo que hizo Ponce con el jugador inelegible, ni se puede dejar de jugar torneos oficiales. Ah, y hagan algo para mejorar el arbitraje por favor que es criminalmente incompetente. Los apoderados tienen que aprender que ya no manejan equipitos de barrio como antes. Los Islanders y Sevilla se han ocupado de poner a nuestro fútbol y a nuestra Isla en la mirilla del mundo futbolero. Ahora tienen que trabajar de verdad y manejar sus equipos de una manera profesional y responsable para que no queden desprestigiados ni sus franquicias, ni nuestro fútbol ni nuestra querida Borinquen. De lo contrario olvídense de los sponsors y los fanáticos.

Bueno gente ya me cansé de escribir esto es suficiente por ahora. Me voy a boxear. Lo único que me queda por decir es:

¡He dicho!

Randy

http://amonestadoyexpulsado.blogspot.com/2008/11/la-liguilla-y-otros-cuentos-de-ciencia_21.html

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