Por Marcos y Osman Perez– ENDI.com

Ya nos referimos en nuestra entrada anterior al logro de los Islanders de Puerto Rico en la Liga de Campeones de la Concacaf. Ahora queremos mencionar otros aspectos significativos de la fase de grupos, tanto positivos, como negativos.

Mención de honor

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El Impact de Montreal, rival de los Islanders en la USL, ha sido el otro gran ganador y protagonista en esta Liga de Campeones de la Concacaf.

Consiguió una temprana clasificación a cuartos de final, y el Atlante mexicano tuvo que emplearse a fondo para quitarles el invicto y desplazarlos de la cima de su grupo.

Esperamos que el “primo quebecois” de la USL siga adelante, dando también más sorpresas por su ruta. Desde ya lo felicitamos por su gesta.

Lo vergonzoso

Aquí hay dos premios grandes.

El primero se lo lleva el horroroso arbitraje que ha padecido el torneo. Los Islanders han tenido que soportar lo suyo, pero no han sido los únicos. Ha sido una cosa extendida, y otros clubes han sufrido decisiones iguales de malas o peores que muchas de las que hemos visto en contra de los naranjas.

Ni vale la pena entrar en detalles porque inmediatamente nos amargaríamos. Solo cabría esperar que Concacaf trabaje al respecto y corrija esta situación.

Por cierto, sí ha habido honrosas excepciones dentro de los grupos de colegiados, que han ejecutado su labor como cabría esperarse.

El segundo premio se lo llevan compartido los clubes de la MLS y la actitud en general de los clubes mexicanos.

Lo de la MLS ha sido el fiasco mayor, apenas el Dynamo de Houston ha sacado la cara, lo demás ha sido para el olvido.

Dynamo mantiene una esperanza de pasar a los cuartos de final del torneo, si vence al Firpo salvadoreño en el único partido de la fase de grupos que queda pendiente. Ese choque tuvo que ser aplazado por mal tiempo y se jugará el próximo 26 de noviembre en Houston.

Lo de la actitud de los mexicanos, lo que más molesta es su queja y su menosprecio.

Estuvieron perdiendo partidos que debían ganar o al menos lograr mejores resultados. Pero buscaron cualquier cantidad de escusas, de las más baratas incluso, para justificar sus tropiezos.

A los seguidores del fútbol en Puerto Rico les toco ver de cerca el lloriqueo del Santos. Pocas veces se ve un perdedor tan malo (una excepción fue el asistente que fue a encarar a la prensa tras la derrota 3-1 en Bayamón, quien fue todo un profesional).

Es cierto que el campo se inundó y en ese sentido fue un desastre para el juego. Pero eso es parte del fútbol y estaba en igualdad de condiciones para ambos equipos.

En resumen, cuando los equipos mexicanos quisieron de verdad imponer su clase, lo hicieron. Ahí vimos al Santos desquitarse con un par de goleadas.

Cuando quisieron tomar las cosas en serio, los equipos mexicanos lo hicieron y se metieron en la otra fase, de líderes de grupo incluso (la excepción fue el Cruz Azul).

Si lo hubieron hecho desde el inicio, posiblemente habrían hecho mejor papel y se abrían ahorrado las quejas innecesarias.

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