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El viernes post-Thanksgiving, el comando técnico de la selección de Puerto Rico se reunió para analizar la derrota 1-0 del viernes anterior ante Belice y contemplar el futuro de la selección boricua. El próximo partido oficial será en marzo contra Grenada.

No descartamos los aspectos positivos, como el hecho que Puerto Rico enfatizó la posesión y no recurrió al pelotazo. Tuvo dominio del balón, pero no pudo concretar en gol. Peor, se siguen repitiendo errores del pasado. Por tercer partido consecutivo, los boricuas cayeron por marcador de 1-0, y con cada derrota, Puerto Rico desciende, mientras países como República Dominicana muestran progreso.

Mientras tanto, Puerto Rico descendió al Grupo C de la Concacaf Nations League, y perdió cualquier chance de clasificar a la Copa Oro 2019. Con ánimo de crítica constructiva, el partido y la situación merecen un análisis. Es un buen momento para analizar el funcionamiento y el futuro del representativo boricua en el fútbol. Hablamos con varios jugadores, y preparamos un análisis de siete lecciones de la derrota 1-0 en Belice, resultado que marca el descenso de Puerto Rico al grupo C de la Liga de Naciones Concacaf.

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1. FALTA DE PREPARACION DEBIDA
Los equipos que triunfan, ganan o progresan tienen ciertas cosas en común. Planifican a largo plazo y cumplen procesos. Cuidan todos los detalles y tienen coherencia de filosofía y estilo. Todo ésto le falta a Puerto Rico. Vamos de trompicones partidos a partido. La Federación, por ejemplo, no mandó un utilero, y le tocaba al preparador físico, Juan Bertani, hacer doble trabajo (hasta que se corrigió el descuido). Al llegar a Belice, el hotel seleccionado no llenaba las condiciones necesarias (las habitaciones y camas eran muy pequeñas) y en vez de entrenar hubo que cambiar de hotel. Estas cosas desconcentran a los jugadores, y con un partido decisivo como visitante, todo suma o resta. Los jugadores que vienen de ambientes profesionales, se desaniman, y todo esto quita ganas de jugar por la bandera.

2. FALTA de CREDIBILIDAD y SERIEDAD
El historial de la selección de Puerto Rico es triste. La FPF debía los viáticos a los seleccionados por partidos anteriores. Le debe a entrenadores pasados. La decisión del TAS – final e inapelable – el 6 de noviembre en contra de la FPR y exige pago de la deuda de $178,008 al entrenador Jeaustin Campos. Se aplazó este compromiso sin necesidad y ahora hay que cumplir en 60 días. Bajo el mando del presidente Eric Labrador, pasaron varios entrenadores por la selección, sin continuidad y con procedimiento a trompicones. Previamente, Martínez, García Cantarero, Stefanowski, y la comparsa sigue. Antes, nombraron a Carlos Avedissian y no le resolvieron su situación de inmigración. ¿Quién quiere tomar similar reto sabiendo que la actual administración prometerá y pocas veces cumplirá? Y la responsabilidad final cae en el escritorio del titualr de la institución.

3. FALTA de INFRAESTRUCTURA
La falta de campos para jugar y entrenar es crónica. Hace más un mes, el técnico Amado Guevara buscaba un lugar para entrenar las selecciones. Si no fuese por la visión de la ciudad de Bayamón y sus instalaciones (o clubes de personas que construyen a brazo partido), casi no habrían campos para jugar y aprovechar el auge del balompié que viene desde los Islanders. Y ya ese legado se está esfumando.

4. FALTA DE CONTINUIDAD Y RELEVO
Los jugadores más hábiles y prometedores criados en la isla, Jackie Marrero, Georgie Rivera se borraron de la cancha. Tras la desaparición del Puerto Rico FC, ¿se esfumaron los avances conseguidos? Es un detalle, pero la misma página web de la federación, Fedefutbolpr.com, a veces provee información, y por tramos desaparece.

¿Se recuerdan de Richard Martínez y de Cristian Arrieta? Ambos jugaron para los Islanders y la selección. El defensa italiano nacido en Estados Unidos fue baluarte de la selección boricua. Martínez, nacido en Nueva York, continúa una vida corporativa fuera del fútbol a los 30 años. Son solo ejemplos de gente que llegó a formar parte del futbol en la isla, pero no se quedó. Aparte de Alexis Rivera y Marco Vélez, que han sido banderas del futbol boricua y siguen en el entorno (entre otros) muchos abandonan el deporte, o visten la camiseta nacional como una pasantía futbolera, cuando deben ser integrados a aportar a un legado y una institución.

5. FALTA de MENTALIDAD y EXPERIENCIA
Un ejemplo: En desventaja de 1-0 contra Belice, Puerto Rico hizo tres cambios. El mediocampista de la Sub 20, Juan O’Neill, entró y jugó delante de la defensa, pero no leyó el momento. En vez de buscar el gol en arco contrario, casi todos sus pases fueron para atrás. Además, al recibir una tarjeta amarilla, O’Neill y varios jugadores jóvenes discutían con el árbitro. Algo que no es inteligente manejo de partidos. Si Puerto Rico ganara 1-0, se entiende hacer tiempo. La tarjeta – y decisión del árbitro – ya están tomadas. ¿Por qué perder tiempo argumentando? Se necesitaba el resultado. Para eso uno apela a jugadores veteranos. Sin embargo entraron los jóvenes, y se vio en la cancha y la falta de concretar ocasiones, sobre todo por el joven Kevin Hernández. (CHECK)

6. FALTA de AMBICION
Tras finalizar la derrota contra Belice, cada uno arrancó a su casa. Y despues del partido no se analizó el video para sacar conclusiones. El próximo compromiso es contra Grenada en marzo, y seguro no estarán los mismos jugadores. Igual, las lecciones servirán para todos, estén donde estén. Tras la derrota, la actitud fue “dimos todo. Estamos orgullosos”. Orgullosos de qué? Un jugador expresó: “No se respetan los rivales. Fue el mismo discurso antes de St. Kitts y Belice. Que somos superiores”.

7. FALTA DE COMPETENCIA y COOPERACION
Los jugadores se forman y forjan en los clubes y la liga local. Hay dos instituciones que organizan ligas en Puerto Rico. La Puerto Rico Soccer League se construye paso a paso; mientras, que la federación organiza la Liga Puerto Rico. Los clubes tienen que decidir cuál les conviene, mientras el nivel de competencia de ambas se diluye. Entonces, con excepción de algunos partidos, tenemos futbol mediocre por todas partes. Pero el nivel de una liga competitiva para todos sufre. Falta un Rey Salomón para resolver.

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